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jueves, 23 de noviembre de 2006

La Posibilidad del Auto-Focusing


Por
Luis Robles Campos
2006




LA POSIBILIDAD DEL AUTO-FOCUSING
Por Luis Robles Campos. (*)
Julio 2006.
INTRODUCCIÓN.
El Focusing es un proceso especial de autoatención en el cual la persona hace contacto con un conocimiento concretamente sentido al interior de su cuerpo, para saber cómo éste lleva, de manera holística, el significado de un asunto, problema o situación. En este proceso, a través de la interacción con los símbolos[1], este significado corporalmente sentido[2] puede volverse más preciso y detallado, y por lo tanto, producir una experiencia de cambio real, o de resolución corporal del asunto, problema o situación (Gendlin, 1981, 1996; Leijssen, 1998, 2004).

El Focusing está sustentado sobre la noción que la mente y el cuerpo están íntimamente conectados, y que al atender o escuchar el propio cuerpo uno puede comprenderse más plenamente a si mismo (Klagsbrun, 2001). Esto, tradicionalmente se ha enseñado como un acercamiento que se realiza en el contexto de una interacción entre dos personas, una que se focaliza en su experiencia y otra que guía esta focalización (Gendlin, 1968, 1969, 1970, 1981, 1984, 1990, 1996). Sin embargo, también ha sido propuesta la posibilidad que este “atender y escuchar” se pudiera realizar a solas, sin la presencia de un oyente, compañero o terapeuta. A pesar de lo anterior, tal posibilidad nunca se ha desarrollado tan específicamente, de modo que aún existen ciertas interrogantes acerca de si el Auto-Focusing[3] es un fenómeno real, cuál es su utilidad y si es efectivo en alguna medida.

Otros cuestionamientos acerca del Auto-Focusing apuntan a conocer cuáles son las condiciones o las formas de proceder que nos pudieran ayudar a desarrollarlo, y los indicadores que nos confirmarían cuando lo estamos realizando con éxito.

Tomando en cuenta lo anterior, el presente artículo pretende ser un aporte para responder estos cuestionamientos. Para ello, complemento algunas apreciaciones desde la lectura de diversos autores especializados en esta área (Gendlin, Weiser Cornell, Hinterkopf, Leijssen, etc.) y otras extraídas desde mi propia experiencia al realizar Focusing a solas.


AUTO-FOCUSING: ¿ES POSIBLE?

En varios pasajes de su extensa obra, Eugene Gendlin, autor del descubrimiento del proceso de focusing y responsable de su desarrollo como enfoque terapéutico (1968, 1969, 1981, 1996), ha planteado la posibilidad que este proceso se pueda realizar sin la necesidad de compañía. Citando por ejemplo:

“Hasta cierto punto, el cliente puede llevar su experiencia más allá incluso cuando está solo y se responde a si mismo.” (Gendlin, 1968).

“El proceso interno dará pasos en el contexto de la interacción. Y si no hay nadie, más vale que se interactúe con ello de una forma amigable”. (Gendlin, 1990).


Gendlin (1990) plantea que: “Cuando nos respondemos a nosotros mismos: eso también es interacción”. También menciona que: “la sensación sentida es el cliente del cliente”, y que las respuestas de la persona hacia ésta necesitan asemejarse a las del terapeuta centrado-en-el-cliente (1983). Todas estas reflexiones nos señalan que el simple hecho de prestar atención y darse cuenta de lo interior de forma directa constituye un proceso que, en cierta medida, lleva la experiencia más allá.

A esta capacidad de cada persona de permanecer presente para lo que está dentro de sí misma, Weiser Cornell (1996, 2001) le llama “La Presencia del Cliente”, la cual constituiría una capacidad que puede ser ejercida independiente de la presencia de otro.

Otros autores (Weiser Cornell, 1996; McGavin, 1997; Riveros, 2000; Hoffmann 2004) también se han referido al proceso de Focusing como un abordaje que puede ser auto-aplicado, habiendo expuesto esta idea con diversos niveles de desarrollo.

Todos los antecedentes anteriormente citados, nos indican que el Auto-Focusing es un proceso posible, y que puede brindarnos beneficios al practicarlo.


¿CUÁNDO NOS PUEDE AYUDAR EL FOCALIZAR A SOLAS?

Son muchas las circunstancias en que el Auto-focusing nos puede resultar de ayuda. Una de las situaciones más obvias sería el encontrarse con un asunto que requiere de atención inmediata y no contar en ese momento con una persona que nos pueda acompañar y oír.

Otro momento en el que te puede ser de utilidad focalizar a solas, es cuando necesitas enfocar asuntos de tal privacidad que prefieres no compartir ese momento de conexión personal con otra persona. Nosotros sabemos que con Focusing no es necesario relatarle el oyente los detalles de la situación o problema que nos aflige actualmente y que tenemos la libertad de expresar y compartir con él sólo los sentimientos que estamos teniendo con esas situaciones. Pero no debemos desconocer que las personas tienen la libertad de emocionar en las circunstancias que a ellas mejor les plazca (acompañadas o solas), y que tienen el derecho de tener toda la privacidad que mejor les parezca. Así que en una situación de estas características el Auto-Focusing parece ideal.

Por otra parte, no creo que sea recomendable adoptar el Auto-Focusing como una forma de evitar el encuentro con otro, porque nos resulta inhibidor o, porque nos da miedo, ya que estoy convencido que el bienestar emocional también pasa por el poder estar en contacto con los demás. Por lo tanto, desestimar la posibilidad de hacer un Focusing en compañía de otro, por temor, podría constituir el desaprovechamiento de una posibilidad de crecimiento personal, sobre todo si eres guía de Focusing o psicoterapeuta.

Respecto de las utilidades concretas de practicar el Auto-Focusing, éstas pueden ser varias: te puede ayudar a estar más cerca de ti mismo cuando te sientes extraño o ajeno a las cosas que estás viviendo. También puede ser bueno para explorar sentimientos que te será necesario esclarecer para tomar decisiones importantes. Te puede servir para reducir el estrés después de largas horas de estudio o de trabajo, e incluso, para acompañar tus propios sueños, para develar los significados que se hallan ocultos en ellos.

Si eres terapeuta o guía de Focusing, tal vez te sea útil realizarlo antes de tus sesiones, si es que algo te está perturbando, y eso te podría facilitar el estar más presente para las personas que vas a escuchar (Leijssen, 1998).


¿RESULTA EFECTIVO EL AUTO-FOCUSING?

Esta debe ser la pregunta más habitualmente formulada cuando se plantea la posibilidad de hacer Focusing a solas. Muchas personas creen que es muy difícil sentarse y hacerle compañía a eso que sienten dentro de sí mismas y obtener un movimiento emocional real y concreto. Pero la dificultad no implica la imposibilidad.

Es muy probable que después de leer este artículo te sientas motivado e intentes hacerte Focusing a ti mismo y no suceda nada, pero aquello no es un pronóstico que la próxima vez nos puedas ir un poco más allá, y que quizás, en tu tercer intento, consigas ponerte en contacto contigo mismo de un modo mucho más profundo y revelador. ¡Así que no te desmotives!

En todo caso, no creo que sea necesario u obligatorio que tenga que suceder una gran conexión o un gran movimiento afectivo para considerar que tu Auto-Focusing ha sido productivo o beneficioso. Si puedes acompañar tu sensación sentida con la calidez suficiente y durante el tiempo necesario para que ésta se sienta acogida y deje ser molesta, perturbadora o inquietante para ti, entonces tu Auto-Focusing ha sido exitoso, sin importar que no hayas podido develar completamente el significado que había en ella, o que no pudieras comprender cabalmente cómo se relacionaba aquello con lo que es importante en tu vida.

Es fundamental que recuerdes que “no se aprende a andar en bicicleta de forma instantánea” y que seguramente, con la práctica, podrás lograr ir cada vez más profundo en tu proceso de focalizar a solas.

Si el Auto-Focusing resulta efectivo o no, es una pregunta que no se puede responder de modo general, ya que todas las personas tenemos vivencias distintas y nuestra emocionalidad marcha a ritmos diferentes. ¿Si el Auto-focusing puede resultar efectivo para ti? Eso solamente tú lo puedes responder: Intentándolo.


SUGERENCIAS PARA LOGRAR UN AUTO-FOCUSING.

Una sugerencia básica para poder realizar un Auto-Focusing es llevarlo a cabo cuando la necesidad de hacerlo surja espontáneamente. Quizás no sea conveniente que lo busques de forma intencional o que dispongas de un horario fijo para hacerlo; porque eso podría constituirse en una presión para realizarlo con éxito; sino que dejes que sea tu propio cuerpo y la situación las que te indiquen cuándo es el momento preciso. Por ejemplo, si te sientes ansioso o particularmente perturbado y necesitas obtener un poco de tranquilidad y la situación en la que estás te brinda un mínimo de quietud y silencio, tal vez sea el momento propicio para ponerte en un contacto más cercano e intimo con tu sensación sentida.

No es estrictamente necesario que te encuentres completamente solo para empezar a practicarlo, también lo puedes realizar en una habitación donde haya otra persona realizando otra actividad, lo cual puede ser de alguna ayuda, ya que sentir la presencia de otro (aunque no esté centrado en ti) puede facilitar tu proceso. Si estás en casa y tu pareja o hermano (o quien sea) está en el mismo cuarto leyendo o sentado frente al computador, de manera que sea poco probable que te interrumpa, seguramente será una buena ocasión para iniciar tu viaje.

Es importante que busques un lugar donde te sientas físicamente confortable, de modo que no haya posibilidades que experimentes incomodidad, demasiado frío o calor, o cualquier cosa que te pueda distraer. Es muy beneficioso encontrar un sitio en el cual te puedas sentar relajadamente o en el cual te puedas recostar, ya que la comodidad física puede contribuir a centrar la conciencia en el propio cuerpo (Leijssen, 1992).

