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martes, 20 de enero de 2009

El Problema "Mente / Cuerpo"



EL PROBLEMA ‘MENTE’/’CUERPO’ Y EL PROCESO EN PRIMERA PERSONA: TRES TIPOS DE CONCEPTOS.

Por Eugene Gendlin.


  • “The 'mind'/'body' problem and first person process: Three types of concepts”. In R.D. Ellis & N. Newton (Eds.), Advances in consciousness research: Vol. 16. The caldron of onsciousness: Motivation, affect and self-organization – An anthology. , pp. 109-118. Amsterdam/Philadelphia: John Benjamins. (2000).

    http://www.focusing.org/gendlin/docs/gol_2104.html

    Traducción: Luis Robles Campos (*)


    1. Distinguiendo a la persona del 'estar en control'.

    Actualmente hay una continua discusión acerca de una 'ciencia de la conciencia' que incluye varias revistas, compuestas por neurofisiólogos y filósofos, un grupo que está encontrando dificultades mayores respecto del viejo problema mente/cuerpo. Esta discusión necesita un acercamiento filosófico más amplio que pueda relacionarse a los hallazgos psicológicos más recientes. Hasta ahora, ha habido una fuerte tendencia a caer en las trampas de la formulación más tradicional del problema mente/cuerpo, en la que 'la mente' es la conciencia, y 'el cuerpo' se entiende como representado en la neurofisiología.

    Por ejemplo, mucho está hecho a partir del hallazgo de que cuando una persona decide moverse, las medidas neurofisiológicas detectan esto antes de que la persona consciente haya decidido moverse deliberadamente (Libet et al. 1983). Esto hace parecer como si la persona fuera innecesaria – el libre albedrío es reducido a lo corporal, por ejemplo, a factores neurofisiológicos.

    Lo que se está perdiendo aquí es que 'la persona' es mucho más compleja que nuestra capacidad consciente deliberada. La persona incluye el cuerpo-interiormente-sentido, y también incluye una variedad de experienciar conciente-reflexivo mucho más grande de lo que deliberadamente controlamos. Lo que nosotros controlamos es una parte relativamente pequeña de nuestro experienciar sintiente y de nuestras acciones interiores y exteriores experienciadas. Por supuesto que es un error separar la mente del cuerpo, pero esto es controversial. Es un error más inmediato definir el control diferenciando 'la mente' en contraste con el cuerpo. Esta es una trampa en que la persona cae y se define 'la mente consciente' como control, reduciendo a la persona entera a 'el cuerpo', considerado solamente como componentes mutuamente independientes tales como las neuronas transmitiendo fuerzas lineales y finalmente inorgánicas.

    El enigma acerca del cuerpo que conoce nuestras decisiones antes de que las sepamos conscientemente nos puede hacer perder el hecho de que ahí hay un cuerpo interiormente experienciado, y que la persona reflexiva y corporalmente-sintiente es mucho más amplia que el control consciente.

    Freud, Jung, y muchos otros (Gendlin 1962/1997, 1981, 1992a, 1992b, 1999) han mostrado que la persona excede por lejos la conciencia deliberada, tanto en términos de control sobre sus conductas, sentimientos, e interpretaciones de sus situaciones, como en términos de 'sub-partes” de la personalidad. Alrededor de muchos tipos de procesos y prácticas, una geografía interna ha sido bien conocida para los especialistas. En algunos casos esto ha sido formalizado, por ejemplo, en la meditación, y en la enseñanza de la ejecución musical. En otros se deja al individuo. Por ejemplo, los filósofos y los científicos pueden describir un gran monto de intrincado detalle acerca de cómo nos manejamos para obtener y mantener el estado pacífico pero aún excitado que necesitamos a fin de pensar y escribir. Hay grandes diferencias entre individuos acerca de cuánto han explorado su 'territorio interno'. Pero todos estamos familiarizados con ese límite donde sucede mucho más de lo que uno puede controlar.

