Artículos Sobre Filosofía de lo Implícito, Psicoterapia Experiencial, Focusing, Pre-Terapia, y Bio-Espiritualidad. - - - (Si quieres obtener los textos del blog en formato Word o PDF, dirígete al sitio wwws.scribd.com y buscalos por nombre de autor, título o con mi nick luisrobles1977 )

jueves, 21 de agosto de 2008

La Filosofía de lo Implícito

LA FILOSOFÍA DE LO IMPLÍCITO
Una Introducción al Trabajo de Eugene Gendlin

Rob Parker, PhD.

“The Philosophy of the Implicit: An introduction to the work of Gene Gendlin”, en Life Forward: Exploring the Philosophy of the Implicit, Rob Parker's online blog. Marzo 2007.

http://life-forward.spaces.live.com/

Traducción: Luis Robles Campos. (*)


Los inicios.

La Filosofía de lo Implícito es una nueva manera de pensar que reúne ciencia y espiritualidad, llevando adelante a cada una ellas en nuevas y excitantes maneras. Aunque los conceptos centrales son muy simples, ellos son difíciles de explicar, porque las viejas formas de pensar están implícitas en las palabras que usamos para describir el nuevo pensamiento. Quizás la mejor manera de describir esta filosofía es referir sus comienzos, con la experiencia de un muchacho de 12 años que recién había ingresado en primer grado.

El muchacho era Eugene Gendlin. Su familia recién se había tenido que desplazar desde Austria a América del Norte, y el joven muchacho necesitaba aprender inglés rápidamente. Aunque su nueva escuela no tenía clases en inglés como un segundo idioma, ellos tenían una maestra de primer grado que se suponía era muy buena, y quién podría tener también tiempo extra para enseñarle a Gene el idioma de su nuevo país. Así, a la edad de 12 años, él entró en una clase para niños de seis años y empezó a aprender inglés.

Un día, la maestra notó que Gene estaba experienciando el mundo en alemán, y luego traduciéndolo en inglés. Por ejemplo, él vería una "stuhl" y entonces diría “chair” (silla). Ella le enseñó una lección simple: que él no necesitaba traducir, que lo que él estaba mirando podía ser una silla desde el principio. Y cuando él intentó pensar en inglés, se dio cuenta que siempre había sabido lo que la cosa era, independiente de las palabras. En el lugar de "das stuhl” había un "sentir" familiar que él había ignorado hasta entonces. Él siempre había sabido lo que era y cómo usarlo, en una forma que no dependía de las palabras.

Cuando Gendlin creció, atendió este saber implícito más a menudo, y empezó a pensar más articuladamente acerca de él. Así, un maestra de primer grado llevó a un muchacho 12 años hacia una larga vida de estudio de la relación entre el lenguaje, la experiencia y el significando.


Lo Implícito.

La historia de cómo un joven muchacho aprendió inglés ilustra algo muy básico acerca de la relación entre el lenguaje y la experiencia. El lenguaje no es un sistema autónomo de símbolos. El lenguaje funciona en un contexto más grande de interacción viviente con el mundo. Ya que nosotros somos esta interacción, la "conocemos" de una manera muy básica; nosotros "sabemos" lo que estamos haciendo y cómo están marchando las cosas, sin usar palabras necesariamente. Este "conocimiento" pre-verbal está implícito en todo lo que hacemos. Normalmente no lo notamos, porque estamos ocupados haciendo otras cosas; pero si lo atendemos, este “conocimiento” pre-verbal puede constituirse como un tipo de sentir sobre lo que nosotros estamos haciendo.

Por ejemplo, nosotros hacemos rutinariamente cosas como conducir automóvil, sin pensar acerca de cómo hacerlas. Al principio, podría parecer que no pensamos sobre tales cosas porque son muy simples, pero de hecho lo correcto es lo contrario. No pensamos sobre ellas porque son demasiado intrincadas para ser descritas en palabras. Imagine, por ejemplo, intentando enseñar a alguien cómo manejar un automóvil, a través del teléfono. La persona nunca ha estado en un automóvil antes, pero tiene un teléfono celular, y es muy buena reportando lo que ve y siguiendo sus instrucciones; y usted le va explicando cuándo y cómo cambiar las marchas en una atestada carretera interestatal.

Incluso habilidades simples como manejar son lejos demasiado complejas e intrincadas para las palabras. Pero aún sabemos cómo hacer estas cosas, y si las miramos, podemos experienciar este conocimiento como un tipo de “sentir” hacia lo que estamos haciendo. Este sentir encarna una gran cantidad de información, pero no es conceptual; nosotros no recordamos cómo caminar o manejar, simplemente lo hacemos. Es casi como si nuestros cuerpos supieran cómo hacer estas cosas, y nosotros no.

El ejemplo de conducir no es el único; la mayoría de lo que hacemos es como conducir. Cuando hablamos, de alguna manera "sabemos" qué decir luego. Nuestras palabras salen con la gramática, la sintaxis, y el significado precisos; y si una palabra no es lo bastante correcta, lo "sentimos" inmediatamente y nos corregimos. Nos relacionamos diferenciadamente con amigos diferentes; cada relación tiene su propia rica complejidad, la cual nunca podría describirse en palabras, y aún "sabemos" qué hacer o decir, normalmente sin pensarlo siquiera. En nuestros trabajos o profesiones, tenemos una “sentir” acerca de cómo resolver ciertos tipos de problemas. El vivir depende de, y es, este contexto más grande de "conocimiento" implícito.

¿Cómo es posible hacer tantas cosas complejas sin pensar? Es posible porque estamos vivos. Vivir es un proceso de interacción continuada con el ambiente, y este proceso es más básico y más intrincado que el proceso de pensar. Una planta interactúa con su ambiente de maneras que los humanos sólo están empezando a entender; y la planta ya hace esto fácilmente sin los conceptos, o un cerebro, o incluso un sistema nervioso. Los humanos somos más complejos que las plantas, y nosotros también interactuamos con nuestro ambiente de maneras que son más intrincadas que los conceptos. Respiramos, digerimos comida, caminamos, hablamos, conducimos, tenemos relaciones, y así sucesivamente, sin reglas explícitas; y no necesitamos reglas explícitas más que las plantas. La mayor parte de nuestro vivir es más intrincado que los conceptos y ocurre bastante bien sin ellos.

Las computadoras son una buena ilustración de esto. Ya que las computadoras sólo pueden seguir reglas explícitas, ellas pueden enseñarnos mucho sobre el poder y las limitaciones de conocimiento explícito. Por ejemplo, hace varios años había gran interés en los sistemas expertos. La idea era dirigir extensas entrevistas con expertos en varios campos, y destilar el conocimiento de los expertos en programas de computadora. Pero después de años de intentar, se hizo claro que mucho de lo que los expertos saben no puede expresarse en reglas. Como resultado de eso, oímos hablar muy poco ya acerca de los sistemas expertos. (el cf. Dreyfus, 1992,; Dreyfus, H.L., & Dreyfus, S. E., 1986).

Por lo tanto, nosotros "sabemos" más sobre la realidad de lo que podemos decir con los conceptos, porque nuestro vivir en el mundo es mucho más intrincado que los conceptos.


El relativismo.

Cuando Gendlin creció, empezó a estudiar filosofía y aprendió que serios errores pueden resultar cuando intentamos pensar sin reconocer lo implícito. Por ejemplo, en ese momento (y todavía hoy) muchas personas se preocupaban por el relativismo. El problema básico es que todas las "verdades" son desarrollos de una cultura y una historia particular; así, aunque yo podría querer creer que mi religión, mi ética, o mi ciencia particular es universalmente ciertas, no es difícil encontrar personas que tienen creencias diferentes que ellos piensan que son universalmente verdaderas. Incluso en la ciencia, no pueden evaluarse nuevas maneras de pensar sobre el criterio puramente objetivo (Kuhn, 1970). Así parece que todas las creencias están influenciadas por la cultura y la historia, y la "verdad" siempre es relativa a un contexto social particular.

Gendlin piensa que el relativismo es correcto hasta donde funciona, pero no funciona lo suficientemente bien. Ciertamente, nuestras creencias están influenciadas por el contexto dónde crecemos; pero muchas de nuestras creencias funcionan razonablemente bien de todos modos. Aún somos capaces de hacer aviones para que podamos volar a conferencias para hablar sobre el relativismo.

El problema con el argumento del relativismo es que nosotros sabemos más que los conceptos explícitos. No podemos conceptualizar la realidad perfectamente o completamente, pero estamos viviendo en ella y nuestro vivir también es un tipo de conocimiento. Por supuesto, cualquier cosa que pueda decirse explícitamente debe ser un desarrollo del lenguaje, la cultura, y la historia, y podría decirse diferentemente en un contexto diferente. Pero el lenguaje, la cultura, la historia, y los conceptos son todos desarrollos de la complejidad de vivir, y no al revés.

Por ejemplo, nuestros conceptos sobre por qué las cosas caen ha cambiado significativamente durante los últimos siglos: en 1400 las cosas se caían porque los elementos tierra y agua "tendían" a bajar; en 1700, se caían debido a la gravedad; en los 1900s, se caían debido a la curvatura del espacio-tiempo, y después debido a los gravitones. Pero mientras las “verdades” explícitas cambian debido a la cultura y la historia, las cosas continúan cayéndose.

Este ejemplo apunta a algo que es muy básico, y difícil de decir en palabras. Los conceptos como la gravedad son de hecho desarrollos de la cultura y la historia, pero eso también significa que son desarrollos de nuestro vivir en el mundo. El proceso de vivir es una interacción continuada, un "conocimiento" intrincado del mundo que está validado por el hecho que nosotros seguimos viviendo. Si no hubiera ningún orden, si todo fuera caos, nos moriríamos. El hecho de que los conceptos siempre cambian, pero que nosotros seguimos viviendo, demuestra un orden implícito que es más que nuestros conceptos. Gendlin llamarían a este orden la Complejidad Implícita, o El Orden Respondiente (Gendlin, 1997).

Aunque es básico en el vivir, el conocimiento implícito a menudo se pasa por alto precisamente porque es implícito. Si no somos conscientes de él, y no podemos decirlo en palabras, entonces no parece conocimiento real. Gendlin exploraría este problema detalladamente, pero él ya sabía que el conocimiento implícito no tiene que estar fuera de la conciencia. Él sabía que si nosotros lo atendemos, este conocimiento aparece como un tipo de sentir para diferentes situaciones, personas, o cosas. Y ya que es mucho más rico que los conceptos explícitos, este “sentir” puede ser sumamente útil en muchas situaciones. Por ejemplo, Einstein escribió que mientras trabajaba en su teoría general de la relatividad después de 15 años, él fue guiado por un “sentimiento” sobre la que sería la eventual solución.

Estas consideraciones llevaron a un descubrimiento mayor, y una digresión improbable en la carrera de Gendlin.


Psicoterapia.

Gendlin entró en el programa de graduación en filosofía en la Universidad de Chicago porque él quería aprender a pensar más claramente acerca de la Complejidad Implícita; pero cuando intentó hablar sobre eso, nadie parecía entenderlo. Él comprendió que el problema era que ellos estaban totalmente absortos en los conceptos explícitos. Cuando todo es, o bien, una "stuhl", o una “chair”, por así decirlo, no atendemos lo Implícito.

Gendlin pensó que las personas que se estaban cuestionando su entendiendo básico del mundo, también podrían ser más consciente de lo Implícito. ¿Pero dónde podría encontrar a las tales personas? Él supuso que las personas que se estaban cuestionando a un nivel profundo estaban en distrés emocional, y podrían estar en terapia. En ese momento, Carl Rogers estaba a cargo del Centro de Consejería en la Universidad de Chicago. Así, un día, el creador de Terapia Centrada-en-el-cliente recibió una visita de un estudiante de filosofía. Este estudiante no tenía conocimientos previos en psicología, pero quiso meterse en la clínica de Rogers y ser entrenado como psicoterapeuta. Rogers estuvo de acuerdo.

Era el principio de una larga y fructífera colaboración. Trabajando con otros colaboradores en el equipo de Rogers, Gendlin mostró que algunos clientes de psicoterapia de hecho se refieren a algo más allá de las palabras, y que esta referencia podría medirse fiablemente (Gendlin, E. T., Beebe, J., Cassens, J., Klein, M., & Oberlander, M., 1968). Cuando los clientes se referían a este "algo", ellos lo experimentaron como un sentimiento o conocimiento corporal que Gendlin llamó una sensación sentida. Esta sensación sentida no era un sentimiento como enojo o tristeza, sino el “conocimiento” intrincado y preconceptual que todos nosotros tenemos acerca de situaciones diferentes. No es sorpresa que este conocimiento resultara ser sumamente útil en la psicoterapia: ¡Gendlin encontró que el grado en que las personas se referían a su sensación sentida en las primeras dos sesiones de terapia se correlacionaba con el éxito final de la terapia uno o dos años después! (Este hallazgo notable se ha reproducido 27 veces desde entonces; Hendricks, 2002).

Pero este último hallazgo planteó una pregunta perturbadora: ¿si usted pudiera decir después de dos sesiones que alguien no se beneficiaría de la terapia, sería ético permitirles continuar? Gendlin contestó la pregunta con la investigación posterior. Junto con sus colaboradores, encontró que los clientes podían aprender a darse cuenta de su sensación sentida, y desarrolló un procedimiento para enseñarlo. El procedimiento de Gendlin, al cual llamó Focusing, ha resultado ser sumamente útil. Numerosos estudios han mostrado que el hacerse conciente de la sensación sentida mejora el resultado de la terapia, y este hallazgo se repite para muchas formas de terapia y para una variedad de culturas (Hendricks, 2002). El Focusing también es útil fuera de la terapia; hoy en día es practicado en 29 países alrededor del mundo por miles de personas que no están en terapia, pero quienes lo encuentran útil en áreas que van desde los deportes, la escritura creativa, a los negocios. El libro de Gendlin “Focusing” ha vendido más de 400,000 copias y ha sido impreso en doce idiomas.

En reconocimiento a este trabajo, Gendlin, el filósofo, fue la primera persona en recibir el premio al Psicólogo Destacado del Año de la Asociación Psicológica Americana. Él también fundó y editó una revista psicológica importante, y recibió otros premios de la Asociación Psicológica Americana.

Pero a pesar de este reconocimiento, el trabajo de Gendlin fue ampliamente malentendido. En particular, el Focusing a menudo se malentiende como una forma de "ponerte en contacto con tus sentimientos". La razón para esta equivocación es interesante. Tiene que ver con la relación entre los conceptos explícitos y el saber implícito; y en particular, con una manera implícita de pensar que influye en muchos de nuestros conceptos explícitos.


El Modelo de Unidades.

Durante los últimos cien años, nuestra comprensión del mundo ha sido influenciada fuertemente por una manera matemática de pensar que Gendlin llama el modelo de unidades. Las matemáticas son una manera muy útil y poderosa de pensar, y funcionan porque los números tienen ciertas propiedades. Durante muchos años, y particularmente desde la revolución científica, el éxito del pensamiento matemático nos ha llevado atribuir las propiedades matemáticas al mundo. Al principio, esto se hizo heurísticamente, con una actitud "como si" (por Descartes, por ejemplo). Pero después de cientos de años, esta manera de pensar ha sido tan exitosa que hoy ha adquirido el estado de sentido común.

Gendlin describe al modelo de unidades con poco detalle; pero simplemente declara, involucra dos asunciones relacionadas. Primero, el modelo de unidades asume que el mundo está compuesto de unidades que existen separadamente. En otras palabras, las unidades tienen identidades separadas que permanecen iguales sin tener en cuenta cómo ellas se mueven y se combinan. Secundariamente, el modelo de unidades asume que las unidades son inanimadas. Las unidades no tienen sus propios deseos y no pueden hacer cualquier cosa que ellas quieran; en cambio, su conducta está determinada por causas extrínsecas, como las leyes de la naturaleza.

Juntas, estas dos asunciones nos dan una manera muy poderosa de pensar acerca del mundo; la ciencia moderna y la tecnología son el testimonio viviente del poder de este acercamiento. Y después de centenares de años, el éxito continuando de la ciencia ha llevado tanto a los científicos y como a las personas laicas a asumir que el universo realmente está compuesto de partes inanimadas separadas. El modelo de unidades se ha vuelto para nosotros una segunda naturaleza, intuitivamente obvia. Hoy, a menudo nosotros pensamos acerca del modelo de unidades, no como una hipótesis, sino más bien como realmente son las cosas.

Por esta razón, es bueno recordar que el modelo de unidades no siempre fue intuitivamente obvio. A las mentes más inteligentes de Europa les tomó muchos centenares de años para crearlo, y ellos lo consideraron inicialmente una manera heurística de pensar, no una descripción de la realidad.

También es bueno recordar que es problemático juzgar cualquier teoría basándose en su supuesta correspondencia con la realidad. En primer lugar, nosotros no tenemos nada independiente para medir la realidad. Es más, la historia de la ciencia es una historia de cambio que no nos da ninguna razón para pensar que algún concepto, teoría, o modelo puedan permanecen verdaderos para siempre. Pero aún podemos juzgar la validez del modelo de unidades de lo que nosotros podemos hacer con él, y según esa valoración es muy útil y muy válido. Pero a pesar de su utilidad, el modelo de unidades tiene serias limitaciones.


La Inaplicabilidad del Modelo de Unidades a la Vida.

En particular, el modelo de unidades ofrece una manera muy limitada de pensar sobre la vida. Por ejemplo, las cosas vivientes no están hechas de partes inanimadas separadas. Podemos medir el cuerpo humano en unidades y describir varias partes, pero ésta es sólo una manera simple de conceptualizar algo mucho más intrincado.

Por ejemplo, el sistema digestivo realmente no es una entidad separada. En primer lugar, es un proceso en el cual ninguna parte permanece igual; por ejemplo, nuevas células están constantemente creándose mientras que las viejas mueren. Más aún, las células del sistema digestivo están en constante interacción con el resto del cuerpo, de modo que podríamos decir, en términos del modelo de unidades, que el sistema digestivo involucra muchos otros sistemas; el sistema nervioso, el sistema inmunológico, el metabolismo celular, el sistema endocrino, y muchos más. Pero cada uno de esos sistemas involucra el sistema digestivo.