Si ya te has decido a iniciar tu Auto-Focusing, cerrar los ojos es algo fundamental, ya que te ayudará a no distraerte con los estímulos visuales y concentrarte más profundamente en tu cuerpo. También resulta de ayuda tomarse un momento para respirar profundamente (Alemany, 1988; Leijssen, 1998; Hinterkopf, 1998).

Presta atención al interior de tu cuerpo, a tu emoción corporalmente sentida, sin apresurarte a colocarle nombres o intentar explicar de qué se trata. Sencillamente chequea si ahí se siente algo agradable o desagradable, si es algo cómodo o incomodo; y por el momento, no vayas más allá de eso. Lo importante, en todo instante, es brindar a tu sensación sentida una Presencia cálida, libre de juicios y de presiones. Es bueno ir con calma.

No te frustres si no ocurre nada significativo de inmediato. Recuerda que el proceso corporal necesita de cierto tiempo, más aún si lo estamos realizando sin la ayuda de un compañero. Hay una zona de transición entre la forma usual de pensar y el estado de Focusing (Hoffmann, 2004), y es importante transitar a través de ella con bastante paciencia. Si logras mantener una atención constante y cálida sobre tu sensación sentida, es muy probable que después de unos momentos algo empiece a suceder, tal vez la sensación se aclare, deje de ser perturbadora y quizás hasta te brinde alguna nueva señal que te ayude a continuar con tu propósito.

Luego, trata de captar cuál es la cualidad central de aquello que estás sintiendo. ¿Es como un vacío? ¿Es algo que está estancado? ¿Se siente como algo herido, tenso, nervioso…? Una vez que emerja esa cualidad (lo cual puede venir en una palabra o imagen), hazle saber a tu cuerpo que ya has oído cómo se siente, como si le hablaras de forma silenciosa en tu interior: “Me doy cuenta que te sientes tenso”. ¿Por qué es importante hacer esta retroalimentación? Porque el acto de reconocer el sentir de una sensación sentida es un paso esencial para crear una Relación Interna, y por lo tanto, para realizar el Focusing. (Weiser Cornell, 1995).

Si tu pensamiento interrumpe muy a menudo tu atención, no debes intentar eliminarlo, puedes permitirle que esté allí, y mejor aún, puedes chequear en tu cuerpo qué hay acerca de ese pensamiento que ha aparecido. Siempre es conveniente darle la bienvenida a aquello que surge desde la sabiduría corporal y tomarse un momento para sentirlo detenidamente (Weiser Cornell, 1994). Todo aquello que pudiera percibirse como un obstáculo, como la sensación de estar perdiendo el tiempo, la incertidumbre, una actitud crítica, etc., puede considerarse como “algo” a lo cual podría brindársele atención (Hoffmann, 2004). Esto te puede ayudar a mantener el contacto ininterrumpido con tu sensación sentida y puede producir que ésta se haga aún más clara y esté “más dispuesta a hablar”.

Tampoco debes preocuparte si las imágenes que surgen de la sensación aparecen y desaparecen fugazmente. Al comienzo del Auto-Focusing es muy habitual que las primeras imágenes o palabras que aparecen no permanezcan por mucho tiempo en tu conciencia, y es recomendable que no intentes aferrarte desesperadamente a ellas, ya que si no consiguen cierta estabilidad, seguramente es porque no se trata de la imagen o la palabra precisa que tu cuerpo necesita comunicarte, y que estos movimientos fugaces sólo sean un intento de la sensación sentida por comunicar cómo se está sintiendo exactamente. Cuando hayas permanecido el tiempo necesario junto a tu sensación sentida, la palabra o la imagen precisa se volverán estables sin necesidad que tú tengas que hacer algo, y ni siquiera tus pensamientos podrán alejarla (Gendlin, 1970, 1996).

Otra sugerencia fundamental es: No presionar a tu sensación como si le estuvieras demandando información inmediata. No te apresures en saber qué te pasa, porqué te sientes de aquella forma y no de otra, cómo podrías solucionar tus problemas… Ya sabemos, gracias a las enseñanzas de Ann Weiser Cornell (2001), que una actitud demandante puede interrumpir el proceso de atención corporal. En lugar de hacerte preguntas internamente, habla suave y cordialmente a tu sensación sentida, como haciéndole saber que la estás escuchando, que no tienes apuro y que sabrás ser paciente hasta que ella esté lista para comunicarte más: “Sigo estando aquí… sientes tensión… me doy cuenta que necesitas relajarte…”

En este punto, es importante especificar y enfatizar cuales son las actitudes básicas o necesarias para llevar a cabo un Focusing. Para Elfie Hinterkopf (1998), las actitudes cruciales para el proceso de Focusing son: a) tener expectación hacia el devenir de nuestro sentir, b) tener paciencia con el ritmo natural de nuestro proceso, c) ser receptivos con nuestra sabiduría corporal en lugar de proceder racionalmente y, d) aceptar amistosamente cada cosa que surja como resultado de este particular acto de auto-atención. En síntesis, se trata de que seas amable con cada cosa que sientas, en todo momento.

Ahora, volvamos a tu Auto-Focusing.

Cuando tu proceso ya se haya estabilizado, o sea, cuando ya tengas una atención constante sobre una emoción corporalmente sentida, cuando tengas una palabra o una imagen estable en tu conciencia, y cuando le hayas hecho saber a tu sentimiento que ya le estás oyendo; trata de captar con qué situación de tu vida se vincula esta sensación que ahora tienes, qué parte de tu vida se relaciona con esta cualidad de tu sentimiento, qué situación personal o interpersonal se relaciona con esta palabra o imagen que viene a tu conciencia cuando atiendes tu sensación sentida.

Si tienes una imagen sencilla, por ejemplo, un vacío oscuro y frío que sientes en tu pecho, pon atención a cómo se siente ese vacío y seguramente, de forma espontánea, podrás saber de qué parte de tu vida se trata. Continúa haciéndole compañía a este vacío hasta que algo más surja de allí. Intenta moverte de alguna manera, por ejemplo, sintiendo qué es lo peor de este vacío oscuro y frío, qué hace falta para que eso se sienta de una mejor manera, etc.

Trata de aceptar incondicionalmente cada aspecto de tu experiencia, incluso a aquello que parece no aceptar otros aspectos de ti mismo. Si te asusta hallar algo doloroso, si te sientes distraído o escéptico respecto de lo que estás vivenciando, no te alejes del proceso. Sencillamente trata de reconocer, validar y acompañar a ese sentimiento. Hazle compañía a eso que teme encontrar algo doloroso, se amigable con la parte de ti que se distrae fácilmente, dale cabida a tu sentimiento de incredulidad: “Algo en mi está crítico porque estoy haciendo esto”, “Una parte de mi no está segura si creer o no lo que está sucediendo”, y presta atención a cómo te sientes acogiendo eso también.

Continúa prestando atención y compañía a aquel lugar de tu cuerpo donde estás sintiendo tus emociones, cuando algo novedoso surja dale la bienvenida, recíbelo con gratitud. Si lo que surge es algo doloroso y confuso, cuida de ello como si se tratará de una persona vulnerable. Si se trata de algo que te produce alivio, relajo o bienestar, permítete a ti mismo sentirlo con más intensidad.

Ante cualquier cosa que surja o suceda, intenta nuevamente moverte de alguna manera. Chequea cómo te sientes con esto nuevo que ha surgido, presta atención para ver si algo queda pendiente, etc.

Cuando consideres que ya te sientes mejor, o que el asunto que te perturbaba ya está más claro para ti, y deseas dar término a esta intima y especial forma de conexión personal, agradécete a ti mismo por este tiempo que te has dedicado, sin importar cuales hayan sido los resultados.


UNA ANALOGÍA PARA SINTETIZAR LAS SUGERENCIAS.
Las analogías son valiosas para simplificar una explicación y para facilitar el entendimiento de lo que pretendemos transmitir. Por tal motivo, he elegido sintetizar las sugerencias que he planteado para poder llevar a cabo un Auto-Focusing, haciendo una relación entre esta actividad y una sesión de espiritismo con una Tabla Güija, aquellas que tiene impresas las letras del abecedario y que servirían para comunicarse con entes o personas fallecidas.

Lo que caracteriza una sesión de espiritismo con una Tabla Güija es básicamente lo mismo que distingue la actividad de realizar un Auto-Focusing:

1. Hay que estar en contacto ininterrumpido con “algo” que nos permitirá llegar a saber algo más acerca de nosotros mismos: En el caso de la Tabla Güija, hay que poner la mano de forma ininterrumpida sobre un objeto que se deslizará sobre el abecedario impreso en la tabla. En el caso del Focusing hay que poner nuestra atención de forma ininterrumpida sobre una emoción o sentimiento corporalmente sentido.

2. Si se pierde el contacto hay que recuperarlo inmediatamente: Si al hacer al hacer espiritismo con una Tabla Güija se nos suelta el objeto que se desliza sobre las letras, tenemos que volver a tomarlo, de lo contrario no podremos saber nada más. En el caso del Auto-Focusing, la situación es similar, si uno pierde la atención sobre la sensación sentida, uno tiene que volver a centrarse en ella, o nada significativo sucederá.

3. Hay que tener una actitud de expectación y paciencia: En el caso de la Tabla Güija, las letras que irán formando las palabras no aparecen de forma instantánea, sino que muy despacio; y en el Focusing ocurre lo mismo, las palabras o imágenes “usualmente surgen lentamente y sólo de unas cuantas a la vez” (Hinterkopf, 1998).