    Tanto la experiencia cotidiana como la exploración interna revelan una gama de respuestas, sentimientos, y actos físicos que 'puede surgir', los cuales simplemente no se controlan. Uno se acostumbra a este aspecto de 'uno mismo' y a la necesidad de hacer algo más intrincado que el control o la pasividad – más bien disponerse hacia su emergencia, entrenando los hábitos, esperando su surgimiento, o desarrollando actitudes amistosas que aumentan al máximo las oportunidades de la condición precisa para el surgimiento (Gendlin, 1981).

    Por ejemplo, buscamos una cierta sensación de confidencia cuando estamos a punto de dar una charla a un grupo. Esperamos que las palabras correctas “emerjan” cuando las necesitemos. O, por ejemplo, no podemos escribir de antemano todas las oraciones acerca de lo que diremos, porque leerlas no es apropiado en muchas situaciones -para ejemplo, si nos estamos preparando para una tensa reunión con el jefe, o para hablar frente a un grupo pequeño. Sabemos que bajo algunas condiciones lo que vamos a decir saldrá aún mejor en la mancha que de antemano en la preparación.

    Este surgimiento puede parecer misterioso, pero podemos notar que incluso en la conversación ordinaria debemos permitir que nuestras palabras surjan. Cuando ellas vienen suavemente no necesitamos advertirlo, pero todos notan esto detenidamente incluso cuando es un poco difícil expresar algo con precisión, o comunicar una condición para la cual aún no hay ninguna frase previamente construida.

    Cuando pensamos, incluso en este caso presente acerca de esta cuestión filosófica, queremos poseer los productos, nuestras propias ideas, y las de nadie más, pero en realidad 'nuestras' ideas 'vienen' sólo si lo prefieren, por así decirlo, así como el significado de la palabra 'musa' sugiere.

    Innumerables otras circunstancias cotidianas pueden permitirnos recordar cuánto mucho más 'somos', y desde lo cual vivimos, nos dirigimos, y a veces accedemos, pero que simplemente no controlamos de forma conciente.

    Pero ahora, ¿cuál es la razón (a veces diferenciada de 'la causa') por la que nuestras palabras podrían no venir cuando lo deseamos? Podría ser ansiedad causando tensión que reduce nuestro acceso interno, como todos saben. En un examen no siempre podemos evocar lo que evocamos mientras estamos en casa. Hay también complejas razones psicológicas por las que no podríamos superar fácilmente viejas experiencias de rechazo. O, nos ponemos tensos por razones únicamente personales, la complejidad de ellas posiblemente no puede representarse fisiológicamente aunque podría haber índices simples de algunas.

    Por ejemplo, si bajo condiciones peligrosas un piloto experimentado dice que no volará, no requerimos una completa explicación de sus razones, tampoco insistimos en que las razones deban ser explicables.

    Así que el primer punto que yo quiero plantear es que en la medida que somos personas interiormente experienciantes somos mucho más e incluimos mucho más de lo que somos (o podemos ser) consciente, lo que venimos a saber y hacia lo que nos disponemos de maneras complejas que exceden el simple control directo.

    En relación al experimento de Libet, no debemos perder el hecho de que esos aún son los movimientos de la persona, tanto si el momento de moverse se decide primero conscientemente, o si esto se gatilla primero fisiológicamente. Aquello que mueve a la persona y se gatilla en un momento particular no necesita estar bajo el control de la persona.


    2. Distinguiendo a la persona de los índices.

    Diversos especialistas saben muy bien que hay índices fisiológicos de lo que las personas están atravesando en sus vidas. Por ejemplo, un ginecólogo me ha dicho que cuando sus pacientes están en psicoterapia, siempre puede reconocer a partir de la condición de la vagina si la terapia va bien o no. Él comprueba esto regularmente con el terapeuta. Un doctor o terapeuta-corporal que tenga muchos años de experiencia con los pies de las personas puede decir a partir de la planta del pie si la persona está, en ese momento, viviendo tensa, ansiosa, en el límite, o lo está haciendo confortablemente bien.