Lo que nosotros llamamos diferentes sistemas realmente son aspectos de un proceso viviente, un ser humano. Los diferentes sistemas son identificados por un observador, dependiendo de los intereses de ese observador; así diferentes cuadros de anatomía realmente dividen el cuerpo muy distintamente, dependiendo de qué sistema estén describiendo. Es más, un observador puede descubrir nuevos sistemas mirando el cuerpo de alguna nueva manera. Por ejemplo, nuestra sensación de bienestar psicológico tiene una cierta continuidad y ésta afecta y es afectada por otros sistemas. Así que nosotros podríamos decir que hemos descubierto un nuevo sistema, el bienestar psicológico; y podríamos estudiar cómo ese sistema afecta a otros como el digestivo, y cómo esos sistemas lo afectan a él. No hay ninguna determinación objetiva al considerar qué sistemas existen y dónde yacen sus límites, porque la determinación depende en parte de los intereses y propósitos de un observador humano. Nosotros somos el observador, y nosotros somos parte del proceso; así que el modo en que describimos el proceso (qué conceptos que usamos, qué sistemas descubrimos) cambiará según nuestras metas y propósitos.

El problema de las metas y los propósitos apunta a otra limitación del modelo de unidades cuando es aplicado a la vida. La vida es activa, siempre está en medio de un próximo paso. El próximo paso podría ser fotosíntesis, cazar para comer, construir una carrera, o encontrar el significado de la vida; pero siempre está ocurriendo. Más aún, el próximo paso no es una cosa específica sino una vía de avance. Si una vía de avance es bloqueada, la vida encuentra otra vía, o se muere. Lo que cuenta como una vía de avance y lo que no, surge de la interacción continua del organismo con la Complejidad Implícita; y es por consiguiente más intrincado que los conceptos, y no puede formularse explícitamente o especificarse de antemano. Es implícito.

El vivir es una implicación continua. Por ejemplo, si usted prueba caminar de una manera natural, cada “parte” del proceso implica la próxima “parte”, de modo que si usted intenta congelar cualquier punto (del caminar), se arriesga a caer. Un observador podría pensar en el caminar como una serie de “partes” separadas; pero tales “partes” tendrían poco en común con las partes del modelo de unidades. En el modelo de unidades, las partes existen separadamente y están relacionadas por causas externas; pero en el vivir (caminar, por ejemplo), las partes sólo existen en conjunto, y su relación u organización está formada internamente por la implicancia de cada otra y del próximo paso en el proceso.

Para resumir, las cosas vivientes tienen importantes cualidades que no pueden describirse en términos del modelo de unidades. Esto no hace al modelo de unidades inválido, sólo significa que el modelo de unidades es una manera de pensar y que no es real en un sentido último. En términos de Gendlin, la Complejidad Implícita es siempre más que los conceptos; por eso es que la ciencia siempre está cambiando. Así que el problema no está en el modelo de unidades; el problema está en la asunción engañosa que si algo puede medirse en unidades, está realmente hecho de unidades.


Una Paradoja y sus Consecuencias.

Zenón ilustró esta falacia hace 2500 años con su paradoja dicotómica: Para que una flecha alcance su blanco, primero debe atravesar la mitad de la distancia entre el arquero y el blanco, luego la mitad de la distancia restante, enseguida la mitad de esa distancia, y así sucesivamente hasta el infinito. No importa cuán pequeña se torne la mitad de las distancias, a la flecha le tomará una cierta cantidad de tiempo cruzar cada una; pero ya que el número de las mitades de distancias son infinitas, la flecha necesitará una cantidad infinita de tiempo para cruzar todas ellas. Por consiguiente, la flecha nunca podrá alcanzar su blanco.

Por supuesto, el argumento de Zenón nunca convenció a nadie de que las flechas no alcanzan sus blancos. Porque sabemos que las flechas sí lo hacen, sabemos que algo debe estar mal en el argumento; y vemos rápidamente que el problema es un malentendido del modelo de unidades. Aunque pensemos que podemos medir el recorrido de la flecha en unidades, realmente no está hecho de unidades. Las unidades son una manera útil de pensar, pero no son reales. Así, la distancia entre el arquero y el blanco permanece entera e inalterada, no importa cuántas veces la dividamos, y la flecha alcanza su blanco sin afectarse por nuestras medidas.

Es fácil ver la asunción errónea en la paradoja dicotómica de Zenón; pero considere lo que pasa cuando la misma asunción errónea se presenta de una manera diferente. Primero, en lugar de aplicar al modelo de unidades a un tramo de distancia, aplíquelo a las personas: Asuma que los seres humanos son una colección de partes inanimadas sujetas a las leyes deterministas de la ciencia. Por definición, tales partes inanimadas no tienen conciencia o voluntad. Por consiguiente, nosotros somos imposibles.

Si sospechamos del modelo de unidades cuando "demuestra" que las flechas no alcanzan sus blancos, debemos ser más aun suspicaces cuando "demuestra" que nosotros somos imposibles. Pero en cambio, nosotros nos hemos esforzado por cientos de años con una serie de paradojas relacionadas con nombres como “libre albedrío vs. determinismo” y "el problema mente/cuerpo”. En lugar de cuestionar el modelo de unidades, intentamos resolver estas versiones modernas de la Paradoja de Zenón aplicándolas siempre más cuidadosamente; intentando crear explicaciones "científicas" de la conciencia, por ejemplo. Pero el modelo de unidades es fundamentalmente incapaz para tratar esos asuntos; los esfuerzos por encontrar "el fantasma en la máquina" siempre deben fallar, porque las máquinas, por su naturaleza, excluyen los fantasmas.

Desgraciadamente, nuestra aplicación sin críticas del modelo de unidades a nosotros mismos también tiene consecuencias más serias. El modelo de unidades nos anima a pensar en nosotros mismos como objetos; por ejemplo, pensar en el cuerpo como "una máquina maravillosa”, o en el cerebro como una computadora. Cuando pensamos en nosotros como máquinas, y viviendo como algún (todavía inexplicado) proceso mecánico, entonces el valor humano y el significando parecen como ilusiones, o peor aún, como variables para ser medidas y manipuladas. Cuando los valores se corroen, nos volvemos progresivamente cínicos y materialistas. Desarrollamos técnicas científicas para estudiar y manipular a los empleados, los consumidores, y los electores políticos. Sin nada superior a que aspirar, buscamos significado e identidad en lo que tenemos. La cohesión social se rompe y nos volvemos consumidores pasivos, desconectados de los demás, así como el modelo de unidades describe.

Es difícil evadirse de este proceso si asumimos que el modelo de unidades es una descripción de la realidad, en lugar de simplemente una manera útil de pensar. Si asumimos que todo es hecho de partes inanimadas separadas, debemos asumir que "todo" nos incluye. Y en la medida que estamos seguros de nuestros conceptos, tendemos a pasar por alto esos aspectos del experienciar que nuestros conceptos omiten. El modelo de unidades nos dice quién somos, y para nuestro perjuicio, lo creemos. En las palabras de Allan Bloom (1987), “el progreso culmina en el reconocimiento de que la vida es carente de sentido."


Una Nueva Forma de Pensar.

La clave a este problema queda en la lección que Gendlin aprendió de su maestro de primer grado. Hay un experienciar intrincado, no sólo detrás de palabras como “silla” o "stuhl", sino que también detrás de los conceptos y de los sistemas conceptuales. Los modelos son sólo modelos; ellos no son la realidad, incluso cuando funcionan extremadamente bien. Los buenos modelos hacen que todo parezca muy preciso, pero siempre hay más en el experienciar que permanece implícito.

Es fácil aceptar los conceptos como más reales que el experienciar; la historia de la ciencia está llena con ejemplos de personas inteligentes y dedicadas que ignoraron el fenómeno que no encajaba en sus su preconcepciones. No podemos permitirnos el lujo de hacer esto con el modelo de unidades mucho tiempo más, ya que lo que el modelo de unidades deja fuera es demasiado importante.

Necesitamos una nueva manera de pensar. Necesitamos pensar sobre la total complejidad de la vida, incluidos nosotros mismos, de maneras que no sean reduccionistas. Pero esto no es fácil. Ya que la complejidad del vivir es superior que los conceptos, cualquier modelo conceptual omitiría algún aspecto de la complejidad de la vida. Por esta razón, necesitamos más que sólo un nuevo set de conceptos, necesitamos una nueva manera de pensar, una manera que de algún modo incluya lo que los conceptos omiten. En otras palabras, necesitamos pensar de un modo que incluya lo Implícito. Eso, por sí solo, sería suficiente; es difícil pensar siquiera sobre la implicación como una entidad. Pero mientras pensamos con lo Implícito, también necesitamos mantener la precisión del modelo de unidades, porque los conceptos vagos no proveen entendimiento.

Había razones buenas para pensar que esto era imposible. En un nivel, siempre se ha supuesto que lo que no encaja en nuestros conceptos necesariamente es demasiado vago o caótico para el análisis conceptual. Por ejemplo, usamos palabras como "emoción", "intuición", o "inspiración" para describir la escritura de un poema o el estar enamorado. Nadie ha podido conceptualizar tales experiencias sin ser reduccionista, y ya que ellas no pueden ser conceptualizadas, son consideradas fuera de los límites del cuestionamiento sistemático. Pero este es sólo un aspecto de un problema aún más profundo. Cuando vimos, es la naturaleza de las cosas vivientes que ellas impliquen un próximo paso; así que si vamos a pensar sobre el vivir, vamos a tener que pensar sobre la implicación. Pero a diferencia del amor y la poesía, la implicación ni siquiera es una cosa a la que podamos señalar; es un tipo de movimiento hacia algo no especificado. Porque lo implicado es implícito, pareciera estar fuera de los límites del pensamiento claro y explícito.

Para abreviar, siempre se había asumido que la delimitación precisa y las entidades definidas son la base para el pensamiento preciso. Esta asunción ha sido muy costosa, porque ha significado que los aspectos más importantes de la existencia humana (valores, propósitos de vida, amor, espiritualidad, incluso la vida misma) sean demasiado vagos y "subjetivos" para el pensamiento preciso. Pero la asunción resultó estar equivocada.

Como filósofo, Gendlin entendió tipos de conceptos del mismo modo en que los arquitectos entienden tipos de edificios. Sabiendo las fortalezas y las limitaciones de tipos diferentes de conceptos, Gendlin diseñó una nueva manera de pensar, nuevos conceptos, y nuevo modelo.


La Filosofía de lo Implícito.

Gendlin describe esta nueva forma de pensar en su libro “El Experiencing y la Creación de Significado”[1] (1962). Entre otras cosas, él muestra que los conceptos tienen una estructura que se deriva de lo implícito, y que hay un orden en lugar de una relación lógica entre los conceptos y lo Implícito. Esto hace posible desarrollar un método para que los conceptos interactúen con lo Implícito, de modo que los conceptos puedan retener e incluso aumentar su precisión, mientras cambian en una manera sistemática para incluir aspectos de la Complejidad que se había dejado afuera.

Luego, en “Un Modelo Procesal”[2], Gendlin (1997) mostró cómo este nuevo método puede usarse, creando una alternativa al modelo de unidades. “Un Modelo Procesal” desarrolla un juego coherente de conceptos que se derivan de la experiencia del vivir, en lugar de las matemáticas. Radicalmente diferente del modelo de unidades, el Modelo Procesal desarrolla conceptos para pensar sobre la vida; los nuevos conceptos son muy precisos y ampliamente aplicables, ofrecen visiones útiles e investigables dentro de numerosos problemas como la evolución de vida, la naturaleza de lenguaje, la incompatibilidad de la teoría de la relatividad y la física cuántica, y la naturaleza de la experiencia espiritual.

Como cualquier modelo seminal, “Un Modelo Procesal” invita a un nuevo tipo de experiencia. En las palabras de un lector, "no es exageración decir que mi sentido de quién y qué soy, y lo que el universo es, ha cambiado radicalmente de una manera hermosa y excitante". Pero Gendlin cree que su contribución más importante no son los conceptos mismos, sino cómo ellos fueron obtenidos. Él aconseja repetidamente a sus lectores que no acepten “Un Modelo Procesal” como la verdad. Él entiende este libro como una demostración de su nuevo método de pensar, y él predice que mejores modelos se desarrollarán en el futuro.

Ya que el método de Gendlin y los conceptos resultantes realmente son nuevos, los lectores occidentales los encuentran difíciles entender (aunque es interesante que Gendlin tiene muchos seguidores en Japón dónde su método y sus conceptos parecen estar más conectados con la cultura y la filosofía tradicional). Gendlin nos pide que hagamos un cambio comparable al cambio del mundo medieval al mundo científico (c.f. Kuhn, 1970). Pero aunque es una tarea difícil, hacer el cambio es enormemente beneficioso porque nos permite pensar de maneras nuevas y productivas acerca de la ciencia, la espiritualidad, y la vida.

Más importantemente, nos permite usar los conceptos de una nueva manera. Ya no tenemos que pensar con sólo un modelo, y quedar atrapados por sus limitaciones. Ya que hay una relación ordenada entre los conceptos y lo Implícito, podemos usar los conceptos de una manera precisa y sistemática que incluye lo Implícito. Al incluir lo Implícito, podemos usar modelos diferentes, tomando lo que es útil en cada uno, sin estar impedidos por sus limitaciones. Como lo que Gendlin aprendió a los 12 años, no todo tiene que ser simplemente una "stuhl" o sólo una “silla”. No tenemos ya que traducir.


La Nueva Filosofía en la Práctica.

Gendlin ha publicado más de 240 artículos profesionales y libros. Su filosofía no puede describirse fácilmente, pero algunas de sus aplicaciones sí.

1. Focusing: Es un procedimiento que se puede enseñar, y que cualquiera puede usar para acceder al conocer implícito profundo que surge al haber vivido un problema o situación. Originalmente pensado para ayudar a los clientes a tener éxito en psicoterapia, ahora es usado alrededor del mundo por miles de personas que no son terapeutas.

2. Espiritualidad: La filosofía de Gendlin es profundamente espiritual, pero contiene muy poco lenguaje espiritual o religioso. La razón es simple: Gendlin quiere que sus lectores exploren más allá sus conceptos usuales, sean ellos conceptos de creencias religiosas o de ateísmo. Él quiere evocar en sus lectores las bases reales para la experiencia espiritual, lo implícito.

El Focusing, en particular, ha ayudado a muchas personas a descubrir o profundizar la dimensión espiritual de sus vidas. Por su naturaleza, el Focusing invita a las personas a vivir su espiritualidad de maneras prácticas. Por ejemplo, el Focusing está usándose actualmente en Pakistán y Afganistán para ayudar a los trabajadores de asistencia y a los sobrevivientes del trauma; los que lo practican encuentran que éste integra hermosamente con su práctica del Islam.

Pero el Focusing tiene resultados poderosos en cualquier tradición religiosa; ya que profundiza el conocimiento espiritual, las palabras y rituales que habían parecido completamente vacíos durante muchos años, de repente se abren a nuevos mundos llenos de significado. El Focusing está usándose actualmente en una variedad de tradiciones religiosas, incluida el Judaísmo, el Cristianismo, el Budismo, el Budismo Zen, y el Islam. Información adicional está disponible en la página web del Focusing Institute acerca de la Espiritualidad.

3. Pensando desde el borde, PBD. (Thinking at the Edge, TAE): Es una manera de desarrollar el conocimiento implícito en una teoría articulada. Por ejemplo, un profesional podría tener una incipiente sensación sentida acerca de un problema técnico. Practicando TAE, uno puede articular este conocimiento implícito y usarlo para generar conceptos explícitos, o incluso una teoría formal, que otros pueden utilizar. TAE está enseñándose actualmente y aplicándose en una variedad de contextos que van desde los negocios a la psicoterapia.

4. Investigación: En adición a la investigación ya realizada en campos como la psicoterapia (Hendricks, 2002) y la educación (Zimring 1983, 1985; Zimring & Katz, 1988), la filosofía de Gendlin presenta desafíos profundos e investigables para el pensamiento convencional en campos tan diversos como la genética (Gendlin, 1997, el pp. 882-3), física (Gendlin, E.T. & J. Lemke, 1983), lingüística y antropología (Gendlin, 1997, el pp. 122-215).

5. Cambiando la visión mecanicista del mundo: La ciencia materialista satura nuestro pensamiento, con efectos negativos. La filosofía de Gendlin desafía esto en todos los niveles. Por ejemplo, en “Un Modelo Procesal”, Gendlin criticó la teoría neo-darwiniana de la evolución, mostrando que la vida no podría haber evolucionado sólo pasivamente y mecánicamente, y predijo que otros procesos específicos debían estar implicados. Cuando la primera edición de “Un Modelo Procesal” apareció en 1981, la afirmación de Gendlin parecía ultrajante. Hoy, la visión de Gendlin está empezando a recibir apoyo empírico en la medida que los investigadores descubren que bajo condiciones estresantes los organismos parecen participar activamente en su propia evolución (el ej., Ben-Jacob, E., 1998; Lolle et al., 2005).


Trabajos Destacados.

Gendlin tiene más de 240 publicaciones. Sus dos trabajos filosóficos más destacados son “El Experiencing y la Creación de Significado”, que desarrolla maneras explícitas de acercarse a lo Implícito; y “Un Modelo Procesal”, que demuestra este método al desarrollar un cuerpo de conceptos consistentes para pensar sobre el proceso viviente con implicaciones para nuestro pensamiento acerca del espacio, el tiempo, la ciencia, la genética, la etiología, la conciencia, el lenguaje y la espiritualidad.

Otras grandes obras de Gendlin son:

Crossing and Dipping: Some Terms for Approaching the Interface between Natural Understanding and Logical Formulation.
The Responsive Order: A New Empiricism.
The Primacy of the body, not the primacy of perception: How the body knows the situation and philosophy.
Thinking Beyond Patterns: Body, Language, and Situations.
How philosophy cannot appeal to experience, and how it can.


Referencias Bibliográficas.