4. Es importante tener una actitud de respeto y agradecimiento: Cuando se hace contacto con los espíritus a través de una Tabla Güija, las personas toman una actitud de respeto y agradecimiento por la comunicación que están logrando, y en ningún caso se muestran demandantes con el alma que les contesta. En el Focusing, la actitud debe ser exactamente igual, si nos ponemos demandantes hacia nuestra sensación sentida, el proceso no se desenvolverá; si no demostramos agradecimiento por lo que nuestra sabiduría corporal nos comunica, el proceso tal vez sea sólo discreto.

Ahora que he explicitado algunas sugerencias para hacer Focusing a solas, presentaré a continuación algunos indicadores para saber cuando lo estamos haciendo realmente bien.


¿CÓMO PUEDES SABER SI TU AUTO-FOCUSING ESTÁ FUNCIONANDO?
Según Gendlin (1979) “el Focusing se encuentra exactamente en la línea entre la actividad consciente ordinaria y el lugar donde se inician los estados meditativos” y, que “este nivel (de conciencia) es accesible para cualquier persona y es muy concreto”. Tomando en cuenta esto, es posible distinguir algunos indicadores que nos señalan cuando dejamos atrás el estado de conciencia habitual y nos adentramos en otro distinto, un tanto más profundo, como lo es el estado de Focusing. Estos indicadores nos pueden ayudar a constatar cuando nuestro Auto-Focusing está bien encaminado.

Uno de los primeros efectos, una vez que sea ha logrado mantener una atención ininterrumpida sobre la sensación sentida, es un cambio en la forma en que ésta se siente. Gendlin (1999) decía: “Comenzamos con una sensación ubicada en el estómago o pecho, en ese espacio común del cuerpo... pero luego se abre un espacio que es mucho más grande que el cuerpo mismo”. Esto lo proponía como un cambio en la percepción del espacio corporal interno. Por ejemplo, con Focusing puedes sentir que en tu cuerpo se abre un lugar que es tan grande como una nube o una playa y esto no es pura imaginación o una simple metáfora, sino que efectivamente se puede experimentar que el cuerpo se ensancha, abandonando sus límites estructurales y, que en este espacio es posible hallar y vivenciar todo tipo de emociones y sentimientos.

Otro indicador que tu Auto-Focusing está resultando, es que la imagen que proviene desde la sensación sentida se percibe como muy estable. Para entender esto mejor, podemos hacer un pequeño ejercicio. Trata, en este preciso momento, de imaginar una playa con suave oleaje, y presta atención si te es difícil imaginarla o no. Luego, trata de sentir o pensar en como te estás sintiendo en este momento de tu vida. ¿La imagen de la playa permanece en tu conciencia? Probablemente, no.

Una explicación posible para explicar el hecho que sea difícil mantener la imagen que tratabas de imaginar, es que ella proviene de un proceso puramente cognitivo, y éste es fácilmente interrumpible cuando te trasladas a otro pensamiento que emerge desde el mismo proceso. Además la imagen de la playa con suave oleaje probablemente no representa o simboliza cómo te estás sintiendo ahora mismo, de modo que al preguntarte “¿Cómo me estoy sintiendo ahora?”, la imagen de la playa se interrumpe, porque ambos procesos: el imaginar algo y el darte cuenta como te sientes, sencillamente no se pueden realizar al mismo tiempo.

En cambio, la imagen que aparece cuando estamos haciendo Focusing surge desde el Proceso Corporal y, por lo tanto podemos decir que, es una referencia directa de nuestra existencia en el mundo, y que ella representa fielmente como nos estamos sintiendo. Ya que esta imagen surge de una especial interacción entre la experiencia corporalmente conocida y la función atencional-simbólica, y no de un proceso meramente racional, se vuelve mucho más estable (Gendlin, 1996).

Otra explicación sencilla respecto de lo anterior es que, cuando una imagen surge del proceso corporal (Gendlin, 1996), tu no la estás eligiendo deliberadamente, ni la estás forzando a permanecer en tu conciencia (como ocurre en el proceso cognitivo de imaginar), sino que sencillamente ésta emerge espontáneamente tras una crucial auto-atención sobre un significado corporal.

Es también una cualidad de las imágenes que surgen el proceso de Focusing, que resulten ser muy singulares o complejas, ya que lo que surge del proceso corporal resulta ser “más creativo que cualquier cosa que la mente conciente del cliente (o del terapeuta) pueda pensar”, en un estado de conciencia habitual (Leijssen, 1998).

Acompañando a personas haciendo Focusing he oído descripciones de sensaciones sentidas, definitivamente, muy particulares. Por ejemplo:

- Un huevo que tiene una luz que se convierte en una entrada y desde la cual surgen dos caminos, uno de pasto y otro de rocas.
- Una bolita que es mitad de vidrio y mitad de goma, y que al lado parece tener un pedazo de lengua o de encía que está colgando.
- Una especie de larva que está en una cueva oscura y que respira con mucha dificultad, como si se estuviese aferrando a la vida.
- Un plato vacío que parece faltarle la comida.


Como se logra apreciar las imágenes que surgen del Focusing pueden parecer mucho a las que aparecen en los sueños o incluso ser mucho más extrañas que ellas. Aunque obviamente, la excentricidad de las imágenes no es un requisito para comprobar que el proceso de Focusing está bien encaminado, sino que sólo una situación que se puede dar.

Un tercer indicador de estar bien encaminado en tu Auto-Focusing, es un cambio en la percepción auditiva. Muchas personas que realizan Focusing reportan que empiezan a escuchar de un modo distinto cuando están sumergidos en su sensación sentida. Es posible que si estás lo suficientemente “conectado” puedas escuchar todo más suavemente, como si los sonidos provinieran desde lejos, casi como si quedaras suspendido en una burbuja que te protege del ruido.

Algunas veces, cuando acompaño a personas que hacen Focusing, y me da la impresión que están bastante conectados, les pregunto deliberadamente: “¿Estás oyendo todo de un modo distinto?”, y la respuesta en la mayoría de los casos es “Si”. De modo que si estás haciendo Focusing a solas y empiezas a escuchar todo de un modo diferente, seguramente lo estás haciendo bien.

Otro indicador que tu Focusing está dando o ha dado resultados, al percibir cambios en tu percepción visual. Si la conexión ha sido profunda y has quedado en ese estado que es distinto de la vigilia habitual, al abrir los ojos puedes percibir algunos cambios, quizás sientas que todo luce con un aire fresco y renovado, o bien, puedes percibir que ves todo con mayor claridad. Un amigo mío me contaba que en una ocasión, tras realizar Focusing, su visión cambió como si de estar viendo televisión en un aparto viejo y antiguo, hubiese pasado a ver TV en un aparto moderno con pantalla liquida. Es casi como si el estado interior de claridad y tranquilidad se proyectara a la situación exterior.

Por otra parte, independiente de si has experimentado o no cambios en tu percepción visual o auditiva, el indicador más claro que has realizado tu Auto-Focusing con éxito, es tu propio sentir respecto de la emoción que tenías inicialmente. Si estabas tenso, ansioso, o con temor, y esa emoción ha cambiado positivamente: te has relajado, te sientes en paz, o algo similar; o bien, si ya sabes qué era eso que te estaba incomodando, o has aprendido algo más acerca de ti mismo, entonces tu Auto-Focusing ha dado resultados.

Finalmente, un último indicador de éxito al hacer Focusing a solas, es haber experimentado cambios en la percepción del tiempo. “El tiempo es diferente en focusing. Un minuto de estar con una sensación sentida corporalmente puede ser un momento muy, muy largo” (Gendlin, 1999), o viceversa, una hora de estar con una sensación sentida puede ser percibida como un momento muy breve. Así que si miras tu reloj, y te sorprendes de alguna manera por la velocidad en la que ha transcurrido el tiempo, no te quepa dudas que tu viaje ha sido real.

Es fácil comprender porqué se producen todos los cambios que he citado en este apartado, sobre todo los que se relacionan con la percepción, si nos remitimos a la lectura de la Teoría Experiencial. Gendlin (1970) escribía acerca de esto: “La dimensión sentida de la experiencia que es prelógica… funciona de forma importante en lo que pensamos, percibimos y en cómo nos comportamos”. Esto quiere decir que cuando experimentamos un cambio en la dimensión sentida de la experiencia, en lo implícito, en la sensación sentida; es nuestro cuerpo el que ha cambiado. Y ya que es a través del cuerpo que percibimos, emocionamos, pensamos y hacemos, es natural que todas esas áreas de la experiencia se vean positivamente alteradas, cuando nuestro cuerpo ha llevado su significado más allá.


UN VIAJE PERSONAL

El relato que leerán a continuación corresponde a la ocasión en que me he sentido más profundamente conectado al hacer Focusing a solas (hasta ahora). Espero que les sirva de aliento para que intenten su propio Auto-Focusing.

“Me encuentro en casa de mi pareja. Ella está en la mesa leyendo y viendo televisión, yo estoy recostado cerca, y estoy muy ansioso. Tengo una sensación muy perturbadora en mi pecho y necesito con urgencia sentirme en paz, relajarme, hallar algo apaciguador.

Ya que mi pareja está en silencio, decido aprovechar el momento para volcarme sobre mi mismo. Entonces cierro los ojos y me dedico a sentir… Al comienzo, nada dentro de mi es claro y todo lo que se me aparece se va rápidamente, así que le empiezo hablar a mi sensación sentida, le digo que estoy escuchando, que puede hablarme. Cuando hago esto, la sensación parece hacerse un poco menos molesta y empieza a ampliarse. Probablemente hayan pasado cinco minutos.

De repente, empiezo a experimentar un leve mareo y siento que mi cuerpo se balancea como una hoja que cae de un árbol en otoño; esto me da la impresión que he traspasado cierto umbral…

… Sin previo aviso surge una imagen: Una playa opaca, un mar sin oleaje, un día nublado. No hay personas, no hay aves, no hay olas. No hay movimiento, pero hay tristeza y mucha.