    En el caso de los pies esto ha dado lugar a una pequeña 'ciencia' en cuyo principio está enunciado que uno puede diagnosticar a las personas a partir de sus pies. Sin embargo, todavía no han cometido el error de asumir que la personalidad es innecesaria, que las personas pueden reducirse a sus pies. Éste es el error que aún cometen muchos filósofos reduccionistas de la mente a favor del cuerpo neurofisiológico, cuando se asume que 'la historia real' de lo que causa los procesos de orden-superior que incluyen la conciencia, son todos encontrados al nivel de actividad neuronal del individuo y a las combinaciones aditivas de ellas, como si el sí-mismo-organizando y los múltiples patrones de actividad realizables no tuvieran estado ontológico excepto como epifenómeno de la actividad neuronal lineal. Esa versión del cuerpo es incluso más estrecha y más limitada que la amplia observación impresionista del especialista de pies.

    No nos sorprenderíamos en absoluto si un experto pudiera reconocer cuando el pie de una persona se aprieta mientras la persona se prepara para decidir moverse. El peligro para nosotros tanto como humanos como filósofos es que se considera que nuestro mejor conocimiento hasta ahora – al que los administradores de la póliza social tienen que recurrir – es aquel que registra la planta del pie, o en el rango más estrecho, los registros de la fisiología. Y esto parecerá convincente porque, por supuesto, algo está registrándose allí.

    Mi segundo punto es que el alcance y la complejidad de la persona no puede ser representada por, o reducida a índices, aunque indudablemente hay muchos tipos de ellos. Esto es porque la persona es un proceso auto-organizador, con aspectos conscientes e inconscientes, que destina, reestructura, y reemplaza sus propios componentes necesitados. El proceso como a tal no se reduce sólo a esos componentes, sino que los usa para mantener un cierto patrón de organización.


    3. Los conceptos de proceso versus los conceptos de unidades-constituyentes.

    El tradicional problema 'mente/cuerpo' no involucra ni a la persona ni al cuerpo. Esto no sólo es porque la parte por lejos más grande de ambas se omite, considerando que no pueden dividirse. Hay otra razón bastante diferente para que el tradicional problema no involucre ni la mente ni al cuerpo incluso cuando aceptamos las estrechas definiciones de ambos.

    El problema tradicional involucra la incompatibilidad de dos vocabularios, dos tipos de conceptos, los de la fisiología versus los de la psicología (cualquiera sea la variedad de tipos de conceptos que se escoja para situarse aquí). Parece haber sólo muy pocas relaciones entre nuestro conocimiento de la psique y nuestro conocimiento del cuerpo, pero esto no se debe a que la psique y el cuerpo no estén relacionados. En el ser humano ellos están íntimamente relacionados. No se trata del todo de que la fisiología tenga dificultad para relacionarse a la psique. La fisiología humana es en su totalidad la fisiología de una persona psicológica. No es la falta de relación generada por la psicología la cual es inherentemente física. Es más bien el hecho de tener estudios desarrollados del cuerpo en términos de asunciones mecanicistas y precisas de esquemas-espacio-tiempo- de tercera-persona que crean un tipo de concepto que es o parece absolutamente irreconciliable con el tipo de concepto impreciso, holístico, que involucra la primera-persona que hemos estado usando para formular la mayoría de lo que sabemos en psicología.

    No hay ninguna duda que esta diferencia en el tipo de conceptos se debe a alguna diferencia en lo que está siendo estudiado. Ciertamente se puede decir que 'la mente' y 'el cuerpo' son indirectamente responsables del problema de encontrar pocas relaciones. Ciertamente los dos reinos del sujeto-materia nos llevan a emplear dos tipos diferentes de conceptos, y podemos buscar dentro de éstos ampliamente. Volveré sobre esta cuestión. Pero lo que se discute como el tradicional problema mente/cuerpo es la relación intratable, no entre la mente y el cuerpo, sino entre los diferentes tipos de conceptos que están actualmente en uso.

    Si esto no se reconoce, se produce una mistificación insolucionable. Entonces el problema se vuelve ideológico y político. Las personas se alinean en uno u otro lado, como lo hacen cuando las cuestiones políticas complejas están divididas en dos lados, así que la complejidad del problema filosófico se pierde.

    El problema filosófico tiene que ser ordenado en dos cuestiones relacionadas pero muy diferentes: La primera involucra las relaciones entre los tipos de conceptos. Sólo la segunda cuestión involucra aquello que ha llevado al desarrollo de dos o más cuerpos de conocimiento asentados en los tipos diferentes de conceptos.