· Ben-Jacob, E. (1998). Bacterial wisdom, Godel's theorem and creative genomic webs. Physica A 248, 57-76.
· Ben-Jacob, E., Aharonov, Y., & Shapira, Y. (2004). Bacteria harnessing complexity. Biofilms 1, 239–263 (doi:10.1017/S1479050505001596)
· Ben-Jacob, E., & Levine, H. (2005). Self-engineering capabilities of bacteria. J. R. Soc. Interface (doi:10.1098/rsif.2005.0089) Published online
· Ben-Jacob, E., & Shapira, Y. (in press). Meaning-based natural intelligence vs. information-based artificial intelligence. In Cradle of Creativity (2005).
· Ben-Jacob, E., Shapira, Y., & Tauber, A. I. (2006). Seeking the foundations of cognition in bacteria: From Schrödinger's Negative Entropy to Latent Information. Physica A vol 359 ; 495-524.
· Dreyfus, H. L. (1992). What computers still can’t do: a critique of artificial reason. London: MIT Press.
· Dreyfus, H.L., & Dreyfus, S. E. (1986). Mind over machine. New York: The Free Press.
· Gendlin, E.T. (1962). Experiencing and the creation of meaning. A philosophical and psychological approach to the subjective. New York: Free Press of Glencoe. (Reprinted by Macmillan, 1970; reprinted in paperback by Northwestern University Press, 1997)
· Gendlin, E.T. (1991). Crossing and dipping: some terms for approaching the interface between natural understanding and logical formulation. In M. Galbraith & W.J. Rapaport (Eds.), Subjectivity and the debate over computational cognitive science, pp. 37-59. Buffalo: State University of New York. Reprinted in Minds and Machines, 1995, 5 (4), 547-560. Gendlin, E.T. (1991). Thinking beyond patterns: body, language and situations. In B. den Ouden & M. Moen (Eds.), The presence of feeling in thought, pp. 25-151. New York: Peter Lang.
· Gendlin, E.T. (1992). The primacy of the body, not the primacy of perception. Man and World, 25 (3-4), 341-353.
· Gendlin, E. T. (1997). A process model. New York: The Focusing Institute
· Gendlin, E.T. (1997). How philosophy cannot appeal to experience, and how it can. In D.M. Levin (Ed.), Language beyond postmodernism: Saying and thinking in Gendlin's philosophy, pp. 3-41 & 343. Evanston: Northwestern University Press.
· Gendlin, E.T. (1997). The responsive order: A new empiricism. Man and World, 30 (3), 383-411.
· Gendlin, E. T. (2004). An Introduction to Thinking at the Edge. The Folio, 19 (1)
· Gendlin, E. T., Beebe, J., Cassens, J., Klein, M., & Oberlander, M. (1968). Focusing ability in psychotherapy, personality, and creativity. In J.M. Shlien (Ed.), 1968. Research in psychotherapy. Vol. III, pp. 217-241. Washington, DC: APA.
· Gendlin, E.T. & Lemke, J. (1983). A critique of relativity and locali­zation. Mathematical Modelling, 4, 61-72.
· Hendricks, M. N. (2002). Focusing-oriented/experiential psychotherapy. In Cain, David and Seeman, Jules (Eds.) Humanistic Psychotherapies: Handbook of Research and Practice (pp. 221-251). Washington, DC: American Psychological Association.
· Kuhn, T. S. (1970). The structure of scientific revolutions (2nd ed.). Chicago: University of Chicago Press.
· Lolle, S. J., Victor, J. L., Young, J. M. and Pruitt, R. E. (2005). Genome-wide non-mendelian inheritance of extra-genomic information in Arabidopsis. Nature, 434, 505–509.
· Zimring, F. R. (1983). Attending to feelings and cognitive performance. Journal of Research and Personality, 17 (3) 288-299.
· Zimring, F. R. (1985). The effect of attending to feeling on memory for internally generated stimuli. Journal of Research and Personality, 19 (2) 170-184.
· Zimring, F. R., & Katz, K. (1988). Self-focus and relational knowledge. Journal of Research and Personality, 22 (3) 273-289.


Notas del Traductor:
[1] Título original en ingles: “Experiencing and the Creation of Meaning”; obra aún no traducida al español.
[2] Título original en ingles: “A Process Model”; obra aún no traducida al español.

El Proceso de Referencia

EL PROCESO DE REFERENCIA:
Cómo contactarse con los sentimientos en curso.

Akiko Doi & Akira Ikemi

“How to get in touch when feelings happens: The process of referencing”. Journal of Humanistic Psychology, Vol. 43 no. 4, 2003.

http://www.ahpweb.org/articles/getting_in_touch.html

Traducción: Luis Robles Campos (*).


Resumen.

En psicoterapia, el cliente constantemente chequea o intenta explicar sus sentimientos, lo que produce palabras diversas para éstos. El proceso de explicar los sentimientos también puede producir cambios en los mismos. A este "chequeo" se le llama "referirse a” los sentimientos. Referirse y explicar los sentimientos es esencial para involucrarse en el proceso de cambio. En este artículo, discutimos el proceso de referirse a los sentimientos en psicoterapia. Utilizando las teorías de Carl Rogers y Eugene Gendlin, proponemos un proceso de "referencia". Este proceso no sólo involucra al cliente refiriéndose a lo que está sintiendo, sino también a la “influencia mutua” del cliente y del terapeuta en la explicación. La exploración del proceso de referencia, eventualmente, contribuirá a la sofisticación de cómo el proceso de sentimientos ocurre en la interacción, lo cual es un tema central en la psicología humanista.

Palabras claves:
Proceso de sentimientos; "referirse" a los sentimientos; congruencia; interacción; proceso de "referencia".


Los "sentimientos" o "el proceso de sentimientos" son cruciales para la psicología humanista. En lugar del análisis intelectual, la psicología humanista confía en el proceso de sentimientos como una fuente de conocimiento acerca de la persona. El crecimiento personal y la auto-actualización, temas que caracterizan a esta corriente, son dirigidos también por el proceso de sentimientos. Abraham Maslow y Carl Rogers convinieron en que lo que es auto-actualizante o lo que promueve el crecimiento para una persona, debe ser sentido como positivo por ésta. Hay una certeza sentida para ciertas formas de vivir y de ser, aunque esta certeza sentida pueda involucrar dificultades y obstáculos. Las resoluciones en psicoterapia humanista están acompañadas por cambios sentidos relevantes, no sólo por interpretaciones intelectuales o modificaciones conductuales.

Los psicólogos humanistas, por sobre todo, confían en la persona como una fuente de conocimiento, en cómo ésta logra contactarse con y articular el proceso de sentimiento. Por ejemplo, los psicólogos humanistas no confían únicamente en mediciones de ciertas sustancias bio-químicas en la sangre para luego determinar si la persona tiene un alto o bajo nivel de ira. Aunque tales mediciones pueden ser de valor en la investigación humanista, el investigador humanista preguntaría también a la persona si siente la ira y cómo la siente. Cómo la persona siente será mejor descrito por la misma, más que por una medición externa.

En psicoterapia, los clientes se ponen en contacto con y describen sus propios procesos de sentimiento. En estas explicaciones, las palabras utilizadas para describir los sentimientos pueden ir cambiando. Más aún, los sentimientos articulados también pueden cambiar o llevarse adelante en el proceso de explicación. Por ejemplo, una persona puede decir: "Me siento frustrado… no en realidad, más bien estoy enojado… Parece tocar un lugar aquí que se siente herido". Por lo tanto, debido al acto mismo de chequear, el sentir produce palabras diferentes para expresar lo que se está sintiendo. Esta corrección del sentimiento es llamada "referencia" o “referirse al” sentimiento. Podemos notar aquí, que no sólo cambian las descripciones, sino que también el sentimiento mismo está cambiando en el proceso. Se siente distinto estar frustrado, enojado, o sentirse herido. Referirse y explicar el sentimiento es esencial para involucrarse en el proceso de cambio. Podemos decir, simplemente, que el cliente "se puso en contacto con el sentimiento de estar ‘herido’", pero más exactamente, la persona se está refiriendo a una sensación que ahora le llama “herido”. En el proceso que está iniciando el cliente, lo herido puede transformarse en otro sentimiento. El acto de referirse al sentimiento, por lo tanto, es esencial para entender como llega el cambio.

En este artículo, discutimos el proceso de referirse al sentimiento en psicoterapia. A través de un cuidadoso examen de las teorías de Carl Rogers y Eugene Gendlin, el artículo propone un proceso de referencia. El proceso de referencia es más complejo que la mera referencia del cliente a sus sentimientos, tomando en cuenta que este proceso es conceptualizado como un fenómeno que ocurre entre el terapeuta y cliente. Esperamos que la discusión del proceso de referencia sea refinada y llevada hacia la significancia de los conceptos centrados-en-el-cliente y experienciales, tomando en cuenta como éstos son usados en la práctica de la psicoterapia, y que también ilumine el proceso de sentimiento que es central en la psicología humanista.


LA REFERENCIA Y LAS OBSERVACIONES DE CARL ROGERS.

"Referencia" es un término que se ocupa a menudo en lingüística para describir a qué se refieren las palabras. La palabra "computadora", por ejemplo, se refiere a esta máquina que estoy utilizando ahora para escribir este manuscrito. Gendlin (1964) empleó la palabra “referente” (“referente directo”) para expresar un sentimiento particular pero aún incierto, al cual el cliente se va refiriendo en la entrevista terapéutica. Mas tarde, acuño el concepto "sensación sentida" para señalar el referente directo. Técnicamente, las expresiones “referente directo” y “sensación sentida” pueden usarse intercambiadamente. Las dos involucran sentimientos que aún no están claramente formulados. Por ejemplo, una cliente puede decir:

"Bueno, tengo este sentimiento pesado...., no, pesado no es la palabra correcta en realidad... es como algo apretado".


En esta oración, las palabras del cliente están explicando un cierto referente directo o sensación sentida, expresado por las palabras "sentimiento pesado”, "no, pesado no es la palabra correcta en realidad", "es como algo apretado". Estas palabras parecen no encajar exactamente con el referente directo. Durante la pausa, la cliente esta chequeando sus palabras contra su referente directo. Este chequeo es esencial para que este tipo de oración pueda declararse, porque sin él, el cliente no sabrá que "pesado no es la palabra correcta en realidad" para describir el referente directo que ella está tratando de articular. La expresión "referir" o "referirse" se usa para señalar este chequeo. El proceso de referencia, como discutimos más adelante, explica la naturaleza interaccional compleja de lo que se expresa.

Aunque fue Eugene Gendlin quien empleó palabras tales como "referir" “referencia" y "referente" en el campo de psicoterapia, podemos ver claramente que el fenómeno de la referencia fue observado por otros terapeutas, antes que Gendlin empezará a usar estas palabras. Particularmente, Carl Rogers observó y describió a sus clientes refiriéndose a sus sentimientos durante la entrevista terapéutica. Citamos aquí a Rogers, desde su libro Terapia Centrada en el Cliente (1951), el cual fue publicado antes que Eugene Gendlin empezara a trabajar con Rogers. (Gendlin [2002] señala que empezó a trabajar con Carl Rogers en 1952):

"Mientras ella lucha por hallar sus verdaderos sentimientos acerca de su padre, aquellos que captan su experiencia sensorial; ella utiliza la entrevista tentativamente". (Rogers, 1951).


En esta observación, podemos ver que Rogers no toma las palabras de la cliente como definitivas; mientras la cliente se refería a sus sentimientos (acera de su padre) y explicaba el referente directo, va probando diferentes palabras para expresar el referente. Viendo como la cliente "utiliza la sensación tentativamente", Rogers permaneció con la cliente durante el proceso de referir y explicar.

También podemos suponer que debido a que Rogers reflejó los pensamientos y sentimientos de la cliente, sin interpretarlos, el proceso de referirse al referente directo fue facilitado. Las respuestas de Rogers sirvieron como un espejo que reflejó adecuadamente lo expresado por la cliente. Entonces, la cliente chequeó estas respuestas para ver si ellas explicaban adecuadamente sus pensamientos y sentimientos. Como resultado, Rogers (1951) citó a varios clientes destacando que estas respuestas-reflejo por parte del terapeuta ayudaba a los clientes a entenderse mejor a si mismos.

“Mi psicólogo tomó mis opiniones y pensamientos y lo hizo de tal manera que yo pudiera entender lo que estaba pasando. No me opino sobre ello, sino que me las mostró para que yo pudiera hacer mis propias conclusiones“. (p.70)

“Nunca estuve consciente que él estaba reflejando ni reafirmando las cosas....pero las clarificó para mi, me contactó conmigo mismo”. (p.37)


Se puede observar aquí que reflejar las expresiones del cliente refuerza el proceso de referir y explicar. Rogers hizo estas observaciones en la práctica, pero en teoría, interpretó sus observaciones en un contexto ligeramente diferente, el de la empatía, la aceptación y la congruencia. En la teoría, él no enfatizó la técnica de reflejar, sino que la actitud de "aceptar a la cliente, tal cual es", y el intentar entender el “marco interno de referencia” del cliente.

Este énfasis en las actitudes del terapeuta es comprensible y destacable, dado el contexto socio-histórico del trabajo de Rogers. Él revolucionó el campo de la psicoterapia al demostrar que cada persona tenía implícitamente una auto-dirección y que utilizar esas comprensiones implícitas en la terapia era mucho más valioso que los diagnósticos y las interpretaciones terapéuticas impuestas al cliente por el terapeuta. Destacó a la persona como fuente de conocimiento y facilitó un encuentro genuino entre personas, más allá de roles, razas, credos, estructuras políticas y máscaras (Estas actitudes son muy necesarias en la situación política actual). Tempranamente en 1952, Rogers enfatizó las actitudes del terapeuta en la psicoterapia, ya que “las posturas anteriores sobre-enfatizaban la técnica" (p.19). Él escribió: "Nuestra preocupación ha cambiado de la técnica a la actitud y filosofía del terapeuta"(p.14).

Al enfatizar las actitudes, sin embargo, Rogers no elaboró específicamente el proceso de referirse al referente directo. Por ejemplo, en sus comentarios acerca de las dos citas previas de sus clientes, Rogers afirmó que fue la actitud aceptante del terapeuta lo que había producido los cambios en los clientes. Es verdad que la aceptación del terapeuta y el interés de éste hacia el marco interno de referencia del cliente fueron esenciales en la entrevista; sin embargo, estas actitudes no explican específicamente por qué los reflejos del terapeuta "me contactarían conmigo mismo".

El proceso de referirse a un referente directo y los cambios resultantes que ocurren en el cliente fueron explicados más tarde por la Teoría del Experiencing de Eugene Gendlin (1964).


EL EXPERIENCING Y LOS CONCEPTOS DE CARL ROGERS.

Al parecer, Rogers mantuvo un fuerte interés en el concepto de experiencing elaborado por Gendlin. Sin embargo, para nosotros, parece que Rogers tenía que hacer esfuerzos en reconciliar o integrar el proceso de experiencing dentro de sus propios conceptos acerca de las actitudes de empatía, aceptación y congruencia del terapeuta. En el capítulo "La Concepción de la Psicoterapia Como Proceso", Rogers (1961) se basó en el proceso de experiencing, por lo tanto, describió el proceso del cliente de referirse al referente directo. Sin embargo, como Rogers reconoció, este capítulo "se basó extensamente en Eugene Gendlin", citando a Gendlin en varias partes del texto. En un capítulo publicado originalmente en 1975 (Rogers, 1980), Rogers finalmente incluyó el concepto de experiencing Gendlin y escribió:

“He utilizado el concepto de experiencing que formuló Gendlin (1962)... la perspectiva de Gendlin con la que estoy de acuerdo, es que el cliente chequea sus sentimientos contra su flujo psicofisiológico dentro de él para ver si se ajustan. Este flujo es una cosa real y la gente es capaz de usarlo como un referente. En este caso "ira" no encaja del todo con el significativo sentido, "descontento" se le acerca más” (p. 141, 142).


Aquí, Rogers emplea explícitamente la palabra "referente" para luego explicar una trascripción de una sesión con un caso (Señora Oak) que ilustra la teoría experiencial de Gendlin.

Sin embargo, en el mismo capítulo, podemos encontrar las perspectivas clásicas de Rogers acera de la referencia, expresado como "simbolizado en la conciencia”: "Me parece, que sólo cuando un monto de experiencia es plenamente aceptado y adecuadamente simbolizado en la conciencia, éste puede completarse... Es este clima empático y sensible lo que ayuda a que más experiencing llegue a su conclusión, que en este caso es el despliegue del experiencing” (p.158).

Estas citas demuestran las perspectivas clásicas de Carl Rogers. Él enfatizo que la aceptación y la empatía son precondicciones que hacen posible la referencia. Rogers incorporó el fenómeno de la referencia y el experiencing pero mantuvo la perspectiva de que la actitud de aceptación y la empatía del terapeuta hacen, o facilitan, el proceso experiencial.


REFERENCIA Y CONGRUENCIA.

La congruencia, sin embargo, es un importante concepto articulado por Rogers (1951), que tiene mucho que ver con el proceso de referirse al referente directo. Podemos entender que la "congruencia" (descrita como el grado de acuerdo con el experiencing) ocurre cuando el nivel sensorial y visceral de la persona es simbolizado de manera exacta en la experiencia. Entonces, podemos decir, en contraste con la elaboración previa, que Rogers sí se dirigió al tema del cliente refiriéndose y explicando el referente directo. Aun que esto fue escrito antes de que desarrollará el concepto de congruencia, Rogers señaló en 1951: "La experiencia de descubrir dentro de uno mismo actitudes y sentimientos actuales que se han experimentado visceral y fisiológicamente, pero que nunca se han reconocido en la consciencia, constituye uno de las fenómenos más profundos y significativos de la terapia" (p 76).

La congruencia, junto con la empatía y la aceptación, proveen el concepto clave para describir el proceso de referencia en psicoterapia. La empatía y la aceptación entregan un ambiente seguro en la relación, que permitió, en el caso anterior, que la clienta pudiera referirse a y explicar su referente directo, lo que genero la recuperación gradual del estado de congruencia en la clienta. Sin embargo, hay varios problemas que aun permanecen y que se necesitan aclararse.

Primero, debemos aclarar que Rogers no equiparó la congruencia con el proceso de referirse al referente directo. Para él, la congruencia significaba el grado de acuerdo entre el concepto de sí mismo y el constante flujo experiencial. Su formulación nos recuerda el modelo psicoanalítico. Donde sólo las experiencias que corresponden al concepto de sí mismo son admitidas en la consciencia, mientras otras se reprimen fuera de ella o se perciben de una forma distorsionada.