Le hago compañía a esta playa para ver si surge algo más, pero nada ocurre. Trato de buscar algo de vida, quizás un pez o un pájaro, pero no hay nada. Entonces, me doy cuenta que al buscar algo más le estoy demandando a mi sensación sentida que sea otra cosa distinta a lo que es. No la estoy aceptando. Así que sólo me dedico a permanecer junto a la imagen y paulatinamente mi atención se dirige hacia ese mar sin olas que está dentro de mi.

Después de unos momentos, quizás a los diez minutos, empiezo a sentir que la imagen de esta playa se amplia considerablemente y mi sensación corporal también cambia, ahora está bastante más relajada. Cuando esto ocurre, me doy cuenta que ese mar aquietado es un lugar en mi que necesita no moverse, que necesita que no le pidan o exijan cosas, porque se siente herido y cansado. Ese mar inmóvil necesita descansar, necesita silencio.

Dentro de unos instantes, logro darme cuenta de qué asunto de mi vida se trata e inmediatamente comprendo que he estado siendo severo conmigo mismo, que me he estado forzando a estar bien respecto de un asunto que necesita tiempo para sanarse, y saber esto me trae una suave tranquilidad y mi sensación vuelve a cambiar, vuelve a ampliarse.

Cuando llego a este punto, me siento tan sorprendido por lo que estoy experimentando que le empiezo a relatar a mi compañera lo que estoy sintiendo, y no se si me está prestando atención, porque, por suerte, no me contesta nada y continúa en absoluto silencio. Le comento que estoy escuchando de un modo muy distinto al habitual, como si los sonidos vinieran con un bálsamo. Luego, le digo que a pesar que sé que estoy en una habitación, siento que mi cuerpo está en un escenario mucho más amplio. Después empiezo a sentir que mi cuerpo se ha ampliado y que de hecho es tan grande como aquella playa que estoy VI-VIENDO en mi. (Puede que hayan transcurrido 10 minutos más).

Cuando le comento esto último, empiezo a sonreír de la sorpresa, y ¡siento que mi sonrisa es tan extensa como la arena de aquella inmensa playa!, y al instante, comienzo a sentir que junto a ese mar quieto hay una Compañía… es poco clara al principio, luego siento que es invisible pero aún la puedo sentir, quizás sea una Presencia gigante y sabia que está resguardando este mar que necesita tiempo para volver a ponerse en movimiento.

Me pregunto qué es esa Presencia: ¿Es una parte de mí?, ¿es algo que tengo que descubrir ahora?, ¿es amor?, ¿es Dios?... Al final nunca lo supe. Lo que si pude saber es que aquella Presencia era una señal que aquella parte de mi que estaba herida y cansada, ahora estaba un poco mejor, porque tiene a alguien que la cuide.

¿Y yo? Ya me estoy sintiendo mucho más tranquilo y con un poco más de paz…

… ¿Habrá pasado media hora?”

REFLEXIONES FINALES.
El Auto-Focusing puede constituir una importante herramienta para el desarrollo personal y que puede ser utilizada por cualquier persona que tenga la disposición, la voluntad y la paciencia para permanecer en una atención constante, silenciosa y calida sobre sí misma.

Considero también que la auto-focalización puede constituirse en una herramienta de auto-aprendizaje para personas que se están formando como guías de Focusing y que aún no han tenido la experiencia (o han tenido muy poca) de estar en contacto directo con otra persona, compañero o cliente; ya que de esta manera estarían interiorizando su instrucción de un modo más experiencial que conceptual, lo cual siempre resulta de gran beneficio.

Finalmente, es importante destacar que, al considerar la posibilidad del Auto-Focusing, no debemos desestimar la importancia y la trascendencia del encuentro existencial con el Otro, ya que es en este encuentro donde emergen con mayor fuerza las potencialidades, riquezas y bondades del ser humano.

“La presencia humana sigue siendo más poderosa” (Gendlin, 1990).
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SUGERENCIAS PARA REALIZAR UN AUTO-FOCUSING.

1. Llévalo a cabo cuando la necesidad de hacerlo surja espontáneamente.
2. Recuerda: No es necesario que te encuentres solo para realizarlo.
3. Busca un lugar donde te sientas físicamente cómodo.
4. Cierra los ojos.
5. Respira profundamente.
6. Presta atención al interior de tu cuerpo.
7. No te frustres si no ocurre nada significativo de inmediato.
8. Trata de captar, en una palabra o imagen, aquello que estás sintiendo.
9. Cuando tengas esa palabra o imagen, hazle saber a tu cuerpo que ya has oído como se siente.
10. Si tu pensamiento te interrumpe, deja que esté allí y chequea en tu cuerpo cómo se siente.
11. Si las imágenes que surgen aparecen y desaparecen fugazmente, deja que el proceso se ajuste naturalmente.
12. No seas demandante con tu sensación sentida.
13. Háblale interiormente con suavidad y cordialidad.
14. Trata de captar con qué situación de tu vida se vincula la sensación.
15. Intenta moverte de alguna manera. Por ejemplo: “¿Qué es lo peor de esto que siento acerca de esta situación?”
16. Trata de aceptar incondicionalmente cada aspecto de tu experiencia, incluso a aquello que parece no aceptar otros aspectos de ti mismo.
17. Cuando algo novedoso surja dale la bienvenida, recíbelo con gratitud.
18. Intenta nuevamente moverte de alguna forma. Por ejemplo: “¿Cómo me siento ahora con esto nuevo que ha surgido?”.
19. Cuando quieras terminar, agradécete a ti mismo por este tiempo que te has dedicado.

NOTAS AL PIE DE PÁGINA.

[1] Atención, pensamientos, autorrespuestas, palabras, interacción con otros, imágenes, eventos, situaciones, etc.
[2] Conocido en la literatura especializada como “sensación sentida”.
[3] He decido adoptar esta expresión para distinguir el proceso de hacer focusing a solas, del proceso de hacer focusing en compañía de un oyente o acompañante.


BIBLIOGRAFÍA.
Alemany, Carlos. (1988) “Despejar un Espacio en Focusing”. Revista de Psiquiatría y Psicología Humanista. Nº 23-24. pp. 69-82.

Gendlin, Eugene. (1968). “The Experiential Response”. En “Use of interpretation in Treatment”. E. Hammer (Ed.) pp. 208-227.

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(*) Luis Robles Campos.
Psicólogo - Universidad de Tarapacá. Arica – Chile.
Focusing Trainer Acreditado - Focusing Institute, New York.
luisrobles1977@gmail.com

La Tendencia Actualizante: La Sabiduría Implicita...


LA TENDENCIA ACTUALIZANTE:
La sabiduría Implicita y el Poder de un Proceso Auto-Propulsado.

Por Gonzalo Silva.
2006.





(Es infinitamente más bello dejarse engañar diez veces
que perder una vez la fe en la Humanidad, Heinz Zschokke).



Comentarios Iniciales:

Hasta hace un tiempo, creía fervientemente en que la Fe y el romanticismo asociados a ciertos momentos mágicos de la vida, eran sólo ficciones conceptuales, una especie de premio de consuelo a cambio de vivir el sufrimiento permanente implícito en mí propia existencia, lo que me transformaba en un Ser Humano alejado de lo Humano. Entonces conocí a Edgardo Riveros Aedo, Director del Instituto de Focusing de Chile y, a juicio personal, la voz Latinoamericana del Focusing como actitud psicoterapéutica, lo que me permitió iniciar un interminable recorrido por los vastos territorios de mi propio mundo implícito, llevándome a descubrir que detrás de esa enorme tristeza que teñía a momentos mi vida, se escondía una persona llena de ganas de vivir, de crear y de hacer de su alma el mejor aliado al momento de brindarle al Otro una escucha empática, auténtica y no-enjuiciadora.

Hoy, considero que la vida tiene muchos más colores, un amplio espectro de experiencias a mi favor, aunque ello signifique sufrir en ocasiones; me doy cuenta que cuando acompaño a una persona utilizando el Focusing como vehículo, siento una profunda conexión universal con los Maestros y Maestras del Humanismo Experiencial, unidos todos por la Luz de Vela que enciendo para guiarme en mi propia oscuridad y así estar presto a acoger y compartir el dolor del Otro. Me repito desde mis vísceras a cada momento: “Gonzalo, ¡todos pueden lograrlo!, todos pueden encontrar una salida a sus problemas, a aprender a convivir con ellos de manera amistosa, sólo debes continuar teniendo Fe en el Proceso”.

El presente artículo constituye una breve sistematización de mi experiencia Clínica y el Focusing, un recorrido experiencial desde Carl Rogers a Ann Weiser Cornell, la humilde expresión de cómo entiendo las cosas ligadas al Ser Humano y la Psicoterapia… un regalo para todos(as) quienes transforman el sufrimiento en oportunidad.

I. La Tendencia Actualizante de Carl Rogers.

Una de las principales Nociones Claves planteadas por Carl Rogers en la Psicoterapia Centrada en el Cliente y un aspecto fundamental en esta concepción de la Psicología, lo es la noción de Tendencia Actualizante (más adelante T.A.), la cual fue definida como:

…”la capacidad, latente o manifiesta, de comprenderse a sí mismo y de resolver sus problemas de modo suficiente para lograr la satisfacción y la eficacia necesaria a un funcionamiento adecuado
[1]”.

Complementa además que:

“El ejercicio de esta capacidad requiere un contexto de relaciones humanas positivas, favorables a la conservación y a la valoración del Yo; es decir, requiere de relaciones carentes de amenaza o de desafío a la concepción que el sujeto se hace de sí mismo” (Rogers, Carl & Kinget, Marian, 1967).