    Presentaré mis propias ideas acerca de los diferentes tipos de conceptos separadamente más abajo, porque ellas son controversiales. Lo que me parece más importante y también más allá del asunto, una vez que se ha notado, es que el 'problema mente/cuerpo' tradicional y actualmente discutido, involucra la dificultad de relacionar diferentes tipos de conceptos – conceptos holísticos versus conceptos de unidades-constituyentes. Hasta ahora, en el reino de las ciencias físicas, se ha obtenido mucho éxito usando los conceptos de unidades-constituyentes; explicamos un proceso global dividiéndolo en unidades constitutivas y explicando luego cómo aquellas unidades pueden combinarse para crear ese proceso. Por contraste, las descripciones psicológicas de primera-persona pueden entenderse mejor no en términos de todos ni tampoco en términos unidades. Yo presentaré una tercera manera de entenderlos, en términos de lo que yo llamaré conceptos de 'proceso'.


    4. Porqué la psicología ha fallado en emular las ciencias físicas.

    Por más de cien años ha habido constantes esfuerzos para emplear en la psicología el mismo tipo de concepto que ha tenido tanto éxito en la fisiología. Este esfuerzo regularmente falla. Por ejemplo, muchos esfuerzos por definir las emociones por medidas fisiológicas no han encontrado ninguna diferencia entre ellas. Todo lo que se consigue es una diferencia entre 'arousal” y “no-arousal”, diferentes para el amor y el odio, y para el enojo o la alegre excitación. Sólo unas pocas pobres variables han surgido desde los esfuerzos por definir las variables psicológicas a partir de las correlaciones fisiológicas definidas como máquinas.

    Regularmente, el esfuerzo se ha vuelto definir las variables psicológicas sencillamente como tales, pero todavía dividiendo los aspectos psicológicos en entidades precisas, factores, rasgos, unidades que uno podría contar y tratar como las ciencias naturales tratan sus variables. De esto han surgido muchas teorías pero muy poca investigación operacional exitosa. Se han logrado algunos éxitos, pero sólo donde el tema es muy específico, como fobias específicas, eventos específicos de trauma, o el cambio de una conducta específica. El análisis-factorial y las medidas psicométricas producen perfiles de personalidad que tienen algunos usos, pero que no se han tornado superiores a las impresiones clínicas. (Cuando se le pidió al psicometrista explicar su definición de un test psicométrico de un paciente que indicaba 'psicosis', primero defendió sus mediciones, pero luego dijo "Después de todo, el hombre está en el hospital").

    Hay muchas medidas que producen resultados cuantitativos con una excelente y muchas veces replicada fiabilidad, pero lo que significan los números no es muy preciso. Los nombres de las medidas no son unívocos. Las medidas de la 'ansiedad' a través de la resistencia de la piel (el sudor) no correlacionan bien con las medidas del Rorschach y del TAT, tampoco con medidas de cuestionarios de papel y lápiz, o con la evaluación de los clínicos. Diversas medidas de 'ansiedad' captan diferentes experiencias de primera-persona. El proceso de primera-persona es mucho más diferenciado. Cuando los estudiantes escogen una medida, necesitan administrársela a ellos mismos primero. Sólo así podrán decir qué es lo que mide, y si su predicción aplicaría realmente a ella. El intento por usar en psicología el tipo de concepto que se desarrolló para usarse en las ciencias físicas, y así simplemente conformar a la fisiología, ha fallado ampliamente.

    Ahora es tiempo de invertir la implicación y examinar la asunción de que una psicología debe ser exitosa con los tipos de concepto usados en la fisiología. ¿Por qué debe ser el caso de que podemos entender mejor a las personas trazándolos dentro del modelo de las locaciones-tiempo-espacio, el modelo con el cual cortamos todo en unidades precisas a partir de las cuales podemos luego reconstruir cualquier cosa que estudiemos? Hasta ahora este es el modelo más exitoso en la historia. ¿Pero esto implica que debe ser el mejor modelo para estudiar a aquellos seres que inventaron este modelo? Hay otros modelos, por ejemplo, la ecología emplea el modelo holístico. Más abajo esbozaré una tercera alternativa. Ahora mismo quiero defender primero que su éxito en muchos campos no necesariamente implica que el modelo de unidades deba tener éxito en este otro.