También necesitamos recordar el hecho de que Rogers (1957) asumió que el terapeuta era congruente en su relación con el cliente, mientras el cliente estaba en un estado incongruente. Muchos terapeutas centrados-en-el-cliente luego entendieron que el terapeuta debía ser congruente en la terapia, porque esto era una condición necesaria y suficiente de la terapia. Por otra parte, en teoría, el cliente debía encontrarse incongruente en la sesión terapéutica. Gradualmente durante la terapia, el cliente llegaría a ser congruente, en este punto la terapia dejaría de ser necesaria.

Como terapeutas, debemos aceptar que no podemos ser congruentes durante toda la sesión de terapia. Hasta se podría decir que la incongruencia del terapeuta contiene una riqueza que realmente hace que la relación terapéutica funcione.

A partir de estas observaciones, se puede decir que el concepto de Rogers de congruencia se acerca a explicar el proceso de referencia. Sin embargo, debido a ciertas limitaciones teóricas, antes mencionadas, el concepto de congruencia necesita desarrollarse más profundamente.


EL PROCESO DE REFERENCIA.

Influencia mutua.

Ahora, permítanos considerar el proceso del cliente de referirse a la sensación sentida o referente directo. Para hacerlo, empleamos un nuevo paradigma de pensamiento llamado "Un Modelo Procesal" (Gendlin, 1998). En este modo de pensamiento, asumimos la interacción como algo fundamental. Como Hendricks (2002) explicó, estamos acostumbrados a ver las cosas como si fueran entidades separadas. Por ejemplo, normalmente pensamos en los pulmones como separados del aire. Sin embargo, podemos ver las cosas de un modo diferente cuando tomamos en cuenta la interacción, es decir el proceso de respiración, primero. Los pulmones y el aire son partes del proceso de respirar. Sin este proceso los pulmones morirían. Cambios en el aire (como se ve en personas que viven en elevadas altitudes) también afectan el funcionamiento de los pulmones. La interacción (en este caso, el proceso de respirar) es lo que determina que los pulmones serán y harán. La respiración es un proceso particular de interacción que involucra los pulmones, el aire y mucho, mucho más.

Por la manera en como se describe la congruencia, podemos ver que se utiliza el modo de pensar no-interaccional usual. El terapeuta y el cliente son vistos como entidades separadas, que están en contacto el uno con el otro. El primero es congruente mientras el último es incongruente. Veamos ahora la relación desde el modelo procesal, empleando el pensamiento de Gendlin, como se expresa en lo siguiente:

“Comúnmente se dice que cada una de nuestras relaciones "saca" rasgos distintos dentro de nosotros, como si todos los rasgos posibles estuvieran ya en nosotros esperando para que los "saquemos". Pero, en la realidad, tú me afectas, y conmigo no eres simplemente tú, como usualmente eres. Tú y yo ocurriendo juntos nos hace inmediatamente diferentes de lo que usualmente somos. Del mismo modo en que mi pie no puede ejercer la típica presión cerrada estando en el agua. Nosotros ocurrimos diferentemente cuando somos el ambiente de cada otro. Cómo tu eres cuando me afectas a mi, ya está afectado por mi, y no por mi como usualmente soy, sino por mi mientras ocurro contigo”. (Gendlin, 1998, p30).


La sola presencia del terapeuta ya afecta al cliente, mientras la presencia del cliente afecta al terapeuta. Los dos llegan, a través de la interacción, a “afectarse mutuamente”. En una parte de esta interacción, el cliente se refiere a su sensación sentida y explica desde ella. Llegar a ser congruente es un aspecto de la influencia mutua.


La congruencia reconsiderada.

Hendricks (2002) definió la congruencia de una nueva manera. En lugar de la perspectiva de Rogers, de que ésta es un acuerdo entre la experiencia y el concepto de si mismo, ella la definió de la siguiente manera:

“Podríamos decir que nuestra definición es lo contrario de "acuerdo”. Es más bien cuando se produce un cambio, es que somos congruentes. Digamos que la congruencia es la experiencia maravillosa nueva experiencia que viene desde mi interior. La congruencia es cuando nuestras palabras emergen desde nuestra sensación sentida y la llevan adelante” (p 59).


Esta explicación experiencial de la congruencia es increíblemente parecida, o casi idéntica a la manera en que vemos la congruencia, aunque hay una ligera diferencia en el énfasis. Nosotros acentuamos el proceso de referirse a la sensación sentida, porque este acto es necesario para que "las palabras emerjan de nuestra sensación sentida y la lleven adelante". Además, aunque esto sea demasiado técnico, no diríamos que "la congruencia es cuando", ya que esto haría parecer que la congruencia es un estado que se alcanza cuando se logran dos condiciones (es decir; uno; cuando las palabras emergen desde la sensación sentida; dos; cuando estas palabras lleven adelante la sensación sentida). Diríamos, en cambio, que el proceso de llegar a ser congruente es el referirse a la sensación sentida y permitir que las palabras aparezcan desde allí. A veces las palabras que aparecen llevan adelante la sensación sentida, y a veces no. Sin embargo, el acto continuo de referirse y explicar la sensación sentida es el proceso de hacerse congruente.

Interesantemente, una definición idéntica fue propuesta por Gendlin en 1964 para explicar el Focusing. Él escribió, "El Focusing es el proceso completo que ocurre cuando el individuo atiende a la referencia directa del experiencing" (p.115). La explicación de Hendricks y nuestra explicación serían como decir que el Focusing es el proceso de hacerse congruente.


El volverse congruente y la referencia.

Para refinar más la articulación del proceso de referirse a la sensación sentida, necesitamos integrar el papel del terapeuta dentro del proceso. En otra presentación, el segundo autor (Ikemi, 2000) propuso que la sensación sentida debería considerarse como un verbo en lugar de un sustantivo. La sensación sentida es existir, un vivir en una situación. La sensación sentida es un vivir corporal de las situaciones, incluyendo la situación inmediata. La interacción en una situación inmediata permite formar una sensación sentida. En muchas interacciones cotidianas, no permitimos que la sensación sentida emerja, ni dejamos que se forme una. Si dijeras, por ejemplo, "Siento mucha presión" y yo dijera "Sí, yo también, vamos por unas cervezas". Probablemente nos sentaríamos en un bar y hablaríamos sin permitir que la sensación sentida aparezca dentro de nosotros. Pero qué pasaría si yo dijera "¿Cómo se siente esa presión dentro de ti?”. Luego, probablemente te referirías a tu presión y tratarías de hablar desde allí. La emergencia o no emergencia de una sensación sentida ya es algo interaccional.

Entonces, para tener una sensación sentida, la interacción con el otro necesita ser tal que permita su aparición. Podemos decir que tales interacciones se caracterizan por la empatía (Rogers), la aceptación (Rogers) o por la reconstitución (Gendlin).

El proceso del cliente refiriéndose a la sensación sentida necesita del terapeuta en la interacción para atender la emergencia de la sensación sentida en el cliente. Aquí hay algunas características de está relación:

1. El terapeuta atiende la sensación sentida del cliente.

2. El cliente se refiere a su sensación sentida y se expresa.

3. El terapeuta refleja las expresiones del cliente para que el éste pueda chequear las explicaciones con su sensación sentida, y expresarse más profundamente.

4. El terapeuta toma las expresiones del cliente y atiende su propia sensación sentida.

5. El terapeuta quizás expresará su propia sensación sentida.


Aquí citamos todas las características interactivas del proceso de referencia. En este proceso, el terapeuta y el cliente no existen como entidades separadas. Hacerse congruente es algo que ocurre conjuntamente entre el terapeuta y el cliente, donde ambos atienden y explican desde la sensación sentida.


Ilustración de un caso.

Veremos una ilustración básica de un caso presentado más adelante (Doi 2001). La llamamos "básica” porque este tipo de interacción, aunque no sea dramática, se observa frecuentemente en terapia. En ella, mostramos que el cliente y el terapeuta no son entidades separadas en las cuales el primero es incongruente y el segundo es congruente. El acto de referirse al referente directo por parte del terapeuta se produce en el proceso del cliente, cuando éste comienza su proceso de referirse al referente directo y a hablar desde él. Aquí ocurre un proceso mutuo de referencia.

El cliente era un hombre de unos veinticinco años y recién acababa de empezar su trabajo en la sección de investigación de una compañía grande. Su problema era que sentía que su empleo actual como ingeniero no era cómodo para él. Cuando el terapeuta lo conoció, había pedido permiso para ausentarse de su oficina, debido a su insomnio, depresión y ansiedad, y estaba con ganas de cambiar a otro empleo que le quedara mejor.

Durante las primeras cinco sesiones, el cliente insistía repetidamente que su empleo actual no era el indicado para él porque no tenía las capacidades que demandaba su trabajo de ingeniería. El cliente hablaba mucho, sin embargo, parecía no contactarse con su interior, ni parecía referirse a su referente directo. El terapeuta le pidió al cliente que sintiera en su interior en busca de su sensación sentida de la situación, y también reflejó los sentimientos que expresó el cliente. Sin embrago, el cliente siguió repitiendo que no tenía “ninguna capacidad". Él estaba dando vueltas en círculos. Cuando el terapeuta le preguntó como se sintió acerca de todo esto, él contestó: "Es difícil explicarlo", no pudiendo llagar más allá. La terapia parecía estar bloqueada.

En la relación con este cliente, el terapeuta no era capaz de entender la molestia que tenia su cliente, incluso después de cinco sesiones. El terapeuta había tratado de hallar lo que le molestaba tanto, hasta el punto que estaba pensando en dejar su trabajo. En otras palabras, el terapeuta se sentía incongruente, lo que provocó que se sintiera incómodo.

Durante la sexta sesión, el cliente remarcó nuevamente que no quería volver a la misma oficina porque le haría recordar las malas sensaciones y el mal ambiente.

T (Terapeuta): ¿Qué cosa de la atmósfera de allí te hizo sentir mal? (largo silencio).
C (Cliente): Es difícil explicarlo......Quizás yo no tenga las capacidades indicadas o el empleo no es indicado para mí.
Ésta fue la respuesta que se había repetido muchas veces. El terapeuta todavía no entendía.
T: Dijiste que recordabas que había una atmósfera desagradable. ¿Que tipo de atmósfera era?
C: Un ambiente malo....quizás otras personas no lo encuentren tan malo.
T: (Persistente) ¿Pero fue malo para ti, no? ¿Me puedes ayudar a entender que aspecto del ambiente te hizo sentir tan mal? (Silencio otra vez). ¿Era demasiado tranquilo?
C: No, no fue así.
T: ¿Las otras personas estaban demasiadas ocupadas con su trabajo?
C: Absortas en el trabajo....Bueno, no era fácil para mí hacer preguntas tontas.


Aquí había una perspectiva totalmente nueva del problema. No era que él no tuviera las capacidades. Se sintió estúpido haciendo preguntas y no quiso molestar a los demás con sus preguntas tontas. A pesar de esto, sin embargo, la compañía le dio trabajos investigativos difíciles y se sintió sobrecargado y aislado. El terapeuta al fin entendió lo que fue tan difícil para él acerca de su empleo.

Después de la sexta sesión, el curso de la terapia cambió. En lugar del proceso trabado de las primeras cinco sesiones en las cuales el cliente no llegaba a su interior, éste empezó gradualmente a expresar sus sentimientos, y el tema fue cambiando desde su persistente idea de "no tener capacidades" hacia "como comunicarse con los demás".

En este caso básico, nos gustaría mostrar que fue la incomodidad del terapeuta por no entender; en otras palabras, el referente directo del terapeuta, lo que fue expresado en primer lugar. Más exactamente, permítanos trazar la interacción según las cinco características citadas anteriormente.

1. El terapeuta atiende la sensación sentida del cliente - La sensación sentida del cliente no es expresada.

2. El cliente se refiere a su sensación sentida y explica - El cliente no se refiere a su sensación sentida.

3. El terapeuta refleja las expresiones del cliente para que el cliente pueda chequear las explicaciones con su sensación sentida, y explicar más profundamente – El reflejo no funciona en la explicación porque la sensación sentida no está formada.

4. El terapeuta toma las explicaciones del cliente y atiende su propia sensación sentida - El terapeuta se siente incómodo porque allí hay algo que no está entendiendo.

5. El terapeuta puede explicar su propia sensación sentida.- El terapeuta expresa persistentemente que no está entendiendo y da ejemplos de su propia sensación sentida acerca de la situación (por ejemplo: "¿Fue demasiado tranquilo?")


Desde este punto, el cliente empezó a hablar gradualmente acerca de la situación tal como él la sentía. Su evaluación intelectual de que él no tenía capacidades disminuyó. Progresivamente comenzó a señalar lo tenso que se sentía cuando tenía que hacer preguntas y sobre como se sentía "atrapado" por los ataques de su jefe. Él se estaba conectando con sus sentimientos, refiriéndose a ellos y explicando desde allí. El terapeuta continúo permaneciendo con su proceso en las características interaccionales 1 a la 5 citadas previamente.

No se trata de que el cliente se quitara la "máscara" (Rogers 1961) y admitiera sus miedos de hacer preguntas triviales después que percibiera la empatía y la aceptación del terapeuta. Este proceso puede ser mejor comprendido a través del proceso mutuo de referencia.


EL PROCESO DE REFERENCIA Y LA PSICOLOGÍA HUMANISTA.

Este artículo da luz a varias implicaciones que yacen en el corazón de la psicología humanista. Primero, subrayamos la importancia del proceso de referencia, más que a los contenidos o los sentimientos particulares que están siendo referidos. No podemos decir que si uno habla del crecimiento personal entonces estamos en territorio humanista, aún cuando si uno habla del complejo de Edipo entonces efectivamente estamos en el territorio psicoanalítico. Las distinciones basadas en el contenido son erradas, porque el contenido hablado va cambiando en la explicación. Lo que fue concebido como una dirección de crecimiento podría ser una fijación regresiva. A la inversa, el ocuparse del complejo de Edipo puede promocionar el crecimiento, develando muchos significados personales, temas existenciales y auto-actualizadores. En lugar de contenidos, podemos decir que es el proceso de referencia lo que caracteriza las aproximaciones humanistas.

Los psicólogos humanistas pueden llegar a ser no-humanistas si imponen conceptos humanistas sobre las experiencias del cliente. Las siguientes declaraciones del terapeuta no muestran ninguna diferencia:

1. "Pues, veo que tu problema proviene de un tema de crecimiento, sabes, hay una parte de ti que no crece o no se auto-actualiza"

2. "Pues, veo que tu problema proviene de una posición dependiente-oral, sabes, hay una parte de ti que sigue necesitando a tu madre"


Estas dos interpretaciones son conceptos impuestos sobre la experiencia del cliente. (Para ver una discusión más detallada sobre este tema, vea la crítica de Gendlin a Medrad Boss; 1977). En lugar de contenidos, los psicólogos humanistas se ocuparían del proceso con el cual los contenidos surgen desde la experiencia.

El proceso en el cual los contenidos surgen desde la experiencia es el proceso de referirse al referente directo (sensación sentida). Sin embargo, tal cual se ha presentado en este artículo, se puede decir que este proceso no es realmente el proceso del cliente, exclusivamente. Referirse al referente directo es ya una interacción. La interacción no ocurre sólo dentro de uno mismo, sino que también entre la persona y el otro, el terapeuta. Más aún, la interacción también involucra las interacciones internas del terapeuta. Hay una compleja matriz de interacciones alrededor de la sensación sentida que el cliente y el terapeuta están tratando de articular. Nosotros llamamos a esta interacción mutua proceso de referencia.

Los terapeutas no pueden esperar que sus clientes se pongan en contacto con sus sentimientos y hablen desde ellos, sin atender sus propios sentimientos. La auto-revelación, las respuestas genuinas y el compartir por parte del terapeuta son solo la punta del iceberg. Debajo de estas respuestas evidentes está el atender continuo a los sentimientos del cliente así como a los propios sentimientos. Bajo esto, hay un respeto por cualquier contenido que emerja desde las experiencias del cliente y del terapeuta. A través de este proceso de referencia, las personas emergen renovadamente, y tanto el cliente como el terapeuta se hacen congruentes o genuinos.

Interesantemente, dos libros recientes de Focusing, escritos en japonés (Ito & Asega, 2001; Kira, 2002) tratan acerca del Focusing para los terapeutas. Ambos libros muestran cuan profundamente las relaciones con los clientes son afectadas cuando el terapeuta atiende su sensación sentida acerca del cliente. Más aún, en Estados Unidos y Japón, está creciendo el interés en el "Focusing interactivo" (Klein, 2001). El Focusing, en particular, y la psicología humanista, en general, se beneficiarían si se pensara en los conceptos de la terapia desde una perspectiva de que enfatice "la interacción primero”.


REFERENCIAS.
Doi, A. (2001). “Imano Shigoto ga jibun ni awanai” to uttae te raidan shito s’s sai dansei tono mensetsu katei [A case with a 25 year old male: “The job is not right for me”]. Shinn Soudan Kenlaju, 2, 47 55. Graduate School of Arts and Sciences, Kobe College, Kobe, Japan.
Gendlin, E. T. (1962). Experiencing and the creation of meaning: A philosophical and psychological approach to the subjective. Glencoe, NY: Free Press of Glencoe.
Gendlin, E. T. (1964). A theory of personality change. In P. Worchel & D. Bynne (Eds.), Personality change (pp. 100 148). New York: Wiley.
Gendlin, E. T. (1977). Phenomenological concept versus phenomenological method: A critique of Medard Boss on dreams. Soundings, 60, 285 300.
Gendlin, E. T. (1998). A process model. Unpublished manuscript, available at www.focusing.org./process.html
Gendlin, E. T. (2002). Foreword. In C. R. Rogers & D. E. Russel, Carl Rogers: The quiet revolutionary. Roseville, CA: Penmarin Books.
Hendricks, M. N. (2002). What difference does philosophy make? Crossing Gendlin and Rogers. In J. Watson & M. Warner (Eds.), Client centered and experiential psychotherapy in the twenty first century (pp. 52 63). Ross No Wye, UK: PCCS Books.
Ikemi, A. (Speaker). (2000). Presence, existence and space: Key concepts in focusing oriented psychotherapy [Video]. Lery, Quebec City, Canada: Nada Lou Productions.
Ito, K., & Asega, K. (Eds.). (2001). Focusing for therapists (in Japanese). Gendai no Esprit, 410. Tokyo: Shibundo.
Kira, Y. (2002). Shutaikannkaku to Sono Fukatu ka: Taikenkatei ryoho Karano Shuppatsu to Tenkai [Sense of autonomy and its activation: A development of experiential psychotherapy]. Fukuoka, Japan: Kyushu University Press.
Klein, J. (2001). Interactive focusing therapy: Healing relationships. Chicago: Center for Interactive Focusing.
Rogers, C. R. (1951). Client centered therapy. Boston: Houghton Mifflin.
Rogers, C. R. (1957). The necessary and sufficient conditions of therapeuticpersonality change. Journal of Consulting Psychology, 21, 95 103.
Rogers, C. R. (1961). On becoming a person: A therapist’s view of psycho therapy. Boston: Houghton Mifflin. Rogers, C. R. (1980). A way of being. Boston: Houghton Mifflin.



