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lunes, 14 de mayo de 2007

Focalizando una Sensación Sentida Periférica.


FOCALIZANDO UNA SENSACIÓN SENTIDA PERIFÉRICA

Por Luis Robles Campos
Mayo 2007


La mayoría de las veces que acompaño a personas en un encuentro terapéutico su significado corporalmente sentido se manifiesta al centro e interior de su cuerpo (pecho, abdomen o garganta), y las veces en que éste se hace presente en sensaciones corporales periféricas (cabeza, hombros, piernas, brazos, etc.) son las menos. Por otro lado, cuando el significado sentido se sitúa en una sensación corporal periférica, generalmente, la atención del focalizador no permanece mucho tiempo sobre ella, porque habitualmente la experiencia vuelve a asentarse en medio del cuerpo.

Sin embargo, muy recientemente tuve la oportunidad de acompañar a una joven adolescente, a quien llamaré Camila, en una sesión de terapia en que su experiencia corporalmente sentida se manifestó casi en todo momento en su cabeza. Era la primera vez que ella visitaba un psicólogo y nunca había sido invitada a prestar atención a sus sentimientos como lo hacemos con Focusing.

A continuación relato con más detalle esta valiosa experiencia, señalando de qué manera focalizamos esa particular “sensación sentida periférica” (Robles, 2007) en su cabeza.

Camila vino a la consulta porque se había sentido notablemente ansiosa y deprimida. Cuando le consulté porqué, me respondió que no lo sabía y empezó a nombrar una serie de situaciones que ella “creía” le podían estar afectando, sin anclarse en ningún tema en particular. Mientras hacía esto, lucía incómoda y sin orientación; así que de inmediato le pregunté cómo se sentía en ese preciso momento, ella me respondió: “Nerviosa”.

Lo siguiente que hice fue invitarla a prestar atención al centro de su cuerpo para que supiéramos dónde se sentía ese nerviosismo, pero me respondió que no sentía nada allí. Le sugerí que lo volviera a intentar detenidamente, porque supuse que no había sabido reconocer una sensación con sentido, allí, al centro de su cuerpo; pero su respuesta nuevamente fue negativa y en cambio me sañaló que sí sentía algo, pero en su cabeza, cerca de la sien.

Mantuve su atención sobre esa particular sensación sentida con una serie de preguntas sencillas: “¿Esa sensación estaba ahí antes o apareció ahora que me estás hablando de todo esto?”, “¿Es una sensación suave o intensa?”, “¿Se siente como algo agradable o desagradable?”. Mi intención era generar una actitud de validación e interés sobre ese aspecto de su experiencia que se había desplegado tan particularmente y potenciar el proceso atencional que es crucial en Focusing.

Después que logró una sintonización adecuada con esa sensación con sentido que tenía en la cabeza, le hice una pregunta que he observado resulta muy útil para trabajar con sensaciones sentidas periféricas (Robles, 2007): “¿Tiene esa sensación alguna clase de movimiento o palpitación?” Ella respondió: “Se mueve para todos lados”.

Una vez que Camila puedo precisar esa cualidad de la sensación sentida, le comenté que le iba a pedir algo que tal vez nos ayudaría a saber porqué estaba tan deprimida y ansiosa este último tiempo. Le pedí que tratara de imaginar que esa sensación era una persona, lo cual logró casi de inmediato. La imagen que ella desarrolló a partir de la inquieta sensación en su cabeza era ella misma con la edad que actualmente tiene.

Enseguida le dije: “…Entonces es una sensación intensa, desagradable y que parece moverse para todo lados... Ahora que ves esa sensación como si fueras tu misma, ¿ves que esa Camila se está moviendo también para todos lados?”, “Sí”, confirmó. Y continué: “Tal vez puedas sentir porqué esa Camila necesita moverse para todos lados”, entonces, ella se quebró y dijo entre lagrimas: “¡Porque no sabe a donde ir!”.

Luego de acompañar y responder empáticamente a esa expresión tan significativa, la invité a chequear nuevamente cómo era la sensación, y ya no era tan intensa como al principio.

Las siguientes focalizaciones que sugerí fueron una serie de pasos para entablar y fortalecer una relación interna, por ejemplo, “¿Puedes hacerle saber que ya oíste eso?”, “¿Puedes ver su rostro para ver qué más siente?”. Cuando el movimiento no era posible, yo respondía de manera tranquila y aceptante: “Ya veo, por ahora no es posible eso, sólo es posible permanecer cerca”. Contrariamente, cuando el movimiento era posible, la invitaba a sentir el aspecto agente de la experiencia, o sea, sentir cómo era brindar aceptación y empatía sobre su propia experiencia (simbolizada a través de la imagen de ella misma): “¿Cómo te sientes al poder acompañarla?”, “¿Cómo se siente poder saber lo que ella en realidad siente?”, etc.

Cuando Camila lograba precisar diversos aspectos de lo que estaba experimentando, la sensación en la cabeza se hacía más distendida y sus ojos mostraban señales de un pequeño relajo. Pero en algún momento, cuando le sugerí si podía consultarle a la “Camila interna” cuál era la situación que le hacía sentir mal, la sensación se volvió a hacer intensa y en su rostro se dibujó una expresión como si estuviera sufriendo un dolor de cabeza. Enseguida, ella señalaba que la imagen que estaba focalizando se alejaba en un espacio oscuro, como apartándose para que no le hicieran tantas preguntas. Puntualmente me decía: “No quiere que la vean, no quiere que vean qué cosas le pasan”.

Tomando en cuenta lo anterior, le dije: “Quizás sea bueno que le hagamos saber que no queremos presionarla y que sólo queremos ayudarla a sentirse mejor”. Entonces en ese momento, y sólo en ese momento, Camila me dijo de manera directa, mirándome a los ojos y con un llanto suave y aliviador: “¡Es que estoy asustada porque mis papás se van a separar!”

Después de eso, hablamos largamente acerca de sus sentimientos sobre esa situación, hasta que llegamos a un punto en el cual ya se sentía más tranquila y con fortalezas para enfrentar un posible cambio en su vida familiar.

Finalmente, al terminar la sesión, Camila me dijo: “Me quedé con una sensación súper buena en la cabeza, ¡livianita!”.

Bibliografía Citada y Sugerida.

Weiser Cornell, A. (1994). “The Radical Acceptance of Everything”. The Focusing Connection. Traducido al español por L. Robles (2006) “La Aceptación Radical de Todo”. Ambas versiones disponibles en http://www.focusingresources.com/
Robles, L. (2007). “Sensaciones Sentidas Periféricas: Ampliando la noción de las sensaciones con sentido”. Disponible en www.focusingexperiencial.blogspot.com

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