    Una vez nos hayamos librado de esta asunción metafísica, también podemos ver muchas razones por las que es improbable que este tipo de concepto tenga éxito aquí. Primero discutiré lo que es limitante en el tipo de concepto del modelo de unidades, y luego mostraré por qué es más probable que otro tipo de concepto sea exitoso.


    5. Tanto los conceptos de proceso como los de unidades-constituyentes aplican tanto a la naturaleza y a las personas.

    Una rama grande de filosofía, aunque reconocidamente difícil de leer, ha desarrollado ahora varias críticas profundas al tipo de concepto unidad-espacio-tiempo. Esta tendencia sigue los pasos de Dilthey, Husserl, Heidegger, Derrida, y Wittgenstein (Vea Gendlin 1962/1997). Parece obvio que ya que los humanos crearon este modelo, podríamos ser más complejos de lo que puede representarse dentro de él.

    Podemos reconocer que el modelo de unidades estrecha todo lo que se estudia dentro de él. Podemos afirmar con cierta certeza que la naturaleza es mucho más de lo que 'las ciencias naturales’ posiblemente podrían representar. Vemos esto fácilmente con otros modelos. Por ejemplo, la ecología regularmente predice eventos futuros mejor que las ciencias que usan conceptos reduccionistas de unidades. Debido a esto, ahora la ecología se ha establecido al lado de la ciencia regular, y es tomada en cuenta cuando los administradores de la póliza social deben basar sus decisiones en la mejor evidencia disponible.

    Que no se diga que 'la naturaleza' se presta al modelo reduccionista mientras los humanos, de algún modo, no lo hacen. Digamos más bien que la naturaleza como un todo sólo se ha discutido recientemente, mientras que como humanos podemos reconocer prontamente que las ciencias reduccionistas deja mucho de nosotros afuera. Cuando dije anteriormente que nuestras medidas psicométricas no han igualado todavía la 'evaluación clínica’ – no hay nada paralelo que yo pueda mencionar de la naturaleza, excepto lo que la naturaleza puede decir a través de la ecología.

    Para usar el tipo de concepto reduccionista, dividimos aquello que estudiamos en unidades. Entonces intentamos reconstruir aquello que estudiamos a partir de esas unidades. Así que una fotografía puede reducirse a puntos y reconstruirse en otra parte a partir de ellos. ¿Es 'la misma' fotografía? Con 'alta definición' será más nítida de como usted la ve usualmente. Nadie extraña lo puntos.

    Este procedimiento es exitoso con cualquier cosa considerada como algo estando allí, algo que percibimos meramente como una fotografía, algo que existe por si solo sin nosotros, es decir algo considerado como una cosa de tercera-persona. Pero esto no aplica en cuanto nos centramos en el proceso de primera-persona, cómo vivimos como persona-y-cuerpos complejos.

    Para mi sorpresa me contaron que un director de películas dijo que todas las películas viejas estaban de vuelta. Durante años una película podría convocar a una persona. Usted sólo las había visto sólo si es lo suficientemente viejo. Ahora ellas son contemporáneas con las demás. Mi hija las conoce todas. "Sí", dijo ella "pero están hechas para personas sentadas en la oscuridad y mirando fijamente adelante hacia una gran pantalla. El efecto es absolutamente diferente en la pequeña televisión de casa. Ahora usamos muchas maneras de tener en cuenta que las películas aparecerán en las pequeñas televisores". Así que no siempre es 'la misma' fotografía. Probablemente se puede medir la diferencia en el impacto por el arousal fisiológico, pero esto no contendrá el juicio estético del director de cine.

    He estado argumentando que podemos reconocer con la inspección que el tipo de concepto unidad-de-tiempo-espacio pone límites drásticos en cualquier cosa representada en ellos.