AKIKO DOI, MA, es estudiante doctoral en el programa de psicología clínica del Kobe College. Antes de entrar en la carrera de postgrado de psicología, ella trabajó como interprete, después de terminar su carrera universitaria en literatura americana y lingüística. Sus intereses incluyen el proceso de explicar simbolizaciones verbales.

AKIRA IKEMI, Phd, es psicólogo clínico y profesor de psicología psicoterapéutica en Kobe College. Él ha trabajado como psicólogo clínico en departamentos de psiquiatría y medicina psicosomática. Actualmente trabaja en centros médicos corporativos desde una perspectiva orientada al "Focusing", la cual estudió con Eugene Gendlin en la Universidad de Chicago. Es coordinador certificado del Focusing Institute y director ejecutivo de la Asociación Japonesa de Focusing.


Traducción: Luis Robles Campos (2008).
Psicólogo, Universidad de Tarapacá, Arica – Chile.
Fousing Trainer acreditado, Focusing Institute, New York.
luisrobles1977@gmail.com

El Trabajo de los Sueños con Focusing


El TRABAJO DE LOS SUEÑOS CON FOCUSING

Mia Leijssen

“Focusing-oriented dream work”, en R. I. Rosner, W. J. Lyddon, & A. Freeman (Eds.), Cognitive therapy and dreams (pp. 137-160). New York: Springer Publishing Company. (2004)

http://perswww.kuleuven.be/~u0004551/Artikels%20web/Dreams2004.pdf

Traducción: Luis Robles Campos (*)


1. Introducción.

Este capítulo ilustra cómo el trabajo terapéutico de los sueños puede reforzarse si la aproximación cognitiva se complementa con la aproximación experiencial. Más específicamente, el capítulo presentará a los terapeutas cognitivos la técnica del Focusing para usarla en el trabajo cognitivo de los sueños. El Focusing ha sido una innovación y un desarrollo central tanto en la terapia centrada-en-el-cliente como en la psicoterapia experiencial (Gendlin, 1973, 1981). La persona principalmente responsable por introducir y consagrar el Focusing es Eugene Gendlin, y este capítulo se basa extensamente en su trabajo[1].

En los años cincuenta, Gendlin, un estudiante graduado en filosofía, se unió a Carl Rogers de la Universidad de Chicago en su trabajo sobre la terapia centrada-en-el-cliente (Gendlin, 2002). El trabajo filosófico de Gendlin apuntaba hacia cómo las palabras y la experiencia se relacionan mutuamente. Su trabajo en la psicología ha sido una aplicación de esta agenda filosófica (Hendricks, 2002a). Desde aproximadamente 1965, Gendlin ha estado orientando la psicoterapia experiencial en la dirección del Focusing, que él describe como un método de métodos, el cual puede ser practicado dentro de diferentes orientaciones y con muchos tipos de técnicas y diagnósticos (Gendlin, 1996). El Focusing, así como la psicoterapia experiencial, trabaja con la concretud inmediata. Nuestro sentido de experiencia inmediata no es emoción, cognición, palabras o movimientos musculares, sino una percepción directa de la complejidad de las situaciones. El método no depende de la teoría que se escoge, tampoco de si se usan técnicas verbal, corporales, imaginería o técnicas interaccionales, o incluso todas ellas, sino en cómo se usan. El cambio deseado, en el movimiento experiencial, es desde el qué hasta el cómo (Gendlin, 1973). Gendlin descubrió que los clientes exitosos en psicoterapia no sencillamente piensan acerca de los problemas y tampoco se ahogan en emociones. Más bien ellos atienden a lo que se llama una sensación corporalmente sentida de una situación, ellos contactan su experiencia directa. La experiencia se refiere a lo que uno puede sentir en el cuerpo ahora mismo. Las palabras o las imágenes surgen directamente desde esa sensación (Hendricks, 2002b).

Para los terapeutas cognitivos, el Focusing pueden entenderse como una conversación entre la experiencia cognitiva y el sensación corporalmente sentida: “Los procesos físicos y biológicos son más intrincados y más capaces de nuevas configuraciones que los sistemas cognitivos” (Gendlin, 1996, p. 246). Esta integración de técnicas de Focusing de base experiencial dentro de la psicoterapia cognitiva se predica sobre un acercamiento mente/cuerpo holístico a la psicoterapia. El terapeuta cognitivo puede apuntar al nivel de la sensación sentida al hacerle al cliente la siguiente sencilla pregunta: "¿Cómo se sienten esos pensamientos en tu cuerpo?" Esto puede ahondar el proceso inmediatamente. "El papel desempeñado por la cognición no puede evaluarse sólo sobre la base de la cognición. El cliente debe aprender a sentir desde un lado experiencial. Ahí es donde podemos encontrar la diferencia que la cognición hace" (Gendlin, 1996, p. 244). A través del Focusing el cliente puede aprender a prestar atención a la experiencia corporal holísticamente registrada acerca del sueño y adquirir información nueva y valiosa que podría no estar disponible desde los procesos de la lógica y el razonamiento exclusivamente.

En este capítulo presentaré una integración del trabajo de Gendlin, las contribuciones de otros terapeutas orientados al Focusing (Lukens, 1992; Dawson, 2001; Kan, Miner Holden & Marquis, 2001; Hinterkopf, 2002), y mi propia experiencia e investigación usando las técnicas del Focusing específicamente con los sueños. Trabajar con los sueños utilizando Focusing puede implicar el uso de diferentes aproximaciones, ancladas en la sensación corporalmente sentida del cliente. En 1986, con la publicación de Deja Que Tu Cuerpo Interprete Tus Sueños, Gendlin mostró por primera vez cómo las técnicas Focusing podían integrarse con diferentes escuelas teóricas al trabajar con los sueños específicamente. Gendlin (1986, 1992, 1996) ha presentado desde entonces una serie de procedimientos por medio del cual el cuerpo puede descubrir significado y obtener progreso terapéutico a partir de un sueño. Para este capítulo yo he integrado una serie de diferentes pasos y procedimientos del trabajo de los sueños con Focusing dentro de cinco procesos generales que requieren varias habilidades de parte del cliente e intervenciones específicas por parte del terapeuta: 1) conciencia corporal y despejando un espacio; 2) aplicar la actitud de Focusing y escuchar la historia del sueño; 3) desarrollar una sensación sentida del sueño y conseguir un cambio sentido; 4) hacer preguntas o indagar de qué se trata el sueño; y 5) Control de Sesgo o encontrar nuevos pasos. Indicaré cómo puede proceder el cliente a través de las diferentes fases y cómo el terapeuta puede ser más directivo enseñando las habilidades necesarias cuando surgen dificultades y el cliente se estanca.


2. Focusing.

El Focusing es un proceso en el cual la persona hace el contacto con un tipo especial de conciencia corporal interna (Gendlin, 1981, 1984, 1996). El sentido corporal o sensación sentida es como una fuente implícita, que al comienzo es difusa, no obstante es sentida distintivamente tan pronto se torna la atención interiormente y se espera por un tipo especial de sensación corporal. "El cuerpo referido aquí no es la máquina fisiológica del pensamiento reduccionista usual. Aquí se trata del cuerpo tal y como es sentido desde adentro" (Gendlin, 1996, p. 2). El cuerpo lleva un sentido de alguna situación, problema, o aspecto de nuestra vida, sentido como una complejidad global, una multiplicidad implícita en una sola sensación. A través de las interacciones con los símbolos, la experiencia sentida puede hacerse más precisa, puede moverse y cambiar, puede lograr un cambio sentido: la experiencia de un cambio real o resolución corporal del problema. Gendlin (1984, pp.83-84) ha descrito la actitud requerida para interactuar con la sensación sentida considerando que ésta es “cliente del cliente”. El “terapeuta interno” del cliente presta una atención amistosa y un tiempo de espera silencioso, absteniéndose de interpretaciones, recibiendo y resonando con lo que sea que surja desde la sensación sentida y permitiéndole estar al menos durante algún tiempo. A fin de enseñar Focusing, Gendlin (1981, 1984, 1996) describió un modelo que involucra seis pasos de proceso: 1) Despejar un espacio; 2) Formar una sensación sentida; 3) Encontrar un asidero; 4) Resonar el asidero contra la sensación sentida; 5) Preguntar; y 6) Recibir. Algunos terapeutas usan ese modelo para guiar a las personas a través de un proceso de Focusing. Sin embargo, esto no es necesario para enseñar Focusing durante la terapia. Es provechoso si el terapeuta modela la actitud más general de Focusing, de esperar, de estar presente para lo que todavía no es describible, siendo receptivo hacia lo que no se ha formado aún, escuchando de una manera gentil y aceptante, honrando y confiando en la sabiduría que habla a través del cuerpo, encontrando las simbolizaciones correctas con las cuales la experiencia corporal puede desplegarse en significado. Los pasos de Focusing pueden entenderse como “sub-tareas" o "micro-procesos" ofrecidos en ciertos momentos de la psicoterapia, para ayudar a establecer las condiciones que son óptimas para facilitar tipos particulares de auto-exploración (Leijssen, 1998; Stinckens, Lietaer & Leijssen, 2002).

Los terapeutas cognitivos pueden emplear diversos “movimientos cognitivos” como parte de la técnica de Focusing pidiéndole al cliente que se diga a si mismo: "Permítame hacer un inventario de mis problemas" o dando la bienvenida a lo que surge. En terapia cognitiva, cuando los clientes se estancan porque están comprometidos en discusiones muertas y la lógica no cambia nada, o una creencia arraigada está detenida en una experiencia que no se está tocando, el terapeuta puede introducir un microprocesos de Focusing para engendrar una experiencia "real". Si el lado cognitivo difiere del lado experienciado, se puede hacer preguntas sobre la sensación sentida hasta que los dos lados se hagan indistinguibles. La reestructuración cognitiva o reconstrucción, por ejemplo, es más eficaz cuando hay un cambio real en la manera corporal concreta en que el cliente lleva el problema, y no sólo cuando hay una nueva manera de pensar.

En las relaciones debería enfatizarse que el Focusing sólo puede ocurrir si las condiciones interpersonales son las correctas. Gendlin sugiere que "uno puede hacer Focusing a solas, pero si uno lo hace con otra persona presente, es más profundo y mejor, si tal relación hace más profundo y mejor el incesante proceso corporal. Si no, entonces el Focusing está limitado por el contexto de esa relación" (Gendlin 1996, p. 297). (Gendlin 1996, p. 297). Según Wiltschko,

"El espacio relacional entre cliente y terapeuta es el espacio viviente en que el proceso de desarrollo del cliente puede ocurrir. De hecho, los procesos internos e interpersonales no están separados, más bien ellos son dos aspectos de un solo proceso... Si las condiciones relacionales no son buenas, el Focusing es casi inútil porque el proceso interno es más bien una función del incesante proceso interaccional” (Wiltschko 1995, p.5 y 1).


Con el trabajo de los sueños la relación interpersonal necesita una consideración especial porque cada sueño tiene claramente un carácter personal, conectado con la privacidad y la intimidad; y esto requiere confianza.

"Cuando uno habla acerca de sus sueños, uno le da permiso a alguien más, mientras está allí, para mirar tras bastidores, aunque uno mismo no conoce qué está pasando allí. … El terapeuta que no toma en cuenta este delicado aspecto pronto será castigado; pero si él es respetuoso, encontrará que la confianza del cliente aumentará: esto hará más profunda la relación y el proceso" (Vossen, 1990, p.519).


3. Conciencia corporal y Despejar un Espacio.

Antes de trabajar con el contenido del sueño, es necesario un trabajo preliminar: Focusing requiere una completa conciencia corporal y relacionarse con uno mismo de una manera abierta, receptiva y amistosa, sin sentirse agobiado por los problemas. Encontrar y mantener una manera apropiada de relacionarse es un importante proceso terapéutico. El terapeuta tendrá que intervenir diferenciadamente en función de las dificultades específicas que los clientes pueden tener en esta fase.

Algunos clientes no conocen el cuerpo como una autoridad interior, ellos buscan significando "afuera", por ejemplo, en otras autoridades (incluido el terapeuta cognitivo), teorías o libros. Ellos se concentran en procesos intelectuales y hablan desde allí, explicando y racionalizando mucho. En tales casos, el terapeuta debería ayudar activamente a que el cliente descubra nuevas maneras de relacionarse consigo mismo. Introducir una aproximación dirigida al cuerpo es a menudo un paso necesario para poner a tales clientes en contacto con una nueva fuente de conocimiento: su propia autoridad interna corporalmente sentida. Gendlin (1996, p. 71) describe diversas instrucciones para aprender a sentir el cuerpo desde adentro. A veces es suficiente utilizar una invitación simple como: "Tomate un tiempo para sentir cómo estás dentro de tu cuerpo... ", "Sigue tu respiración por un momento, simplemente respirando adentro y afuera, sin querer cambiarle nada a eso... ", ¿Qué te viene cuando tu atención atiende tu cuerpo?" El terapeuta también puede pedirle al cliente que cierre sus ojos por un momento y ver cómo se sienten las distintas áreas de su cuerpo. La respiración y las sensaciones en la garganta, el pecho, el estómago y abdomen reciben plena atención. El terapeuta debería permitir al cliente empezar con alguna forma de relajación, se debería atender que la relajación no se haga demasiado profunda; de hecho, el Focusing demanda una concentración plena y una aguda receptividad. Durante la relajación profunda no se produce una sensación sentida. La relajación es demasiado profunda cuando el cuerpo ya “no responde".

En el otro extremo del continuum el cliente puede sentirse agobiado por demasiados sentimientos y sensaciones de manera que ningún "si mismo" permanece para relacionarse con lo que se está sintiendo. Estos clientes muestran, verbal o no-verbalmente, que demasiado está viniendo o que sus experiencias son demasiado intensas. Entonces es probable que el cliente muestre aversión por lo que surge, o sienta ansiedad o tensión. Cuando el cliente se siente inundado por los problemas o totalmente identificado con alguna experiencia, la manera del cliente de relacionarse está demasiado cerca. Antes de trabajar con un sueño, el terapeuta debería ayudar al cliente a crear un espacio para ordenar los problemas que el cliente está llevando ahora mismo. Ellos pueden hacer un inventario de lo que está allí, notando cada asunto y luego tomando distancia de él, de manera que el cliente pueda permanecer relacionándose con él, y no abatido por él. Puede ser muy útil llevar a cabo esto concretamente, por ejemplo, pidiéndole al cliente que anote en un pedazo de papel el nombre del problema o que lo dibuje y luego lo deposite en alguna parte del cuarto. Este proceso de crear un espacio puede continuarse incluso más allá al nivel de la fantasía utilizando diversas metáforas (para detalles e ilustraciones vea: Leijssen, 1998Y).

Primero veamos esto en un ejemplo de una sesión de terapia en la cual uno de mis clientes que está en un proceso con demasiada cercanía, se le ayuda a despejar el espacio y a lograr una manera buena manera de relacionase. La cliente viene a la tercera sesión de terapia; ella está mencionando todo tipo de asuntos y comienza hablando inmediatamente.

C: Tuve un sueño terrible anoche y me siento sumamente tensa. Lloré mucho durante la semana (empieza a llorar). Es tanto que no lo puedo soportar más.
T: Veamos eso juntas, suavemente... Tómate un tiempo y sigue tu respiración por un momento - puedes cerrar tus ojos si lo deseas - y simplemente sigue el ritmo de respiración, el aire entrando y saliendo... (silencio)... Dijiste que estabas muy tensa... pregúntale a tu cuerpo qué es eso que te pone tan tensa...
C: Bueno, tengo que hacer una cantidad horrible de cosas.
T: OK, tendremos que dar una mirada para ver qué es eso que exige tu atención... Aquí tienes un cuaderno de notas... Cada problema recibirá un nombre que anotarás en una hoja del cuaderno, y luego, dejarás la hoja - y así el problema – en un lugar de este cuarto, a una distancia cómoda para ti. Bien, ¿qué es lo que te viene primero?
C: Hay un montón de trabajo en nuestra casa, y varias cosas necesitan reparación... hay un problema con el sistema de calefacción; el sistema eléctrico necesita chequearse; tengo que comprar lámparas; las cortinas necesitan lavado...
T: Sí, son un montón de cosas a la vez. Toma una pequeña hoja para cada una de estas preocupaciones…y escribe para cada asunto una palabra clave… (-silencio- la cliente escribe en el cuaderno de notas)... Ahora asigna a cada asunto un lugar en el suelo o en alguna otra parte de este cuarto, pero mientras haces eso, intenta sentir cómo es realmente apartar durante algún tiempo cada uno de estas preocupaciones. No los olvides, pero permíteles descansar, dales un lugar… (la cliente deposita las notas en el suelo, dentro de su alcance, y suspira profundamente.) De acuerdo, ahí están. Ahora pone atención a qué más te está poniendo tensa (silencio).
C: Tengo que hablar urgentemente con el profesor de mi hijo (la cliente da una larga explicación del problema, mientras la terapeuta le ayuda a clarificar qué es exactamente lo que necesita hablar).
T: Haz otra nota de tu conversación con el profesor... y ponla abajo también. (C. deposita la nota en el suelo, al otro lado suyo; seguido de un profundo suspiro)... ¿Hay algo más ahí? (Surgen varios problemas, a todos los cuales se les da, de forma similar, un lugar en el cuarto).
T: Y entonces tuviste este sueño anoche… Dijiste que fue terrible. ¿Puedes hacer una nota por haber tenido este sueño y darle también un lugar aquí en el cuarto? … Ahora atiende tu cuerpo otra vez. Aparte de los problemas que mencionaste y que están depositados en las distintas notas aquí..., ¿puedes decir que te sientes bien acerca de cómo marcha tu vida? ¿Podrías decir que la sensación general que tienes ahora es algo más aliviada comparada con cómo era antes?
C: ¡Estoy sorprendida de que pueda ser tan sencillo sentirse mucho mejor!
T: Ahora, escogeremos una de estas preocupaciones. Puede ser cualquiera de ellas. Dale a tu cuerpo un poco de tiempo para escoger con qué problema trabajar…
C: Mi atención se centra en el sueño… aunque me da miedo atenderlo.
T: De acuerdo, podemos trabajar con el sueño. Primero te daré una explicación.