Se entiende entonces que esta capacidad inherente a la naturaleza de la persona, no se manifiesta de forma espontánea en la realidad conductual y afectiva, pues requiere de un contexto libre de amenaza (o sea, de relaciones humanas de aceptación positiva incondicional) para activarse y dirigir al Yo hacia el desarrollo de sus propias potencialidades, con el propósito de lograr la conservación y su propio enriquecimiento, teniendo en cuenta las limitaciones y oportunidades que nos otorga el ambiente. En este sentido, será el propio organismo el encargado de alcanzar (o al menos tender a) lo que sienta como re-valorizador o enriquecedor, aunque ello no responda necesariamente a los consensos establecidos en nuestra vida en sociedad, sino más bien a la interacción que es propia y única del sujeto con su contexto. De acuerdo a lo señalado por Rogers y Kinget (1967) “No se trata de una comprensión completa y absolutamente correcta, sino de un grado de comprensión imperfecto, pero suficiente en cada paso del proceso de adaptación y de integración que es la existencia humana”, es decir, la T.A. será para cada quien, lo que cada quien necesite y vivencie en la interacción con la Otredad como re-valorizador, rescatando el carácter fenomenológico de la experiencia y su concreción en los espacios interpersonales de significado. Al respecto, podría citarse una experiencia sucedida hace algún tiempo en Consulta Clínica durante un Focusing
[2], lo que ilustra la autenticidad de los procesos internos (donde P: persona[3] y F: Focuser):

P: “Es como si aún existiera una sensación en mi cuerpo que me dice que el rompecabezas esta inconcluso”
F: “Entonces a pesar de haber puesto algunas piezas, aún sientes que algo falta”
P: “Sí, como que todavía no estoy tranquila con esto”
F: “Y mientras te das cuenta de esto emerge una sensación de intranquilidad”
P: “Sí, como algo agitado”
F: “Como que algo agitado necesitase ser atendido en estos momentos”
P: “Si, es como si quisiera decirme un mensaje”
________________
*La persona se toma unos minutos con esa sensación intentando descifrar el mensaje.
P: “Respetar mi propio ritmo en esto… eso es… mi ritmo en mi vida”
F: “¡¡Ese es el mensaje, respetar tu propio ritmo, tu propio proceso!!”
P: “Si, con independencia de los demás, no importa que a los demás no les guste mi rompecabezas, es mío y me representa”
F: “Es tu rompecabezas y te representa, es importante para ti”
P: “Esa era la pieza que faltaba, el respetar mi propio andar en esto que me pasa, ahora entiendo muchas cosas” (…) “ahora estoy mucho más tranquila”
F: “Ahora que haz comprendido la importancia de respetar tu ritmo, tu andar, tu cuerpo se tranquiliza, parece que sabe que ya lo escuchaste… tú rompecabezas por fin se completó”
P: “Si, que alivio… es una calma que se expande”

Teniendo en cuenta tal definición y alcances de la T.A., resulta necesario explicitar algunos aspectos que, de acuerdo a lo señalado por Rogers y algunas vivencias y reflexiones teóricas y prácticas de quien suscribe, dejan entrever la posibilidad de ampliar un poco más la naturaleza de la persona y, por consiguiente, el modo de funcionamiento de la experiencia, reforzando el mensaje implícito que significa (de dar significado) a la sabiduría corporal
[4] que lleva consigo la consideración de la T.A. como parte fundamental del desarrollo humano y motor principal en cualquier cambio psicoterapéutico. Gendlin (1999) indica: “Nuestro cuerpo es un sistema complejo para sostener la vida. Tenemos el poder de cambiarnos a nosotros mismos y de hecho, sentir el cambio acontecido en nuestro interior. Una vez que a nuestro cuerpo le permitamos ser él, sin presiones, tendrá la sabiduría para resolver nuestros problemas[5]

En este sentido, la conexión existente entre el cuerpo (la sensación sentida) y la tendencia del organismo hacia el desarrollo de sus potencialidades (T.A.), constituirá un principio orientador para el logro del funcionamiento óptimo de la personalidad
[6].

Tal cual señala Edgardo Riveros (2005
[7]):

“La sensación sentida es la certeza de lo que nos quiere decir nuestro ser, la fe absoluta que nos conecta con nuestra existencia viva, es la llama ferviente de nuestras convicciones, la luz que nos hace ver zonas desconocidas para nosotros mismos”.

Y agrega:

“La sensación sentida es el deseo más auténtico que nos lleva en forma rotunda y convincente a declarar un SÍ o un NO, cerrando o abriendo mundos para lo que vendrá”.


II. El Carácter Protector de la Tendencia Actualizante.

Uno de los principales aspectos de la T.A. lo constituye su permanente dirección hacia la “adaptación y conservación” del organismo, entendido a éste como una unidad psicofísica. Es decir, desde nuestra estructura y organización biológica, hasta nuestro devenir interaccional sujeto-contexto, existiría un proceso de fondo que estaría siempre orientado a la protección y subsistencia de nuestro Ser; por consiguiente, es razonable suponer que cualquier comportamiento (desde el mundo microscópico y celular, al mundo relacional) tendrá incorporado, de manera implícita y compleja, una tendencia actualizante. En este sentido, la consideración patológica (“Pasión o anormalidad dañosa
[8] que altera más o menos gravemente nuestra salud”) atribuida en ciertos momentos de la vida a nuestra existencia (cuerpo-mente) e incluido, utilizada como una explicación recurrente a nuestro comportamiento en la mayoría de las Teorías de la Psicología positivista-racionalista-lógica, pierde sentido desde la psicoterapia humanista experiencial y distorsiona la valoración positiva respecto de una génesis de la persona que abre las puertas hacia el cambio, la re-valorización personal y la inmensamente ansiada capacidad de “sentirse distinto(a)”, de “sentirse tranquilo(a)” o “por buen camino” a pesar de tener problemas en nuestro devenir existencial, desde lo concreto a lo filosófico.

Desde la Psicoterapia de lo Humano, una propuesta alternativa para entender el sentido de la patología es concebirla como un proceso organísmico (psicofísico) que se acciona producto de una particular relación con condiciones estresantes o angustiantes (valoradas como tales desde la conciencia emocional) y que se constituye para la persona en la única salida viable que en ese momento de su vivaque le permitiría sobrellevar una interacción sujeto-contexto (evento, circunstancia o situación) apremiante o tensionante, la que, de haber sido experienciada de otro modo, hubiese significado el derrumbe del bienestar personal o la eliminación existencial, entendiéndose ésta como la total desconexión de los afectos y, por consiguiente, la incapacidad de crear contextos con significados
[9] O sea, nuestro comportamiento como totalidad se manifiesta en directa relación a un proceso adaptativo (siendo el símil, la tendencia actualizante de la noción de Yo, en Rogers) que vela por el mantenimiento de la integridad del Ser, aunque ello involucre estados de tensión o de ansiedad manifiesta para nuestro cuerpo, producto de la interacción con el contexto o consigo mismo. En este sentido, el carácter bondadoso o dañino, funcional o disfuncional, o cualquier distinción conceptual que podamos hacer respecto de un “desacuerdo Interno”[10] o un “Todo Congelado”[11] son parte de un mismo proceso experiencial, tal cual señala Robles (2006):

“...no es una entidad, ni un proceso que está separado de lo que está en movimiento, sino sólo la referencia a una experiencia que describimos como un-vivir-que-potencialmente-puede-ir-más-allá, algo que demanda ser de una forma mejor (quizás a través de la ansiedad o la angustia corporalmente sentida)”.

En este sentido, aquellas vivencias que podrían “sentirse mejoradas o re-valorizadas” funcionan implícitamente en mi presente, por tanto, son parte integral del Experiencing
[12] concretamente sentido. Así como existe la inmediatez, la actualidad y la riqueza del detalle fresco, como modos de funcionamiento de nuestra experiencia, los Todos Cristalizados constituyen también una forma de funcionamiento estructurada del Experiencing, que emerge como tal producto de una interacción sujeto-contexto particular y única. Tal cual indica Gendlin (1963):

“Ya que la estructura rígida y cristalizada del Experiencing no funciona interactuando con los detalles presentes, tal estructura no se modifica con el presente. Así, si ella permanece igual, entonces se repite en muchas situaciones sin el menor cambio. En la medida en que el modo del Experiencing mantiene su estructura rígida, las estructuras en sí mismas no se modifican por los sucesos del presente”.

Una implicancia de aceptar los supuestos anteriores, es dejar de atribuir el carácter “dañoso” o “enfermizo” a los tradicionales síntomas o signos descritos desde los modelos de la psicología clásica; pero además, reflexionar en torno al sentido que adquieren los modos de funcionamiento del Experiencing, particularmente los relacionados con los Todos Cristalizados, o aquellas áreas de la Experiencia que están congeladas o detenidas, descritas por Gendlin en su Teoría del Cambio de Personalidad.


III. Los Todos Cristalizados - Congelados: Salud en Potencia.

Gendlin señala (en Riveros, Edgardo; 2000) que el Experiencing puede estructurarse rígidamente por la particular interacción del sujeto-contexto, perdiendo el carácter implícito en su funcionamiento. Indica:

“no es sentido por mí con sus miles de aspectos implícitos funcionando de tal modo que yo llegue a algunos significados frescos. En lugar de esto mi experiencia es un todo congelado y no cederá en su estructura”.

Así cada vez que requiera realizar una referencia directa al proceso de sentimiento interno, emergerá como respuesta sólo algunos aspectos que se organizan en una estructura cristalizada, sin posibilidad que ocurra la riqueza del detalle fresco. Entonces, un patrón de sentimiento estructurado esta constituido de algunas pocas emociones y escasas significaciones de éstas, traduciéndose de manera concreta en una “ausencia de sensación sentida”
[13] o sea, en la incapacidad de la persona de poder obtener un referente directo vinculado a “esa” particular interacción sujeto-contexto. Podría entenderse como la detención de parte proceso de completación (Carrying Forward[14]) pues algunos (o la mayoría) de aspectos del Experiencing se encuentran congelados.