    6. Necesitamos ambos tipos de conceptos.

    Que los directores de cine hayan desarrollado un cuerpo de conocimiento es un ejemplo de mi próximo punto. ¿Qué tipo de conocimiento es este? Es un tipo muy importante porque lo tenemos en muchas áreas de la vida humana.

    Con el paso de las culturas primitivas hemos perdido ampliamente su conocimiento de las drogas en las plantas. Hoy, cualquier gran compañía farmacéutica ofrecería un billón para comprarlo, si este conocimiento aún existiera, pero sólo se enseñado de maestro a estudiante, y no fue escrito. Los cuerpos de conocimiento de ese tipo existen hoy en muchas personas, desde hackers de computadoras hasta chefs de cuatro estrellas, desde pilotos hasta terapeutas, desde ginecólogos hasta artistas. Tenemos mucho conocimiento-procesal. Éste comprende mucho de lo que se ha diferenciado y escrito, pero siempre incluye también a la persona para quien éste está escrito, la persona que lee las instrucciones y debe situarlas dentro de un experienciar mucho más rico y más intrincado.

    Este tipo de conocimiento parece no-científico si lo juzgamos por la precisión de las distinciones entre unidades en la física reduccionista, pero si usted lo examina en términos a tipos de procesos, entonces sus distinciones parecen bien-precisadas. Hay distinciones entre procesos y sub-procesos, y entre variantes deseadas e indeseadas. Las dificultades están a menudo bien definidas. Las condiciones para obtener un proceso, y las definiciones de resultados son a menudo precisas.

    Lo que necesitamos y aún no tenemos es una forma para que este tipo de conocimiento se sitúe al lado de la ecología como un tipo de conocimiento para ser desarrollado y consultado, en lugar de considerar a la ciencia reduccionista como capaz de existir por si sola. Yo pienso que esto podría lograrse si las personas empiezan a hablar acerca de varios tipos de conceptos, varios modelos, de modo que se haga claro que hay un conocimiento diferente inherente a cada uno de ellos, y de que al menos necesitamos todos los que tenemos.

    ¿Pero cuál es este tercer modelo más allá de la ciencia reduccionista y de la ecología holística con la que estamos familiarizados? Permítanme moverme desde los ejemplos anteriores hacia el tipo de modelo que podría acomodar su tipo de conocimiento. Este es un modelo de primera-persona que yo llamo 'modelo procesal', un modelo en el cual cada próximo paso es un todo recientemente-hecho. No consiste en unidades predecibles en un universo Laplaciano asumido para ser una regla matemática que sólo observamos. Más bien, siempre nos involucra como personas en proceso. El próximo paso del proceso sólo llega para alguien, y a veces sólo si ese alguien lo busca para que llegue. Esto puede hacer que aquéllos que son usados para las unidades desaparezcan, pero este modelo ofrece distinciones igualmente precisas en otras consideraciones, como dije anteriormente.

    Con este modelo podemos re-entender la biología como un proceso-viviente que genera y organiza sus propios próximos pasos. El crucial carácter auto-organizador del proceso de vida también muestra una capacidad de producir pasos de vida hacia delante bastante novedosos (Monod 1971; Gendlin 1981; Kauffman 1993). Lo auto-organizado no puede ser representado en el modelo de unidades en el cual todos los puntos y unidades son pasivas y donde sólo un observador externo los relaciona.


    7. Necesitamos los tres modelos.

    El lado político del problema debe cerrarse sin vuelta atrás. Los reduccionistas quieren pensar que ellos han ganado el derecho de tratar a las personas como cuerpos meramente fisiológicos y neurológicos, por ejemplo, como colecciones de componentes separadamente-explicables que interactúan entre si, debido al éxito general de la ciencia reduccionista, y al hábito de considerar esta ciencia como la única que existe. Aunque las ciencias médicas y biológicas involucran grandes incertidumbres y admitidamente no están al nivel de la física y la química, el progreso reciente ha sido tan intenso que ellas se han ganado todo el derecho de situarse como ‘la ciencia’ de los cuerpos humanos. Nuestra sociedad parece reconocerlas como tal. Los flujos de concesiones monetarias fluyen hacia ellas, y la póliza social se basa en ellos.