Independiente de lo que se elija para crear un espacio, en ningún caso el hacer distancia es igual a "apartar el problema”, "olvidarse de él" o "reprimirlo". Es más bien una búsqueda amistosa para establecer una mejor relación, donde el cliente hace espacio para mirar los problemas en lugar de centrarse en ellos apresuradamente. "De hecho, el progreso real parece involucrar mantener una parte de uno mismo separada de la intensidad, y apoyar a esa parte mientras se explora la emoción abrumadora" (Iberg 1996, p.24). El terapeuta ayuda al cliente a estar con los sentimientos, no en ellos. El Focusing funciona mejor cuando el cliente puede 'estar cerca de' sus sentimientos en lugar de estar zambullido en ellos.

Incluso cuando el cliente no está agobiado, tiene sentido empezar con el proceso de despejar un espacio con el fin de garantizar abiertamente al cuerpo el tiempo para revelar lo que trae. De otro modo, el trabajo con los sueños estará influido por sentimientos negativos, los estados de ánimo, los juicios… etc. (Dawson, 2001). Cada cosa que surge es atendida brevemente, pero no se trabaja con nada de ello. La persona se desprende de los problemas, así se crea espacio para un Yo-observador, que se hace libre para enfrentar los problemas y lograr un sostén de la situación. La Desidentificación es un paso hacia la acogida, trae la posibilidad de la empatía y la compasión, ayuda al cliente a desarrollar una relación interna curativa. Cuando se completa la fase de ‘Despejar un Espacio’, se puede escoger un problema – un sueño en este caso – para trabajar con él.


4. Aplicando la actitud de Focusing y escuchando la historia del sueño.

A menudo los clientes sienten que sus sueños son bizarros y esto los asusta. Los sueños utilizan un lenguaje específico. Yo creo que el hombre occidental moderno ha perdido la capacidad de entender el lenguaje arcaico. Al compartir un poco de conocimiento sobre la naturaleza específica de lenguaje de los sueños y sobre todo modelando una actitud de interés, bienvenida, y asombro, el terapeuta puede ayudar al cliente a formar una mejor relación con el sueño. Cuando el trabajo con sueños es desconocido para los clientes, el terapeuta puede dar un poco de información para ayudar al cliente a superar los prejuicios y tratar con las características "extrañas" de un sueño. Un terapeuta que usa técnicas de Focusing explicará a menudo que: los sueños son metafóricos como los cuentos de hada; las imágenes apuntan a algo, pero ellos no son ese algo; el sueño utiliza un lenguaje que es dramático y vistoso; lo que se produce no es literal pero representa algunas partes del sí mismo en otras personas, animales, objetos, y eventos. Los sueños vienen a ayudar, ellos pueden dar apoyo y claridad o traer algo nuevo en nuestras vidas, ellos ofrecen oportunidades de desarrollo.

Los sueños demandan un proceso de relato.

"El sueño es una serie de imágenes que juntas forman una historia. Y una historia quiere ser contada, requiere una escucha comprensiva, un oyente. Y lo cómico es que: No importa cuán extraña, confusa o tonta pueda ser la historia del sueño, siempre tiene un argumento y ese argumento es siempre sencillo y claro y completamente igual al de una tragedia clásica. Hay siempre una exposición, un segundo argumento, luego una culminación y termina en el desenlace, la solución. Lo que es asombroso es que no somos consciente de ello, pero sin conocerlo, creamos subconscientemente un producto de un orden superior, tan claro y diferenciado en su estructura formal como lo es un cristal; incluso un sueño corto da evidencia de esto" (Vossen, 1990, p.517).


Nosotros amamos escuchar historias así como los niños lo hacen. No necesitamos interpretarla sino permanecer con ella, admirando su creatividad y disfrutando su complejidad. Escuchar un sueño puede producir un involucramiento profundo en la vida de alguien, sólo recibiendo la historia.

Un ejemplo dado por Vossen (1990) ilustra cuan poderoso puede ser para el cliente cuando un oyente empático reconoce los hechos puntuales del sueño tal cual ellos se presentan directamente en su historia y redescribe la incesante trama narrativa del sueño en términos de “primero esto, luego esto, y después paso eso”:

"Como parte de un entrenamiento yo había estado trabajando con los participantes y sus sueños… Había una mujer, desconocida para mí, que era pareja de uno de los participantes… diciendo: "¡No tengo mucha confianza en el trabajo con los sueños!" "¿Por qué no?", le pregunté. Ella dijo: "Durante los últimos años he estado teniendo este sueño recurrentemente; Una vez se lo presenté a un psicoanalista, y después a otro, y los dos propusieron explicaciones que eran inútiles para mí." Esto despertó mi curiosidad, así que le pregunté: "¿Cuál era tu sueño?" Ella dudó, me miro y al parecer superó su vacilación, porque contestó: "En este sueño yo estoy en una feria: Estoy aferrándome a un carrusel que está dando vueltas. Entonces, muy de repente, empieza a ir más rápido y más rápido... Ya no puedo sujetarme más y me lanza lejos en el nada. Entonces me despierto, mojada en sudor". Mi primera reacción fue intentar ponerme en su lugar: "Es como si te estuvieras aferrando a algo (aquí uno debería pensar en un significado metafórico) y te sientes alegre y cómoda; y entonces parece como si las cosas estuvieran precipitándose y están tomando una dirección imposible de seguir para ti; y luego estás perdida." Su cara se puso pálida: “¿Podría ser entonces que todavía no supero la muerte de mi madre?" Después de un rato, ella se recuperó y empezó a hablar: cuando ella tenía cinco años, su madre murió repentinamente. Ella era la hija más grande y se había tenido que hacer cargo de la casa" (pp.516-517).

La carga y el poder que pueden estar almacenados en la serie de imágenes pueden desplegarse si alguien se une, escucha cuidadosamente, y parafrasea las acciones en las diferentes imágenes de una manera empática y no enjuiciadora. Con esta “manera cálida” de relacionarse con el sueño, el producto cristalizado y congelado puede disolverse y puede traerse a un experienciar activo. Esto influye en el cliente y trae asociaciones significativas. Muchos clientes no cuentan la historia entera del sueño de manera espontánea, ellos se pasan al clímax del sueño y se agobian por la catástrofe, identificándose con el aspecto emocional más intenso. Es importante mantenerlos sin apresurarse, invitarlos para relatar el sueño en su propia "lógica" que surge de su progresión particular de imágenes y eventos, para revisar cada detalle en la historia (¡como los buenos cuentistas lo hacen!).

"Si el análisis del sueño empieza centrándose en uno o más de sus aspectos particularmente sobresalientes, los contextos cruciales de significado nunca antes expuestos lamentablemente se perderán. En efecto, la cronología del sueño establece el contexto dentro del cual todos los eventos e imágenes del sueño constituyen y llevan su significado especial”. (Jennings, 1986, p.315).


Los clientes tienden a pasar por alto aspectos que se manifiestan como insignificantes, densos, secundarios, o sin sentido. Ser respetuoso con el sueño implica "permitir que el sueño hable por sí mismo", escuchando la exactitud del sueño, siguiendo la serie de imágenes y el curso de la acción - primero la exposición de la historia, luego la trama, después el clímax y finalmente el desenlace – mientras se le da una oportunidad a la fuerza y a la viveza del proceso experiencial. Se podría decir que en el trabajo con sueños el terapeuta tiene "dos clientes": la persona y el sueño. El terapeuta ayuda a la persona (el primer cliente) a tomar la posición de un observador interesado y a escuchar el sueño (el segundo cliente) con una actitud abierta y empática.


5. La sensación sentida y el cambio sentido.

El trabajo de los sueños con Focusing ocurre en el cuerpo del cliente, no en las conversaciones verbales. Trabajar de un modo experiencial involucra la sensación corporalmente sentida del cliente desde (alguna parte de) el sueño.

"Algunas imágenes oníricas vienen acompañadas por una sensación extraña e indefinible, un sabor particular, una aura, una cualidad corporal que, si se enfoca como tal, es una sensación sentida. … Cada aspecto de un sueño puede generar una sensación sentida única. Una vez que esa sensación particular surge, contiene una vida en si misma. Aún cuando quisiéramos, no podríamos hablar si no es a partir de ella, tampoco podríamos hacer nada si esa sensación no reacciona ante alguna buena idea. Por lo tanto, cuando la sensación finalmente se abre, y de ella surge todo un conjunto de detalles, la imagen deja de ser un objeto distante sobre el que sólo podemos especular. Sólo este tipo de apertura se puede considerar como interpretaciones exitosas, en lugar de aquellas ideas que simplemente 'encajan', 'hace click', o producen un ‘¡ajá!’ intelectual" (Gendlin, 1996, p.302).


La sensación sentida puede invitarse con instrucciones o preguntas como: "Ve a tu interior y pregúntate en tu cuerpo cómo se siente esta parte del sueño", o "Mantén tu atención en el centro de tu cuerpo y pregúntate cómo se siente ahí cuando piensas en esa imagen de tu sueño. Espera a ver si forma un sentimiento vago. Si sólo te vienen sentimientos familiares, sigue prestando una calma atención al centro de tu cuerpo hasta que se forme un sentimiento que sea al menos un poco más nuevo y que no puedas describir tan fácilmente al principio”. En la terapia cognitiva puede obtenerse una mayor profundización en el trabajo de los sueños si se invita al cliente a formar una sensación sentida acerca de un tema o contenido temático del sueño. Cuando un acercamiento cognitivo tiene éxito, cambia las capas implícitas más profundas. Si el sueño es reestructurado con un debate y desafíos racionales apropiados sobre el material disfuncional, puede ser un paso terapéutico sustancial si el cliente también puede sentir en su cuerpo un efecto positivo de la nueva manera de pensar.

Lukens (1992) ilustra este despliegue de la sensación sentida en una historia acerca de cómo Gendlin le estaba ayudando a trabajar en uno de sus propios sueños:

"El me pidió que encontrara una palabra para describir a una mujer de mi sueño que se estaba casando. Cuando puse atención dentro de mi cuerpo, se formó una sensación sentida de la mujer. Desde esta sensación, surgió la palabra "delicada", la que se sentía como la palabra correcta para describirla. Mientras permanecía con el sentimiento, me di cuenta de que ésta era una calidad para que yo no tenía ningún modelo en mi vida anterior" (p.19).


La sensación sentida no es un sentimiento o emoción común, como el enojo, el miedo o la tristeza; además de esos sentimientos reconocibles un sueño nos deja una cualidad sentida particular que no encaja en ninguna categoría. Es una sensación indefinible, global, enigmática, singular, inquieta, y difusa en el cuerpo; contiene una constelación entera en la cual pueden encontrarse las emociones. Suponga que la imagen de un sueño evoca rabia; entonces se puede preguntar: "¿De qué asunto forma parte este enojo?" Pronto un nuevo sentimiento difuso se formará en el centro del cuerpo. Esta es la sensación sentida. Se le puede prestar atención hasta que se sienta un cambio definitivo en el sentimiento. Esto a menudo se acompaña por un nuevo entendimiento o insight. Se le llama un cambio sentido o cambio corporal. Es una dirección de crecimiento corporalmente sentida que siente inequívocamente como correcta. Este cambio sentido físico es un progreso, un destello de energía liberado en el cuerpo. Es el criterio de prueba del trabajo de los sueños con Focusing (Lukens, 1992).

Prestarle atención a la sensación sentida y al cambio corporalmente sentido puede funcionar de una manera complementaria con la terapia cognitiva: ¿Una reestructuración cognitiva dada trae un paso de cambio en cómo el sueño o el problema es experienciando concretamente, somáticamente? Si lo hace, el efecto directamente-sentido debe ser examinado profundamente. Si no hay efecto, podemos desechar lo que se dijo o se hizo. Si un esfuerzo cognitivo falla, una escucha profunda a la sensación sentida puede decirnos qué hay en ella y traer una nueva apertura. Un cambio en la sensación sentida también trae nuevas cogniciones que generan movimientos hacia la vida (Gendlin, 1986).

Para las personas que no están habituadas a trabajar con los sueños, o para aquellos que no recuerdan sus sueños, podría ser una buena idea comenzar de un modo más general y prestar atención a su sensación sentida de soñar (Dawson, 2001). Uno de mis clientes en terapia dijo que el nunca soñaba. Yo le pregunté: "Pensando acerca de los sueños, ¿qué puedes sentir en medio de tu cuerpo?" Él sentía "inquietud", "perdida de control", y "algo como tristeza". Le pedí que permaneciera un largo rato con este sentimiento indefinible del cual formaba parte la tristeza. Entonces él repentinamente tuvo un recuerdo de cuando era un niño de siete años: él había contado un sueño durante el desayuno y toda su familia se había burlado de él. Desde entonces él no podía recordar que hubiera tenido algún sueño.





6. Preguntas.

Para comprender los sueños se pueden usar aproximaciones psicológicas diferentes. Es importante para el terapeuta tener conocimiento de diferentes aproximaciones a los sueños para ayudar a traducir el misterioso lenguaje de éstos. En el trabajo de los sueños con Focusing, pueden usarse diversas teorías como fuente de preguntas, o de desarrollo de hipótesis (Freudiana, Jungiana, Gestalt, Existencial, Cognitiva). Se invita al cliente a hacerle estas preguntas a su conocimiento interno y permitir que la respuesta surja de la sensación sentida del sueño.

"En lugar de decir lo que un sueño significa, o qué significan algunas partes, preguntamos: “¿Surge algo si suponemos esto y lo otro?" Experiencialmente hablando, las diferentes interpretaciones son simplemente hipótesis. Las hipótesis se expresan mejor mediante preguntas. Por lo tanto, usamos todos los sistemas teóricos para generar preguntas a pequeña escala, hasta que el sueño se interprete en términos de pasos concretamente experienciados que surgen en el cuerpo del cliente” (Gendlin, 1996, p. 202).


Gendlin (1986) ofrece muchas preguntas derivadas de diferentes sistemas teóricos. Se trata de preguntas abiertas simples acerca de diferentes parámetros del sueño, agrupadas en cinco categorías: asociaciones, elementos de la trama, trabajando con los personajes, descifrando las formas, y dimensiones de desarrollo. Se invita a permanecer con cada pregunta por un rato, sólo lo suficiente (aproximadamente un minuto) para permitir que la pregunta o la hipótesis cognitiva toque la sensación sentida del sueño. Usualmente alguna lleva a importantes asociaciones, emociones, o nuevas cogniciones, mientras que algunas preguntas no llevan a nada. Cuando la propia sensación sentida responde, hay un cambio sentido; esta señal física de alivio, apertura o energía es el criterio de prueba concreto corporalmente sentido de la autenticidad de la interpretación. Las preguntas pueden hacerse en cualquier orden y nunca se necesitarán todas las preguntas al trabajar con un sueño.

Si los terapeutas cognitivos trabajan con Focusing, pueden usar las mismas preguntas que siempre hacen y conectar el “pensamiento” del cliente a otros tipos de experiencias. Una pregunta eficaz tiene un efecto directamente sentido. A cada paso el terapeuta puede preguntarle al cliente cómo un pensamiento específico afecta la experiencia. Si, como resultado del pensamiento, la experiencia se retrae, es mejor que tal pensamiento se guarde y se busque otra pregunta que la maximice. Un pensamiento experiencialmente conectado no es "intelectualización"; lleva la experiencia adelante y trae más cambio psicológico.

Ilustraremos cómo pueden usarse diversas preguntas, agrupadas en las cinco categorías.


6.1. Asociaciones.

La única pregunta que necesita ser preguntada cada cierto rato y que siempre viene primero es la pregunta abierta: "¿Qué te viene en relación al sueño?" Por ejemplo, un cliente cuenta el siguiente sueño (Gendlin, 1986, p. 29):

"Me dirigí a mi asiento en el avión. Justo encima del asiento había un anillo de niño con piedras de diferentes colores. Alguien lo acababa de dejar allí. Yo sabía que no valía nada, era plástico con piedras de cristal. Definitivamente era un anillo de niño. Entonces se resbaló entre el asiento y la pared, y lo dejé allí." Terapeuta: "¿Qué surge en ti, cuáles son tus asociaciones en relación al sueño?" Cliente: Lo que me surge es el avión en el que pronto iré a mi nuevo trabajo. El trabajo es temporal. Es justamente a lo que me gustaría dedicarme, así que me estoy preparando para no sufrir una decepción cuando se acabe. Sigo teniendo una esperanza de que sea permanente. En realidad, es seguro que no lo va a ser. Sí, es como ese anillo. Parece de oro y diamantes, pero es un juguete de niño”.


Preguntar por asociaciones puede tener efectos más poderosos cuando el cliente tiene una sensación sentida de (alguna parte de) el sueño. Entonces el terapeuta puede ofrecer las siguientes preguntas:

"¿Qué sentías en el sueño? Siente la cualidad-sentida del sueño. Permítele regresar lo más plenamente posible. Escoge la parte más confusa, más irregular, más llamativa, o más bonita del sueño. Forma una imagen de eso y deja que la sensación sentida de aquello venga a tu cuerpo. … Presta atención al medio de tu cuerpo. Siente qué cualidad-sentida crea la imagen del sueño allí. … Luego pregúntate: ¿Qué asunto de tu vida se siente de esa forma? O: ¿Qué te recuerda esta cualidad de sentimiento? … ¿Qué hiciste ayer? También recuerda de qué estabas preocupado interiormente. Algo relacionado al sueño puede surgir.” (Gendlin, 1986, pp.166-167).