Ahora bien, si acogemos esta consideración y sumamos el carácter protector de la tendencia actualizante resulta al menos razonable explorar el mecanismo que subyace al congelamiento de ciertos aspectos del Experiencing, pues esta detención, a juicio de quien suscribe, tendría un proceso implícito dirigido hacia la adaptación y conservación del organismo, es decir, habría emergido de manera imperativa frente a una interacción sujeto-contexto que pondría en riesgo la estabilidad de la persona, pudiendo hacerla propensa al derrumbe emocional o la eliminación existencial (conceptos descritos con antelación). Así como congelamos algo para proteger su estado de conservación, el proceso de emergencia de los Todos Cristalizados, permitiría la sobrevivencia del organismo bajo condiciones altamente estresantes (valoradas como tales en la interacción), por tanto presentaría cierta funcionalidad para la persona; es decir, el carácter pre-servativo de la tendencia actualizante incluiría, además de la potenciación de los propios recursos, algunos aspectos del proceso de sentimiento en marcha que podrían mejorarse o vivir más completamente, a través de particulares interacciones relacionales, formando parte integral del Experiencing, del Todo vivencial del sujeto en ese momento interactivo y no constituyendo unidades aisladas de lo que funciona, pues de esa manera estaríamos asumiendo que el proceso de experienciar estaría compuesto de “contenidos”
[15]: lo que funciona y lo que no, entendiendo estos aspectos como partes separadas del Experiencing, por tanto divisibles al momento del Focusing. Entonces, cuando Gendlin señala la importancia de centrar la compañía hacia el Focalizador en los aspectos del Experiencing que están en movimiento, no intenta transmitir que existen otras áreas separadas de este proceso, que no cuentan con alguna manifestación corporal; si no más bien, indica que el proceso de interacción permanente entre la sensación sentida y los símbolos, se ha visto transformado de tal manera, que lo que esta allí no logra entregar a la persona un significado pleno respecto de la relación consigo mismo o los demás, presentando un funcionamiento implícito disminuido. La consideración de que la experiencia funciona como una totalidad y no como una estructura compuesta de contenidos, posee un importante impacto al momento de llevar a cabo un Focusing, pues promueve la Aceptación Positiva e Incondicional[16] (más adelante A.P.I.), y, más aún, favorece la emergencia de la sabiduría corporal, permitiendo completar y llevar adelante el proceso experiencial. Revisemos un ejemplo al respecto (donde P: persona[17] y F: Focuser):

P: “Logro entender esto que me ocurre, desde el pensamiento y las emociones, pero aún necesito respuestas a mis preguntas”
F: “A pesar de comprender lo que te pasa, aún existen preguntas sin contestar”
P: “Sí, necesito que el Otro me conteste, pero a la vez sé que no lo hará… es como quedarme sin respuesta”
F: “Es como quedarse con algo abierto, inconcluso, sin respuestas”
P: “No puedo cerrar esto si no encuentro las respuestas que busco, se supone que tengo claras las cosas, pero como que todavía estoy en desacuerdo”
F: “Quizás tu cuerpo este manifestando una sensación de desacuerdo”
P: “Si, veo como una imagen… es como cuando los animalitos del bosque saben que va a pasar algo, pero aun no pasa, es extraño””
F: “Hay algo extraño en todo esto, hay algo ahí, no lo ves, pero sabes que esta”
P: “Sí, pero no está, no siento nada en el cuerpo”
F: “O sea, intuyes que hay algo ahí, pero te encuentras con un vacío*”

_______________
*El Focuser utiliza la palabra “vacío” en un intento de recoger una sensación que ha visto disminuida su función implícita.
P: “¿Dijiste vacío?… (*) si eso me suena, algo me pasa con eso que dijiste, es raro, es como despacito pero se siente”
_______________
*La persona se toma algún tiempo en silencio.
F: “Parece que cuando atendemos este vacío que está allí, algo comienza a moverse muy de a poco”
P: “Sí, pero ahora lo siento, es algo diferente de lo que había, como que es más fuerte”
F: “Entonces podríamos acompañar esa sensación más fuerte, sólo con la intención de hacerle compañía y veamos que pasa”
_______________
*La persona se toma unos minutos con esa sensación emergente y llorando advierte:
P: “¿Sabes?, se me viene una imagen, siento que esta sensación es como tomar jarabe para la tos, es amargo y no gusta, pero sana”
F: “Esta sensación que nació en tu interior, a pesar de ser amarga, es necesario tomársela para sanar, finalmente te hace bien”
P: “Además, nadie se lo puede tomar por mí, o sea, las respuestas que me faltan están aquí mismo, dentro mío”
F: “¡¡Y descubres que las respuestas están en ti!! y no en el Otro, que lo que buscas está en tu interior”
P: “Así es y parece que se relacionan con estar sola y vivir esta tristeza”
F: “Y ya está todo más claro, y se relaciona con vivir tu soledad y tu tristeza, con conectarse con tus sentimientos de hoy”
P: “Si, eso es, lo siento muy claramente”


En este pequeño extracto de una sesión de Focusing, es posible concretar el hecho de que el Experiencing funciona como un todo, estimando todo lo que emerge como parte constitutiva de este proceso, por tanto, atendible y Focalizable, sin desestimar inmediatamente un aspecto vivencial disminuido, como algo que no funciona o que esta separado del proceso de interacción entre sensación sentida y símbolos; pues, en este caso, la atención de este aspecto del Experiencing permitió su potenciación y clarificación siguiendo el mismo proceso de Focusing.

Para reforzar lo anteriormente expuesto, nos referiremos a una situación citada en Robles (2005), que describe desde una perspectiva distinta de quien suscribe, la importancia de prestar atención detenida a aquellos del Experiencing que presentan un funcionamiento implícito disminuido:

“… En una ocasión una joven me comentaba que sentía que todas sus dificultades no tenían ningún tipo de solución y al hacer Focusing se veía encerrada en una habitación oscura, sin puertas ni ventanas y que tenía un vacío negro al centro (su situación “aparentemente” no tenía salida). Después de acompañar por un momento esta imagen, le sugerí que se acercara al vacío para ver si esa era la salida, pero ella tenía miedo de hacerlo. En algún momento sintió que estaba con la cabeza dentro del vacío pero no se atrevía a ir más allá, entonces le sugerí notar si ahí adentro había algo bueno o positivo que la hiciera sentir más tranquila, ella dijo: “¡Hay muchas estrellas!”. Luego le consulté: “¿Puedes caminar por ese vacío guiándote por las estrellas?”, y allí la situación cambió sustancialmente; el vacío terminó siendo una especie de túnel hacia otro escenario, un lugar amplio y tranquilo, un paisaje nocturno en cuyo horizonte se vislumbraba la Luz del nuevo amanecer
[18]…”

Al respecto, el mismo autor indica:

“Cuando interactúo con cualquier persona supongo que ahí dentro hay un ser humano mucho más sensible o un alma emergente que puede traer consigo muchas experiencias valiosas o incluso un despertar espiritual, por eso cuando el cliente da claras señales de está AVANZANDO (con letra mayúscula) y yo siento que algo aún más positivo está en camino, me refiero a lo que creo que esa persona pudiera estar gestando en el fondo de su ser…”

Es así como queda de manifiesto que las experiencias detenidas, poseen un potencial para ser experienciadas de manera más fluida y con la plenitud necesaria para fortalecer su significado sentido y lograr un tipo diferente de interacción entre la persona y su contexto; o sea, frente a una sensación sentida disminuida o paralizada, sería recomendable tener Fe y confiar en que algo mucho mejor podría ocurrir de darse una particular forma de interacción, teniendo como horizonte la A.P.I. y, lo que Ann Weiser (2001) denominó “La Aceptación Radical de Todo”
[19].


IV. El Funcionamiento Implícito Disminuido: Una alternativa respecto de lo que “No Funciona”.

Gendlin postula que el Experiencing puede considerarse como un Modelo Conceptual de Interacción Procesal, o sea, una interacción permanente entre sentimientos y sucesos (considerándose estos últimos como cualquier cosa o persona que interactúe con los sentimientos). O sea, “si existe interacción habrá un proceso de interacción en marcha. No obstante sin la respuesta no habrá proceso en lo absoluto” (Gendlin, Eugene; 1963 en Riveros, Edgardo; 2000) En este sentido, y permitiendo cierta laxitud en lo conceptual y teorético, el mecanismo de génesis del congelamiento de aspectos del Experiencing obedecería a circunstancias bajo las cuales la interacción
[20] sujeto-contexto, es significada tal en ese momento (y no en otro) que su función implícita se ve disminuida, percibiéndose como un aspecto del proceso experiencial que podría funcionar más plenamente, que podría tener, en el lenguaje, características de algo “detenido” o “congelado”, pero que, experiencialmente hablando, presentaría un modo de funcionar alicaído; constituyendo “algo” que podría sentirse de manera más completa, más integrado al Ser-sintiente, siempre y cuando el proceso de interacción con el Focuser (o con alguna persona que pueda generar: aceptación positiva e incondicional, empatía y autenticidad) y consigo mismo (auto-respuestas) así lo permita.