    Esta demanda para ser considerada como una ciencia suficiente por si sola, basada en el éxito general de la ciencia reduccionista, lleva al otro 'lado' para atacar la ciencia en conjunto. El otro lado involucra muchos grupos que incluyen a holísticos y ecologistas. Los oponentes de las bases reduccionistas para las decisiones de la póliza atacan la ciencia en su conjunto. Así ellos juegan en las manos de cada otro, y el problema no se enfrenta directamente.

    Lo que está en juego aquí puede perderse fácilmente. Es lo que decimos al público, a nuestra sociedad, y a aquellos que sirven en los comités de las pólizas. ¿Cómo pueden decidir otro que el mejor conocimiento y evidencia disponible? La cuestión es si la neurofisiología y otras ciencias de la información permanecen solas. Así ha parecido hasta ahora, y eso debe ampliarse para incluir más, pero no podemos esperar que alguien simplemente ignore la evidencia dura de las ciencias reduccionistas. Debemos mostrar cómo esa evidencia puede situarse dentro de un contexto más amplio.

    En la filosofía, la asunción del reduccionismo retiene una gran atracción, porque es muy clara y simple. Si uno sólo se preocupa por términos ampliamente generales, entonces 'la unidad de las ciencias’ parece algo que debe lograrse. Pero esta asunción no es sostenida por filósofos que quieren ocuparse de la ciencia actual.

    La asunción de que todo debe reducirse a la física tiene sólo una limitada aplicación en la química. Que el proceso de vida deba reducirse a la química no se usa actualmente para limitar la química orgánica. Y así sucesivamente. Es una asunción meramente metafísica, no lo que se emplea en la práctica. Lo contrario es mucho más chocante. Cada especialidad crea sus propios términos y en la medida que los años pasan casi cada especialidad desarrolla cada vez más. Sólo 'en teoría', no en toda práctica, se reducen a la física o la química inorgánica. Así que no debemos convertir el reduccionismo fisiológicos en alguna clase de ideología para ser defendida por argumentos generales que no tienen ninguna relación con la práctica científica. El éxito en la fisiología no significa que la psicología debe ser capaz de reducirse a ella, tampoco que deba emplear los mismos tipos de conceptos.

    Nosotros no esperaríamos una ciencia del proceso de primera-persona para que contradiga los genuinos resultados de la ciencia reduccionista, más de lo que la ecología lo hace. Pero ésta sitúa esos hallazgos dentro de una perspectiva más amplia que puede ser más útil para ciertos propósitos. Uno de esos propósitos es entender los procesos de primero-persona de tal manera que 'la persona' no se deje fuera. Nuestra experiencia de primera-persona ofrece una base de conocimiento con aplicaciones prácticas útiles, así como lo hace la ecología, aunque no puede traducirse a los tipos de ciencia con conceptos de unidades-componentes.


    Referencias.

    Gendlin, Eugene. 1962/1997. Experiencing and the Creation of Meaning. Evanston: Northwestern University Press.
    Gendlin, Eugene. 1981. Focusing. New York: Bantam.
    Gendlin, Eugene. 1992a. "Thinking Beyond Patterns". In B. den Ouden and M. Moen (eds), The Presence of Feeling in Thought. New York: Peter Lang.
    Gendlin, Eugene. 1992b. "The Primacy of the Body, Not the Primacy of Perception". Man and World 25: 341-353.
    Gendlin, Eugene. 1999. "A New Model". Journal of Consciousness Studies 6: 232-237.
    Kauffman, Stuart. 1993. The Origins of Order. Oxford: Oxford University Press.
    Libet, Benjamin, A.G. Curtis, E. W. Wright, and D. K. Pearl. 1983. "Time of Conscious Intention to Act in Relation to Onset of Cerebral Activity (Readiness-Potential). The Unconscious Initiation of a Freely Voluntary Act". Brain 106: 640.
    Monod, Jacques. 1971. Chance and Necessity. New York: Random House.




    Traducción: Luis Robles Campos (2008).
    Psicólogo, Universidad de Tarapacá, Arica – Chile.
    Fousing Trainer acreditado, Focusing Institute, New York.
    luisrobles1977@gmail.com

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