Se puede regresar a algunas de estas preguntas para obtener asociaciones más tarde en relación a cualquier parte del sueño.


6.2. Los elementos del drama.

Abordar el sueño como un drama puede traducirse en preguntas acerca del lugar, la trama y los personajes:

"Visualiza y siente cómo es el lugar central en que se desarrolla tu sueño. ¿A qué te recuerda? ¿Dónde has estado en un lugar como ese? ¿Qué lugar se sentía así? … Resume los eventos del sueño. Formúlalos de un modo más general. Entonces pregúntate: ¿Qué asunto de tu vida es como esta historia? … Selecciona al personaje desconocido de tu sueño. ¿A qué te recuerda esta persona? ¿Qué cualidad de sentimiento físico te produce esta persona en el sueño?" (Gendlin, 1986, pp.168-173).


El trabajo con los personajes puede continuar con más preguntas sobre las personas u objetos en el sueño: "¿Qué adjetivo o frase describiría la cualidad sentida de eso? ¿Si eso fuera una parte de ti, quizás una parte de ti que no conoces muy bien, qué parte de ti podría ser? ¿Puedes sentir eso en tu cuerpo?"

En el ejemplo del "sueño del anillo plástico”, el cliente resumió la historia:

"Bien, primero vi el anillo, y luego ya no estaba. Ese resumen no hice nada. ¿Cómo podría sacar más eventos de la historia? Oh, ya veo. ¡Primero el anillo estaba ahí, pero no lo tomé, ahí fue cuando se cayó! ... ¿Qué parte de mí es esa? ¿El anillo? Ya sé. Cierto. ¡Es mi parte infantil! Y yo no le permití estar, por eso se fue. Yo mantengo esa parte guardada, fuera de vista" (Gendlin, 1986, pp. 29-30).


6.3. Trabajando con los personajes.

El terapeuta puede invitar al cliente a trabajar más profundamente con los personajes u objetos del sueño permitiendo al cliente representar el personaje o ser cualquier objeto del sueño:

"Imagínate que te estás preparando para actuar en una obra. Vas a representar un personaje del sueño. Deja que surja en tu cuerpo la cualidad de sentimiento de ser esa persona. ¿Cómo caminarías por el escenario? ¿Estarías de pie o sentado? No lo decidas. Deja que tu cuerpo lo haga a su propio modo. Exagéralo. Espera y observa qué palabras o movimientos surgen del sentimiento corporal”. (Gendlin, 1986, p.176).


El medio para interpretar el sueño es la sensación física de una nueva manera de ser, un cambio interior, la nueva cualidad de energía en el cuerpo.

Ilustraré este proceso con un fragmento de una extensa terapia (Leijssen, 1999). La cliente es una mujer soletera de 32 años que vino a terapia después de un intento de suicidio. Los problemas más importantes que ella trabajó en la terapia fueron la relación con su madre exigente y dominante y su batalla por crear más distancia entre ella y la madre. Durante la sesión 31, ella relata este sueño:

C: Vi a mi madre conducir un automóvil. Al lado del automóvil había un caballo verde trotando, muy bonito, muy grande y firme, brillando hermosamente, un caballo muy musculoso. En un momento particular, se muere, simplemente se cae. Yo sé que está muerto.
T: ¿Qué sentimiento te da este sueño?
C: Realmente ninguno, simplemente veo el caballo cayendo muerto. Incluso yo no estaba presente en el sueño.
T: Sólo encontrabas al caballo que trotaba junto a tu madre cayendo muerto.
C: Hm.
T: Pero enfatizaste cuán bonito era para ti el caballo.
C: Sí, ningún caballo puede ser tan grande como el caballo del sueño, ni tampoco tan robusto.
T: Podrías – a modo de experimento - entrar en la piel del caballo y relatar el sueño como si fueras él.
C: Hm (silencio)... parece que tuviera que correr muy fuerte y veo el automóvil, pero mi madre no me ve a mi.
T: ¿Estas corriendo una especie de competencia?
C: Tengo que darle alcance al automóvil o mantener su ritmo, y sí... ella no me ve.
T: No eres visto, sin embargo corres intensamente para seguir el ritmo del automóvil...
C: Oh sí, y luego viene este momento... parece como si... sí, hay un puente que sólo los automóviles pueden cruzar y yo no puedo seguir.
T: Ella cruza el puente en donde tú ya no puedes seguir.
C: Sí, yo me detengo.
T: ¿Por qué te detienes?
C: Porque me rindo, renuncio. Pero tiene más que ver con el hecho de que ella no me ve... Eso es, no lo seguí intentando, no corro más para ser visto por ella.
T: Tómate un tiempo para experienciar ese sentimiento: 'Renuncio a correr para lograr que ella me vea'... Siente la cualidad de sentimiento de eso durante un momento…
C: La batalla para que me vea... dejar de hacer eso... me trae paz... (silencio, suspiro).
T: Permanece en el papel del caballo un poco más... Mientras describes el caballo...
C: Aún tengo la imagen de él siendo grande y fuerte...
T: ¿Puedes ver cómo se siente decir: 'Soy grande y fuerte'?...
C: Eso me es difícil... esa es exactamente la parte que quiero abandonar.
T: En el sueño, ese caballo grande y fuerte cae muerto...
C: ¡Sí! ¡puedo comprender eso, eso tiene sentido... porque ya no lo quiero más, lo grande y fuerte... sí, se cae muerto! ... (silencio, suspiro)... y también tiene que ver con lo que dije antes: en la realidad, ningún caballo es tan grande, no coincide con los caballos de la naturaleza.
T: No era realista ser tan grande y fuerte... ¿Tu naturaleza es diferente?
C: Era cómo mi mamá quería que fuera, ella exagera todo para mantener las apariencias... es raro, pero no siento pena por el caballo que cae muerto, se esperaría que eso fuera algo triste...
T: La muerte en un sueño a menudo simboliza el fin de algo... yo oigo eso en el sueño, no te sientes afligido al dejar ir lo grande y fuerte que está exagerado.
C: Sí, de hecho estoy terminando un período de mi vida... (silencio)... Pero la realidad también es que tengo que averiguar dónde estoy parado ahora.
T: Tienes que redescubrir tu propia naturaleza...
C: Exactamente. Es asombroso todo lo que este sueño contiene. Un mundo interno totalmente nuevo y enriquecido se está abriendo para mí. Me siento inmensamente apoyado en el sentimiento de que no tengo que ser pretencioso, si no que tengo que permanecer con mi propia naturaleza.


A veces los clientes se niegan a "ser" un personaje específico. Es interesante focalizar esta fuerte resistencia. Al ser gentil y comprensivo con este sentimiento, éste le dirá más sobre las razones para rechazar algunos tipos de personajes. El terapeuta también puede invitar al cliente a trabajar confrontándolo y permanecer con él. En general, si se siente mal para el cliente ser algún personaje, se puede probar relacionarse con el personaje de alguna manera que sea nueva.

Por ejemplo, un cliente contó lo siguiente acerca de su sueño (Gendlin, 1986, p. 180):

"Los Nazis habían tomado el poder. Nos podían disparar en cualquier momento. Era inútil luchar o esconderse. … Me niego a ser un Nazi. … No quiero tener nada que ver con todo eso. Nada. Bien, hmm. Sí. Puedo sentir que algo más vivo, si asumo que voy defender mi tierra. ¡Exacto! ¡Por qué voy a huir de los malditos bastardos! ¡Por qué voy a huir de nada!" También se puede preguntar: "¿Si esto fuera una situación real, qué harías? O, ¿qué te puedes imaginar haciendo en tal situación que te de energía?"


Una pregunta en la cual se le pide al cliente continuar el sueño o completar una imagen del sueño, también puede traer algo nuevo:

"Visualiza vivamente el final, o cualquier escena importante del sueño. Siéntelo de nuevo. Cuando lo sientas lo más plenamente posible, sólo ve y espera a que algo suceda. … ¿Qué te impulsa a hacer eso ahora?… Permítele que surja al atender el cuerpo, no lo inventes". (Gendlin, 1986, p. 181).


6.4. Descifrando las formas.

Gendlin también ofrece preguntas para descifrar la información del sueño: los símbolos, la analogía del cuerpo, y lo contrafactual.

"Cada persona es única. Por lo tanto, los símbolos "universales" no pueden tener el mismo significado en los sueños de diferentes personas. Y sin embargo, una manguera representa un pene y un bolso de mujer una vagina. ¿Cómo podemos reconciliar esta contradicción? … La vida humana confiere a la mayoría de los objetos algunas funciones y significados universales. Por consiguiente, incluso sin necesidad de recurrir a Freud, puede preguntarse, “En cualquier caso, ¿qué es una manguera, y cómo se usa?”, “Se sujeta delante de uno apuntándola a la tierra, para que salga un líquido que hará crecer el césped". Especialmente si no utilizas sólo tu mente sino que también tu sentir corporal acerca de estar ahí parado, usando la manguera, pronto le dará su significado universal. … Las asociaciones de la persona pueden cambiar el significado usual del objeto. "Nuestra manguera está totalmente enrollada y la henos dejado así desde que la compramos. Venía así desde la tienda y nunca la hemos usado." Aquí, claramente, la manguera representa algo sin usar, que está totalmente enrollado, y que yace allí ignorado. El que eso signifique principalmente que el poder sexual ha sido abandonado, está por verse. No es seguro. … Cada cosa común es un símbolo que aglutina usos comunes, significados, y funciones. Éstos aportan una especie de entramado, un diseño de fondo, que nos ayuda interpreta un sueño particular" (Gendlin, 1986, pp. 85-86).


Las preguntas acerca de los símbolos pueden hacerse de una manera muy simple: "¿Qué es ese tipo de cosa al fin y al cabo? ¿Para qué se usa? Di lo obvio. … Luego sustituye eso en la historia del sueño. Ve si el sueño tiene sentido cuando lo sientes o lo piensas de esa manera" (Gendlin, 1986, pp. 13-14).

Puedo ilustrar este fenómeno con un sueño de una extensa terapia de la misma cliente que en la sesión 30a me contó "el sueño del caballo" (Leijssen, 1999). En la sesión 35a ella dice:

C: Necesitaba un nuevo sostén y estaba en una tienda de ropa interior. Todos los sostenes que me probé no me quedaban. Al final no compré ninguno, todos estaban fallados de la misma manera: las copas eran demasiado redondas y las correas eran demasiado pequeñas.
T: Así que te querías comprar un sostén nuevo, pero mientras te lo probabas, te diste cuenta que todos estaban fallados y te fuiste sin comprar ninguno… Por supuesto yo se que es un sostén, pero ¿puedes decirme qué es un sostén para ti?
C: Siempre he tenido la impresión de que yo los uso pesar del hecho que no los necesito.
T: Ah de acuerdo, entonces ¿por qué usas sostén si no los necesitas?
C: Es un hábito… Sí, te lo pones en la mañana por costumbre… A veces pasa que se me olvida y entonces pienso que todos lo notarán, aunque yo se que ese no es el caso… pero un sostén… sí, teóricamente yo debo decir… es un soporte…
T: Pero un soporte que tu realmente no necesitas… que se pone por costumbre y que a veces olvidas… y en ese caso estás preocupada de que los demás puedan notarlo… ¿Qué es eso que los demás podrían notar?
C: No lo sé, yo pienso que ellos nunca lo han visto… se trata más bien mi misma no sintiéndose a gusto… Esos pechos desnudos… tiene que ver con lo que es apropiado, todas las mujeres llevan sostén.
T: ¿SÍ?
C: (se ríe ruidosamente) Bien, yo pienso que sí, yo sospecho que sí, además esas tiendas también tienen que sobrevivir...
T: Parece como si en este caso no empiezas por tus propias necesidades. Pareces empezar de la manera que se supone que se debe.
C: Sí, eso es así, se supone que las mujeres los usan… sí, eso no tiene nada que ver con mis necesidades. Porque recuerdo que cuando era una niña, en cierto momento, mi madre me compró mi primer sostén y yo dije; "¿Qué es eso? ¿Yo necesito eso?"… ¡Pero mi madre insistió, que sí tenía que usarlo...Mucho después averigüé que me lo estaba poniendo mal!
T: Tu madre te dio un molde que no querías, pero parece que no fuiste capaz de evitar usarlo y te lo ponías de un modo equivocado… porque se supone que tenía que ser así…
C: ¡Sí y literalmente no me quedaba!
T: Y en el sueño estás en esta tienda con sostenes que están todos fallados…
C: ¡Eso incluso era cómico! ¡Era una escena ridícula!… Casi una caricatura; cuando tratas de ponerte algo que no te encaja, se vuelve ridículo.
T: Y las cosas que no encajan son esas tazas redondas y esas correas cortas… me estoy imaginando como debías lucir al tratar de que te quedaran…
C: ¡Tengo que reírme… con aquellas correas tan cortas…!(C y T se ríen ruidosamente) tienes que mantenerlas en alto… ¡Ah, no debo pensar sobre eso! ¡Y esas copas fenomenales, esa es lo más cómico!
T: Tratas de encajar en ese molde absurdo… pero lo encuentras tan ridículo que no te compras ninguno…
C: ¡No! Era obvio, el sentimiento; ¡ellos no me encajan, no los necesito! (suspiro profundo)
T: Hay un alivio real cuando no te fuerzas a ti misma a un molde que no encaja.
C: Ahora comprendo cuán a menudo he hecho eso y que gran sentimiento es decir: ‘No lo necesito…’ Primero pensé; tengo que ser infeliz porque ellos no tienen nada en la tienda que me quede bien… Pero ahora pienso: ‘No tengo que estar allí…’ Por qué debería llevar algo que no necesito… me siento mejor sin usarlos…
T: ¿Tienes alguna idea de por qué está ahí la tienda de ropa interior?, ¿sientes algo?: ‘¿No tengo que estar allí?’ (silencio).
C: Pienso que representa cada aspecto de la mujer en la que mi madre intentó forjarme… lo antinatural… el molde al que tenía que ajustarme… pretendiendo ser más de lo que realmente eres… Y por tanto tiempo que pensé que había algo malo en mi porque no encajaba con eso… Pero ahora… se siente tan para bien poder decir:’Yo no necesito estas cosas… No me forzaré a eso de nuevo…’
T: Es maravilloso moverse naturalmente, en tu propio molde.
C: Esto es la primera vez en mi vida que me doy cuenta de eso. Se siente tan genial poder sentir que me niego a lo que no me satisface. Estas imágenes me dan una fuerza interna para seguir sobre el camino recorrido.


Algo en un sueño puede tener sentido si es visto como una analogía del cuerpo y luego se decodifica. Gendlin (1986, p. 182) da un ejemplo:

"Yo tenía una motocicleta. (Yo siempre había querido tener una, pero se supone que las mujeres no tengan) Estaba estacionada, o más bien, apoyada contra la pared del garaje. Tenía hielo en el motor y en la rueda trasera”. La cliente descubre: "Bien, si el motor está congelado, no partirá. Mi deseo de tener una motocicleta está congelado, supongo. Déjame sentir eso en mi cuerpo, mi deseo de tener una motocicleta. … ¡Oh! ¡cierto! Mi deseo sexual está congelado también. El hielo es como un anestésico. No siento deseo. … Pero podría."


En las preguntas sobre lo cotrafactual se invita al cliente a atender lo que en el sueño es especialmente diferente de la situación real. ¿Qué aparece cambiado en el sueño? Por ejemplo un cliente soñaba:

"Mi padre vino a visitarme, pero era enorme". Los expertos podrían dar diferentes interpretaciones: el padre significa mucho para la persona, o el soñador necesita corregir su punto de vista acerca de su padre ya que es demasiado parcial. En el trabajo de los sueños con Focusing el cuerpo debe decidir al preguntar y sentir: “¿Podría significar algo si probara decir que él es mucho más importante para mí de lo que yo reconozco? Déjame estar en silencio para ver si me viene algo". (Gendlin, 1986, p. 183).


En una demostración de video (Focusing Institute, 1992) Gendlin trabaja con una cliente que describe una habitación en su sueño. La habitación es un lugar que ella conoce y que le da una buena energía. "Pero", ella dice, "tiene camas de madera y aquí en el sueño son camas de hierro". Gendlin pone su atención en lo que está cambiado en el sueño: "¿Dónde has visto camas de hierro?" Esto le recuerda a la cliente una situación de hospital.


6.5. Dimensiones de desarrollo.

Las próximas preguntas involucran aspectos de desarrollo humano: la niñez, el crecimiento personal, la sexualidad, la espiritualidad.

"¿Qué recuerdo de la niñez podría surgir en relación al sueño? En tu niñez, ¿qué tenía esta cualidad de sentimiento que aparecía en el sueño?... ¿Cómo te estás desarrollando o intentando desarrollar? ¿En qué te estás esforzando, o qué desearías ser o hacer?… ¿Y si fuera una historia acerca de cómo eres en tu dimensión sexual, qué te estaría diciendo? … ¿Aparecen en el sueño dimensiones del ser humano que no tomas muy en cuenta en tu vida?" (Gendlin, 1986, pp.15-16).


Gendlin (1986, p.191) ilustra esto:

C: Esta enorme mansión estaba llena de oro y antigüedades. Yo era un ladrón. Entré y robé las sábanas que estaban debajo de los cubrecamas. Los cubrecamas eran de oro. Yo los dejaba ligeramente arrugados.
T: ¿Cuál dirías qué es la diferencia entre las sábanas y los cubrecamas?
C: Bien, las sábanas son necesarias, pero los cubrecamas simplemente son para decorar.
T: ¿Pasas la mayor parte de tu vida atendiendo sólo lo que es necesario, dejando poco tiempo para la belleza?
C: Es verdad que yo no me doy mucho tiempo para cosas como la belleza.
T: ¿Qué podría venir si pruebas decir: He dedicado todo al trabajo y a las necesidades? ¿Hay algo en mí que quiera que mi vida sea más que eso?