Entonces, la interacción para producir este mecanismo de adaptación psicológica, sigue estando presente, es decir, en ningún momento del proceso (inclusive durante el congelamiento) se ha carecido de respuestas del contexto o de auto-respuestas. Por consiguiente resulta razonable, al menos, para quien suscribe, que la Cristalización o el Congelamiento de los Todos, emerge siguiendo un curso similar (orientado hacia la conservación de la persona) al Proceso de interacción que lleva adelante el Experiencing, aunque ello implique reemplazar el funcionamiento óptimo, por un modo de experienciar caracterizado por una disminución de la función implícita, tendiendo a la rigidización como modo de experienciar, manifestándose modos de funcionamiento que podrían potenciarse o mejorar en una interacción que tuviesen como pautas de relación la A.P.I. Es así como la detención de parte del Experiencing incluye, necesariamente, un particular proceso de interacción sujeto-contexto, el cual puede ser potenciado, mejorado, re-forzado, re-energizado a través del Focusing hacia el funcionamiento óptimo. Es decir, el funcionamiento implícito de lo Congelado resulta en una sensación que merece ser escuchada a través de la empatía y no desestimada por, aparentemente “no funcionar”. En este sentido Ann Weiser (2001) señala que:

“cuando hacemos Focusing como tradicionalmente se ha enseñado, es como si estuviéramos habitando dos mundos. En uno, tenemos absoluta confianza en el cuerpo y los procesos corporales. En el otro, tratamos ciertas experiencias como aceptables y otras como inaceptables, necesitando ponerlas a parte o excluirlas en función de la continuación del proceso”.

Agrega tres declaraciones fundamentales en torno al Focusing:

1. Focusing es estar cierto tiempo con algo que aún no es claro, algo que tiene mucho más de lo que se pueda colocar en palabras en un principio (un funcionamiento implícito pre-conceptual).
2. Hay un proceso corporal que es más complejo que el cuerpo físico que se ha definido tradicionalmente.
3. Ese proceso corporal es profundamente confiable y fidedigno.

Es justamente en esa fuente de sabiduría del organismo donde confluye la constante orientación conservadora de la Tendencia Actualizante y el funcionamiento (aunque disminuido o debilitado) de los Todos Cristalizados, ambos aspectos en un escenario de permanente relación e interacción entre la persona y su contexto, los cuales funcionan más allá de la consideración, inicialmente conceptual y valórica (positiva o negativa), que, desde la interacción psicoterapeuta-cliente, se realice respecto a la funcionalidad o disfuncionalidad de aquellos aspectos del Experiencing que emerjan en ésta particular relación interpersonal. Es por ello, sería necesario quizás devolver a las sensaciones, congeladas o no, su verdadera sapiencia, reconociendo que están allí por una muy buena razón, y que su ausencia declararía por cierto el quiebre del equilibrio afectivo, por tanto, la pérdida del funcionamiento del Ser.

En muchas oportunidades se es testigo y partícipe de la maravillosa experiencia re-valorizadora que tiene el Focusing en las personas, esa apertura corporal y concreta que logra significar nuestra experiencia y hace emerger nuevas formas de sentir, nuevas sorpresas (descubrimientos, hallazgos) en torno a lo que Uno creía (sentía) de Uno Mismo. Sin embargo, al realizar una lectura más vivencial, es posible comprender un nuevo modo de experienciar, mucho más complejo y de naturaleza pre-conceptual, pues su entendimiento implica sumergirse en lo implícito y atribuir una “presencia” (de estar consigo mismo) que se despliega mucho más allá de nuestra gnosis y de los patrones externos, incluso expandiendo nuestra corporalidad (y por consiguiente su sabiduría) más allá de nuestro cuerpo; asumir, entonces, que los procesos organísmicos de permanente (incesante) interacción, declinarán hacia un modo de funcionamiento atingente a la relación actual (presente) sujeto-contexto, donde la sensación sentida tendrá un tipo de significado que variará entre el detalle fresco y la cristalización o congelamiento, ambos modos de funcionamiento de un Experiencing total (partes constitutivas de un mismo proceso).


V. La Autopropulsión y el Poder de la Tendencia Actualizante: La FE en el Proceso.

En la actualidad se considera que la experiencia o los procesos de sentimiento, sobrepasan la dimensión lógica y el sentido de la percepción, debiendo incluirse necesariamente una poderosa dimensión sentida
[21] de la experiencia, que es pre-lógica y que influye de manera importante sobre lo que pensamos, percibimos y como nos comportamos. Tal cual Carlos Alemany (1997) cita al Maestro Eugene Gendlin:

“El experienciar sentido del momento interacciona con cosas y acontecimientos, y te permite responder adecuadamente. Muy a menudo tu respuesta surge del experienciar sentido interiormente sin estar acompañado de una simbolización verbal”;

Agrega:

“Si realmente, como es el caso, estamos siempre tratando con el proceso de experienciar siempre que sentimos algo, siempre que significamos algo, siempre que vivimos en una situación, siempre que pensamos, entonces el experienciar es obviamente tan ubicuo y tan básico, que lo debemos tomar como un verdadero fenómeno fundamental”.

De acuerdo al planteamiento anterior, el Experiencing se constituye en un proceso esencial y cardinal para el funcionamiento del organismo, llevando una constante y permanente interacción con el sí mismo y el medio, generando contextos de significado. Ello hace suponer que la cristalización de algunos aspectos del experienciar, ocurriría a partir de un evento interactivo sujeto-contexto que, vivencialmente, activa mecanismos de adaptación y conservación del equilibrio corporal (psico-emocional), de modo tal que resulta un modo de funcionamiento implícito que se caracteriza estructuralmente por la rigidez y el congelamiento, lo que no quiere decir, necesariamente, que no exista un modo particular y único en que las sensaciones estén funcionando. Esta consideración nos permite comprender que la detención de áreas de la experiencia fueron antecedidas por procesos de interacción entre sensaciones sentidas y símbolos, cuya valoración de constante certeza (por su orientación con-servativa) estaría dada por el proceso fundamental que subyace al funcionamiento de la persona, en un cuadro de recurrente interacción y relación existencial. Por tanto, ese núcleo disminuido (funcionando congelado) queda a la espera de una nueva interacción que pudiera activar un modo de funcionamiento implícito diferente. De esta manera, más allá de la correcta comprensión conceptual – simbólica de nuestra experiencia y de la capacidad individual de crear significado sentido (incluso del mismo acto de entender lo que se está expresando en este artículo), existe un proceso de fondo (profundo en su génesis y de carácter colectivo en su poder curativo) que orienta el modo de funcionamiento de nuestra experiencia de acuerdo a la interacción Inter e Intrapersonal que emerja en la relación Persona – Mundo.

Ahora bien, existe una forma más experiencial de percibir concretamente esta propuesta sobre una nueva consideración de funcionamiento implícito en la persona y que, en un particular, afectivo e inolvidable espacio de relación se conceptualizó como LA FE EN EL PROCESO (Certificación Focusing Trainers, Arica – Iquique, 2006). Este constructo altamente esperanzador en los procesos de Focusing, ha recorrido varias consideraciones, las cuales transitaban entre “una postura de extrema paciencia, tranquilidad y silencio de parte del Focuser, confiando en la emergencia de un símbolo certero de parte del Focalizador, encontrándose el primero totalmente convencido desde lo experiencial, que el segundo llevaría adelante el proceso”
[22] y “Una actitud propia del Focuser, el cual facilita una exploración efectiva a través de una disposición y presencia corporal tal, que ofrece espacios de significado para el Focalizador[23]”. El proceso de experienciar fundamental y básico, hacia prever la ocurrencia de un particular evento que trascendía cualquier simbolización de parte del Focalizador y el Facilitador, una interacción que se mantenía en lo pre-conceptual y que sólo se develaba cuando el Experiencing ponía en marcha un nuevo modo de funcionamiento; permitiendo, con posterioridad y desde la cognición, poder conceptualizarlo y entenderlo como una ocurrencia con sentido. O sea, casi de manera espontánea (sin un manejo conceptual o cognitivo de parte de quien experiencia, o de quien acompaña dicho vivenciar) emerge durante el Focusing (o sea, en esta particular relación interpersonal) una orientación corporal que guía el proceso de significado sentido (o re-significado) de acuerdo a la relación entre la persona y el contexto. En palabras más sencillas, y experienciales por tanto, en muchas oportunidades durante el entrenamiento de Focusing Trainer y en la experiencia Clínica, han ocurrido “sanaciones” a partir del cuerpo sin tener una idea clara y con sentido (al menos para nuestra estructura perceptual) respecto de cómo ocurrió; incluso, cuando el Focalizador llega a un aspecto congelado de su experiencia, logra, sin necesidad de desestimarlo inicialmente como algo carente de proceso, un sin-igual modo de comunicación, descifrando el lenguaje implícito que en esa cristalización reside y, por consiguiente, sustituyendo el modo de experienciar por otro, más con-servativo para esa persona y su relación con el contexto. Es en esa sabiduría organísmica que reside el poder de la psicoterapia, potenciándose a través de la relación con el otro, estimando como fundamentales para cualquier proceso, todos aquellos aspectos de nuestra experiencia, inclusive los todos cristalizados que presentarían también un disminuido modo de funcionamiento implícito.


VI. Breves Reflexiones:

Lo que se ha intentado transmitir a partir del presente artículo, constituye una forma más de comprender nuestra naturaleza óntica y los modos en que el funcionamiento del Experiencing se adapta, muy efectivamente, al devenir interactivo y experiencial de la persona y su contexto. Un intento por destacar el inmenso poder auto-curativo que radica en los procesos corporales, sin dejar de ver y valorar el vital espacio de aceptación positiva e incondicional que se genera en los procesos de la Psicoterapia Humanista Experiencial y, particularmente, en la Focalización (Focusing), destacando lo que Rogers y Gendlin indicaban como requisitos necesarios y suficientes para cualquier cambio personal:

a) Un proceso afectivo en marcha; y
b) Una relación interpersonal basada en la empatía, la autenticidad y la aceptación positiva incondicional.

El desafío radica en la posibilidad de ampliar nuestra comprensión más allá de los patrones lógicos, inclusive un poco más allá de nuestra corporalidad concreta, entendiendo que nuestro cuerpo no es sólo la estructura física que dibuja el límite con el ambiente, sino una proyección relacional y afectiva en la interacción incesante consigo mismo y los demás (ser-en-el- Mundo). Rescatar el léxico con el mundo de lo implícito enajenado en una sociedad tecnologizada y, principalmente, des-humanizada.

“El Focusing es una actitud hoy en día que no es ajena a nuestra realidad ni tampoco es una moda norteamericana que compramos con ingenuidad, el Focusing traduce un sentimiento implícito de esperanza para una Psicología que esté inserta en el corazón y más cerca del sentir de la persona humana (…)” (Riveros, Edgardo; 2005).

Dar la relevancia al cuerpo y a las sensaciones sentidas insertas en el cambio psicoterapéutico, los cuales a través de la tendencia actualizante van construyendo un proceso auto-propulsado de incontenible poder reparador y re-valorizador, rescatando a la persona del cliente, humanizando su propia existencia y su relación con el contexto, devolviéndole la capacidad de “sentir que existe” más que saber serlo.

Recordar, como psicoterapeutas Humanistas Experienciales, empaparnos de la convicción, desde nuestra propia sensación sentida, que cada Ser Humano es capaz de dar curso a sus propias acciones sanadoras, que cada persona puede lograr descifrar el complejo e implícito mensaje inmediato del cuerpo y entrenarse en el aprendizaje de su propio lenguaje; hablar desde lo implícito significa hablar desde nuestro proceso fundamental, desde lo primario, desde el cuerpo concreto.


NOTAS AL PIE DE PÁGINA.

[1] Concepto central definido por Carl Rogers en su obra “Psicoterapia y Relaciones Humanas” (1967), capítulo II: La Noción Clave.

[2] Se entiende por Focusing o “focalizar ininterrumpido” como todo el proceso que sobreviene cuando el individuo se dirige al referente directo del experienciar. Hace alusión a la completación de la Sensación Sentida a través de la interacción con los símbolos que se construyen entre el psicoterapeuta y el focalizador. Para precisar más aspectos de este concepto y conocer los pasos del Focusing, consultar la obra de Edgardo Riveros (2000) “El Nuevo Paradigma del Experiencing” (páginas 17 a la 31), la cual incluye además la traducción de la “Teoría del Cambio de Personalidad” creada por Eugene Gendlin (1963), donde se refiere Focusing en páginas 89 a 114. Otra Autora, Ann Weiser Cornell (1999), señala que el Focusing es un proceso de toma de conciencia y sanación emocional, orientado hacia el cuerpo.
[3] Es importante mencionar que el ejemplo citado tiene la debida autorización de la Persona involucrada, la cual ha preferido no entregar su nombre.

[4] Ann Weiser (1999) señala: “Nuestro cuerpo contiene un conocimiento acerca de cómo vivimos nuestras vidas, lo que necesitamos más para ser nosotros mismos, nuestros valores y creencias, lo que nos hace daño emocionalmente y cómo sanarlo. Nuestro cuerpo sabe cuales son las personas que nos rodean que hacen surgir lo mejor de nosotros y cuales nos merman y nos rebajan. Nuestro cuerpo sabe cual es el siguiente paso que nos conducirá hacia una vida más satisfactoria y valiosa”. Extraído del Poder del Focusing, capítulo I.

[5] Extraído de la Obra de Eugene Gendlin: “Focusing y Psicoterapia. Manual del Método Experiencial”.

[6] El funcionamiento óptimo de personalidad es un constructo utilizado por Carl Rogers (1967) para describir el modo de funcionamiento de una Persona que hubiese pasado por una experiencia óptima de psicoterapia, el cual se caracterizaría por una actitud abierta a la experiencia, un funcionamiento existencial fresco y nuevo, estando su conducta siempre en armonía con su organización interna inmediata. Ver “Psicoterapia y Relaciones Humanas” Tomo I, capítulo XIII.

[7] Esta aproximación de Edgardo Riveros al concepto de Sensación Sentida, ha sido tratada en su obra “Focusing Experiencial y Existencial” páginas 19 y 20.

[8] La palabra “dañosa” esta con negrilla en un intento del autor por destacar el carácter negativo que connota el significado de la Psicopatología en las Teorías Psicológicas que derivan del Paradigma Positivista Lógico. Esta definición pertenece al Diccionario de la Lengua Española, Edición 2001.

[9] La letra tipo Cursiva es utilizada para destacar la nueva consideración de la palabra “Psicopatología” realizada por el Autor, por tanto constituye su definición conceptual.

[10] De acuerdo a lo planteado por Rogers & Kinget (1967) el desacuerdo interno es un estado de tensión y confusión generado por una falta de concordancia entre el Yo (la autoimagen, o la imagen real de sí mismo) y la experiencia (real y concretamente vivida). Esto lleva a la persona a no poder comprenderse a sí mismo, pues comprueba, por una parte, que hace las cosas que no querría hacer y, por otra, deja de hacer las cosas que querría hacer.

[11] Gendlin (1963, en Riveros, 2000) sostiene que los Todos Cristalizados constituyen aspectos del Experiencing que se encuentran cristalizados y estructurados rígidamente en su modo de funcionamiento.

[12] Eugene Gendlin (1963) señala que podemos entender por Experiencing “un proceso sentido. Queremos decir sentido interiormente, sucesos sentidos corporalmente, sostenemos que la sustancia concreta de la personalidad o de un evento psicológico es este Experiencing, este fluir del sentir corporal o del sentimiento corporal”.

[13] La letra con negrilla y las comillas, se utilizan como un intento del Autor por destacar una aproximación más experiencial al concepto del todo cristalizado o congelado.

[14] El “Carrying Forward” constituye la “autopropulsión”, es decir, la interacción óptima entre la sensación sentida y los símbolos, la terminación simbólica o el llevar adelante, es un proceso que se siente en el cuerpo y es autogenerado. Nota del Autor.

[15] Se utiliza la palabra entre comillas, con la finalidad de hacer alusión al problema del Paradigma del Contenido, utilizado por Gendlin en su Teoría del Cambio de personalidad y que se relaciona con la consideración de que nuestra personalidad estaría constituida sólo de contenidos que definen su naturaleza (lo que somos), no pudiendo explicar el cambio en los mismos, si específicamente está compuesta de estos y nada más.

[16] Mary Hendricks, en su artículo “Una Teoría sobre la Aceptación Positiva e Incondicional en Psicoterapia” nos entrega una simple aproximación al concepto señalando que significa tener sentimientos de calidez y aprecio hacia la persona del cliente, valorando siempre sus experiencias o sus conductas, pase lo que pase. Carl Rogers & Marian Kinget (1967) indican que la A.P.I. se da si todo lo que el cliente expresa a propósito de sí mismo, me parece igualmente de respeto o de aceptación.

[17] Mencionar que el ejemplo citado tiene la debida autorización de la Persona involucrada, la cual ha preferido no entregar su nombre.

[18] La letra con negrilla fue incorporada para destacar la valoración que realiza el psicoterapeuta hacia una interacción aparentemente disminuida o congelada, y el impacto re-valorizador que emerge una vez atendida y considerada cómo potencialmente mejorable.

[19] “La Aceptación Radical de Todo”, implica aproximarse al Focusing a través de una nueva comprensión que destaca la confianza y la sabiduría del cuerpo y los procesos corporales, la capacidad del organismo de manifestarse de acuerdo a sus propias necesidades, otorgándole a la sensación sentida un sentido profundamente confiable y fidedigno. Nota del Autor.

[20] Se utiliza negrilla para resaltar la importancia de la interacción en cualquier relación consigo mismo y/o los demás.

[21] Se utiliza negrilla en un intento por destacar la importancia de la dimensión sentida en la existencia del ser humano.

[22] Esta aproximación a la Fe en el Proceso constituye un aporte del Autor.

[23] Idem anterior.



BIBLIOGRAFÍA.


1. Alemany, Carlos (1997): “Psicoterapia Experiencial y Focusing: La Aportación de Eugene T. Gendlin”, Editorial Desclée de Brouwer, S.A., Bilbao, España.

2. Gendlin, Eugene (Edición: 1982): “Focusing: Proceso y Técnica del Enfoque Corporal”, Editorial Mensajero, Bilbao, España.

3. Gendlin, Eugene (Edición: 1999): “El Focusing en Psicoterapia”, Editorial Paidós Ibérica, S.A., Barcelona, España.

4. Hendricks, Mary (sin información sobre el año): “Una Teoría sobre la Aceptación Positiva e Incondicional en Psicoterapia”, artículo traducido por José Antonio Briones y Edgardo Riveros Aedo.

5. Riveros, Edgardo (2000): “El Nuevo Paradigma del Experiencing”, Editorial LOM, Santiago de Chile.

6. Riveros, Edgardo (2005): “Focusing Experiencial y Existencial”, Editorial LOM, Santiago de Chile.

7. Rogers, Carl & Kinget, Marian (1967): “Psicoterapia y Relaciones Humanas”, Editorial Alfaguara, Madrid – Barcelona, España.

8. Robles, Luis (2005): Artículo “Relación, Focusing y Revalorización Personal: En busca de los tesoros que yacen en lo implícito”, disponible en
http://www.focusingexperiencial.blogspot.com/

9. Robles, Luis (2006) Comunicación personal vía e-mail.

10. Weiser, Ann (1999): “El Poder del Focusing”; Editorial Obelisco, Barcelona, España.

11. Weiser, Ann (2001): Artículo “La Aceptación Radical de Todo”, Editado en The Focusing Connection.