La lista de preguntas es una reserva de posibles movimientos; se puede generar varias versiones de cada pregunta y también hacer otras que se puedan ocurrir. Si se tiene una gran corazonada, puede expresarse como una pregunta. Con cada pregunta es importante asegurarse que hay una sensación sentida, para hacer las preguntas; sólo el cuerpo del soñador puede interpretar el sueño. Las preguntas tienen el sentido de ayudar al soñador a explorar su sensación sentida, sentir dentro del lugar intrincado, pero aún no conocido desde donde surge el movimiento. Es importante advertir después de cada pregunta si trae una pujante energía de vida o un nuevo paso en el proceso del cliente (Hinterkopf, 2002).

"Sin embargo, aunque las preguntas a veces pueden llevar adelante un paso terapéutico concretamente experienciado, si el sueño sólo parece ser una buena metáfora para lo que el cliente ya sabía, probablemente significa que ningún paso terapéutico ha ocurrido aún. El cliente quizás quiera detenerse en este punto y por supuesto nosotros lo hacemos. Puede ser suficiente para identificar lo que parecía tan confuso en el sueño. … Pero el sueño aún no ha hecho su contribución esencial si sólo se limita a darnos una metáfora para lo que ya sabíamos antes del sueño. … No es suficiente saber qué problema es aquel que está traducido en los símbolos del sueño. Únicamente las imágenes contienen una energía implícita que se puede transformar en un paso terapéutico”. (Gendlin, 1996, p. 204).


La manera en que el terapeuta puede invitar otros nuevos pasos, se expresa en los siguientes procedimientos.


7. El Control de Sesgo.

Aún cuando el soñador ya ha encontrado algo nuevo desde el sueño, el Control de Sesgo puede agregar una interpretación diferente y más convincente acerca del sueño. El “sesgo” es la manera usual en que la persona reaccionaría. El Control de Sesgo consiste en esperar un paso desde el lado contrario de nuestra actitud o formas de pensar usuales. Las personas tienden a aplicar al sueño la misma actitud que ellos aplican siempre a todo en sus vidas. Por ejemplo, si el cliente experiencia una fuerza agresiva como algo amenazante y malo, su reacción y sus sentimientos usuales serían arrancar por el miedo. El Control de Sesgo consigue ir más allá de la imposición de las actitudes conscientes usuales del cliente sobre el sueño. Comparado con el sólo hacer preguntas, esta parte del método es más desafiante y no tan elegante.


7.1. La discordancia.

Un procedimiento del Control de Sesgo es buscar dónde hay un desacuerdo entre el soñante y el sueño. La discordancia podría estar entre el soñador y alguna otra figura del sueño. O podría estar entre el soñador y cómo el sueño hace que marche la historia.

Por ejemplo (Gendlin, 1992, p. 25):

"El soñador está en un tren y se da cuenta que se le olvidó su equipaje en la estación. Se baja y se esfuerza en volver para recuperarlo. Pero en la vuelta hay una "distracción". El soñador sigue diciendo, "Es una distracción; Tengo que recuperar mi equipaje." Pero el sueño dice en efecto: "Lo siento, vas por este camino, sobre esta pared, hacia un nuevo lugar".


Hay un punto en el sueño en el cual el soñador rechaza o niega lo que el sueño dice, o a la inversa, en la cual el sueño se niega a hacer lo que el soñador quiere. Los conflictos entre el sueño y soñador necesitan trabajarse, pero ninguno de los dos lados está absolutamente en lo correcto. El método experiencial tiene esta ventaja: el cliente ya siente un lado del problema, cuando el otro lado es físicamente experienciado, el paso de cambio que surge puede ambos lados tomar en cuenta.

Por ejemplo (Gendlin, 1996, p. 209-210):

C: "Una mujer me dio un collar de diamantes, con muchos diamantes. Yo no lo quise, por lo que se lo dio a otra persona. Más tarde empecé a preocuparme. Lo podría haber vendido. No tengo dinero". T: "¿Por qué no te gustan los diamantes?" C: "Simplemente no me gustan" Su antipatía por los diamantes le resulta familiar pero la sensación sentida de todo lo que está implicado permanece sin conocerse. El terapeuta la invita a que permitir que surja una sensación sentida. “Los diamantes son valiosos. ¿Podría hacer algo valioso con ellos? ¿Cuál es su sensación global de los diamantes?" C: (pausa prolongada) "Los diamantes son para cierta clase de personas… uh… gente dura, fría. … ¡Oh, sí, cierto! ¡Los diamantes son hielo! ¡Como el hielo en la motocicleta en el otro sueño! … Sí, me hacen sentir así, fría, congelada. Mi sexo congelado. Hmm… sí, me he alejado de él… Siento que se está derritiendo otra vez" ¿Estaba el sueño en lo “correcto” al darle diamantes? No, porque estaban en su estado frío, congelado... ¿Estaba ella en lo “correcto” al rechazar cosas frías y congeladas? No, porque se trataba de su sexualidad, aunque congelada. Ambos lados son correctos y equivocados, hasta que la constelación cambia. Las imágenes del sueño tienen el cambio implícito en ellas, pero el cambio sólo ocurre en el cuerpo del cliente”.


7.2. Lo opuesto.

El nuevo paso o la nueva dirección de crecimiento a menudo está en algo que parece malo o que al principio parece negativo. El Control de Sesgo invita al cliente a atender lo contrario de lo que él había pensado o rechazado, por haberlo encontrado poco atractivo, equivocado, malo, amenazante o indeseable. Si el terapeuta pregunta cómo podría representarse algo que el cliente necesita interiormente, aquello puede surgir en el cuerpo muy rápida y positivamente. El nuevo paso a menudo es lo contrario de lo que nosotros más valoramos.

Esto no significa que cambiamos nuestros valores hacia lo contrario, en absoluto. Sino que sólo los expandimos un poco. Por ejemplo (Gendlin, 1986, p. 61):

"Sueñas con un asesino que te persigue, una persona desagradable u odiosa, o que un animal salvaje está detrás de ti. Por supuesto que tu crecimiento como persona no está en convertirte en un asesino, una persona desagradable, o un animal salvaje. Sin embargo, si miras en esa dirección puede surgir una nueva cualidad muy positiva en tu cuerpo. Por ejemplo, podría ser una energía para perseguir las cosas que necesitas. O podría ser una nueva tranquilidad. Podría ser un instinto saludable”.


La nueva energía se puede contactar en el cuerpo chequeando qué viene en él mientras se hace el rol playing o la representación y nos figuramos aquello que parece negativo en el sueño, o preguntando simplemente al cuerpo acerca de esa parte que parece mala en el sueño: "¿Podría haber en esto algo que necesites?" El cuerpo da algo nuevo, que no es ni la vieja manera de pensar ni tampoco la cosa en su forma negativa.


7.3. La “ayuda” desde del sueño.

Otro procedimiento para encontrar un nuevo paso es buscar “ayuda” desde el sueño. “Ayuda” es cualquier cosa que trae una energía nueva y liberadora, o una cualidad buena o expansiva, físicamente en el cuerpo; puede ser todo lo positivo que queramos llevar con nosotros cuando vamos a trabajar en el asunto principal. El terapeuta va buscando en los lugares más inusuales y también entre los objetos ordinarios en el sueño hasta que encuentra algo de ayuda.

Gendlin da el siguiente ejemplo (Gendlin, 1996, p. 205):

Hay un barco en el sueño del cliente;

T: ¿Qué es para ti un barco? ¿Cuándo fue la última vez que subiste a un barco?
C: No he visto un barco hace años. Cuando era niño solíamos coger el Ferry de Staten Island.
T: ¿Cómo era?
C: El Ferry, ¡ah! (Su cara se ilumina y su cuerpo entero cambia). El Ferry era glorioso.
T: Tengamos presente la sensación de estar en el Ferry con nosotros, mientras trabajamos en el resto del sueño. ¿De acuerdo?"


Otro ejemplo (Gendlin, 1992, p. 28):

"C: Un anciano permanecía sobre un puente.
T: Dejemos que este anciano esté con nosotros a medida que encontramos nuestro camino. ¿Es posible dejarnos acompañar por este hombre mientras proseguimos?"


Si el cliente tiene un sueño acerca de algo doloroso o que le asusta. Gendlin cree que si un sueño trae un asunto sobre el cual trabajar, también trae algo de ayuda. Así que él aconseja no pedir que se entre en el problema antes de encontrar un poco de ayuda desde el sueño. Si el cliente aún no ha encontrado algo con energía positiva, el terapeuta pregunta: "¿En el resto del sueño hay quizás un animal o una planta, o un bebé, o alguna cosa viviente o alguna cosa bonita?" Algunas veces hay algo en el sueño que podría ser la ayuda, pero en el sueño luce o actúa mal; por ejemplo un animal que actúa de una manera antinatural.

"En un taller un participante contó un sueño en que había una tortuga enferma que caminaba lentamente por la carretera. La imagen le dio a la cliente un sentimiento horrible pero muy familiar. Se le preguntó: "¿Cómo sería una tortuga sana?" "¿Una tortuga saludable? Bien…" Inhaló y exhaló prolongadamente, y su postura y su color cambiaron. … "Eso seguro que se siente mucho mejor". … "La manera positiva en que se encuentra ahora tu cuerpo, ¿podría ser una manera de manejar esa situación sobre la que trata tu sueño?"… "Sí, tiene mucho sentido". … Vemos que no es suficiente con que el sueño se convierta en una meta precisa sobre el problema del soñante. … La imagen de la tortuga tiene una energía incipiente para engendrar ciertos cambios. … Pero cuando algo naturalmente positivo aparece en el sueño como enfermo o negativo, preguntamos “como" se sentiría eso si fuera sano y natural”. (Gendlin 1996, pp. 205-206).


7.4. Los pasos de resolución.

Un nuevo paso puede surgir también al trabajar profundamente con el problema en términos de las imágenes del sueño y sentir cómo ellas pueden, organísmicamente, llevar a pasos de resolución.

A modo de ejemplo, permítanos echar otra mirada a la extensa terapia desde la cual ya examinamos el "sueño del caballo" y el "sueño del sostén" (Leijssen, 1999). La cita es de la sesión 37:

C: Había un gran árbol de roble con una soga colgando de la rama más baja y yo estaba atada con un pie a esa soga, colgando con mi cabeza hacia abajo. Yo podía liberarme y así lo hacía varias veces, y pero luego estaba atada de nuevo y más sujeta aún. También sabía que había personas que me estaban observando desde los arbustos. No veía a nadie, pero yo sabía que había personas mirándome. Yo estaba descansando en una rama. Y me había dañado, porque había sangre en mis manos.
T: Así que estás atada a un gran árbol de roble y te liberabas varias veces, pero luego se te hacía más difícil liberarte. Al final estás en una rama, herida, mientras sabes que hay personas cerca. (En la próxima parte de la terapia, la cliente averigua que el árbol de roble es símbolo de su familia).
C: Eso era realmente agotador, siempre volviendo a empezar. … Estoy libre y estoy descansando. … Tengo miedo de mirar hacia abajo, la rama en la que estoy sentada está demasiado alta, mis pies no alcanzan a tocar tierra. … Saldría herida si me lanzara hacia abajo.
T: Ya tienes muchas heridas por tratar de liberarte y luego te das cuenta que la rama en la que estás sentada está demasiado alta. Así que tienes miedo de que te puedas herir al tratar que tus pies toquen tierra…
C: (llora) Eso es lo que estoy sintiendo… Quiero salir de esa rama pero no sé cómo. (silencio)
T: Habías dicho algo acerca de las personas en tu sueño que estaban en los arbustos… ¿Puedes decirme algo más sobre eso?
C: Ellas simplemente estaban ahí. No estaban haciendo nada especial.
T: ¿Ellas veían que estabas herida o cómo estabas sentada en el árbol?
C: No, ellas no hacían nada… Yo pienso que ellas no sabían que estaba herida… Creo que ellas tenían la impresión de que yo estaba bien donde estaba sentada…
T: ¿Estabas tratando de darles esa impresión?
C: Yo estaba totalmente concentrada en tratar de liberarme y en las heridas… La rama en la que estoy sentada está demasiado alta. Saltar sería como cometer suicidio.
T: Me sorprende que sólo estés pensando en saltar como una manera de zafarte… eso sería demasiado doloroso… (silencio)… ¿realmente quiere salir de ese árbol?
C: Sí, pero no sé cómo, la rama está demasiado alta.
T: Intentemos pensar en una manera de salir del árbol sin que te tengas que dañar más….
C: Podría llamar a algunas personas desde los arbustos… esa es la única solución que veo… la otra sería permanecer en la rama… Sí, pedir ayuda… No había pensado en eso antes…
T: Les podrías pedir a esas personas que te ayuden a salir del árbol…
C: Sí (sonríe), pero en mi sueño no hacía eso, estoy cansada y cada vez me atasco más…
T: Te quedas sola intentando liberarte por ti misma… Es llamativo que no piensas en llamar a las personas para que te ayuden…
C: A mi también me llama la atención que sea de esa forma… reconozco que no le pido ayuda a nadie… Sí, como en el sueño… sencillamente no pienso en eso… Mientras que ahora estoy pensando: claro que puedes llamar a estas personas y cuando alguien venga, sólo tienes que dar un paso en su hombro…
T: ¿Cómo se siente imaginar eso?… dar un paso fuera del árbol… bajar… usando el hombro de alguien como soporte…
C: Sí, esa es la manera en la que quiero salir del árbol… Aún no entiendo porqué no pensé en eso antes… En el sueño, estaba tan desesperada, parecía condenada a quedarme en el árbol.
T: Estabas muy concentrada en tratar de liberarte de tu familia y también de las heridas que te hiciste tratando de hacer eso, que se te fue de la mente que tenías personas cerca a las cuales podías llamar para pedirles ayuda.
C: He estado pensando esta última semana: si yo me enfermara… que no tendría a nadie… Eso me hizo sentir muy triste… la idea me dio pánico… Ahora siento que puedo llamar a otras personas cuando necesite ayuda… Es divertido que no pensara en eso antes… Tenía la impresión de que no podría salir del árbol sin resultar herida. La sola idea de que puedo pedir ayuda es realmente útil y aliviadora. Me hace querer explorar mi relación con los demás. Me está animando a ampliar mi perspectiva de las personas que no son de mi familia.


Este ejemplo también ilustra cómo el terapeuta busca el punto de opción en la acción e invita al cliente a intentar sentir a través de una acción diferente a su reacción problemática que está simbolizada en las imágenes y acciones del sueño. Las imágenes del sueño resultan tener pasos de resolución implícitas en ellas. El cambio corporalmente sentido trae el nuevo paso de acción muy organísmicamente. Lo que es corporalmente experienciado aquí a un nivel simbólico, tiene el poder de crear un cambio real en las acciones del cliente en la vida diaria.


8. Conclusión.

El contenido de los sueños es inherentemente inagotable y cuando es usado con el cuerpo y en la interacción con el terapeuta, es posible descubrir que el sueño y las imágenes tienen una energía incipiente para el movimiento. El proceso de soñar es:

"…una dimensión en la cual nuestra vida se despliega y se disuelve, se manifiesta y se transforma como un incesante proceso creativo. Soñar es contestar a preguntas y necesidades que puedes haber olvidado atender. En lugar de buscar respuestas, encuentra tus preguntas y necesidades específicas que serán contestadas por un cierto sueño. Soñar es un tipo de nutrición maternal.

No todas nuestras necesidades tienen que ser satisfechas en el nivel físico. Para hacer esto más poderoso puede preguntarse: ¿Qué cosa haces en el sueño que tú alguna vez o siempre hayas deseado hacer en la vida real? Mantén el sentimiento de lo aquello que necesitas hacer, no lo deseches porque "sólo era un sueño". ¿Cómo lo experiencia el cuerpo, cuál es la experiencia emocional de esto evento (como viajar a alguna parte, tener mucho dinero, dejar tu trabajo)?" (Dawson, 2001).


Finalmente, creo que la terapia cognitiva y el trabajo con Focusing se complementan mutuamente, ya que el entendimiento experiencial es más poderoso y eficaz que la "intelectualización" o el trabajar sólo con los "sentimientos vicerales” en lograr los resultados terapéuticos. Los pasos de cambio real tiene que ser encontrados no en la mera discusión verbal ni tampoco en la mera intensidad emocional. El trabajo cognitivo usa el pensamiento para ver nuevas posibilidades; el Focusing alcanza un nivel diferente de conocimiento y presta atención a cómo el cuerpo se siente acerca de todo eso. “Pensar novedosamente involucra un sentir, después de cada paso de pensamiento. … El valor de una cognición yace en su efecto experiencial" (Gendlin, 1996, pp. 244-245). El proceso de integración puede ser natural y fluido si se invita a los clientes a reconocer si lo que ellos están pensando encaja con lo que están experienciando. Esto produce un aumento de la conciencia del sí mismo y acrecienta el entendimiento experiencial acerca de la constelación de patrones cognitivos y de los desórdenes que se relacionan con los problemas particulares. El trabajo experiencial de los sueños integra el proceso conceptual con la sensación corporalmente sentida; los argumentos cognitivos que uno refiere deben también ser sostenidos experiencialmente. Al combinar el trabajo cognitivo y con el trabajo de los sueños con Focusing, La experiencia del cuerpo holísticamente registrada acerca del sueño es usada como fuente de descubrimiento, y los pensamientos puede volverse novedosos, vivos, y agentes de cambio.


REFERENCIAS.

· Dawson, T. (2001). Dream workshop summary. Focusing-discussion list, November 27. http://www.focusing.org/
· Focusing Institute (Producer). (1992). Focusing & dreams [videotape]. Chicago, Il.: The Focusing Institute.
· Gendlin, E.T. (1973). Experiencial Psychotherapy. In R.Corsini (Ed.), Current Psychotherapies. (pp. 317-352). Itasca: Peacock.
· Gendlin, E T. (1981). Focusing (Rev. ed.). New York: Bantam Books.
· Gendlin, E. T. (1984). The client’s client: The edge of awareness. In F. R. Levant & J. M. Shlien (Eds.), Client-centered therapy and the person-centered approach: New directions in theory, research and practice (pp. 76-107). New York: Praeger.
· Gendlin, E. T. (1986). Let your body interpret your dreams. Wilmette, Il.: Chiron Publicatiosn.
· Gendlin, E. T. (1992). Three learnings since the dreambook. The Folio, Spring, 25-29.
· Gendlin, E. T. (1996). Focusing-oriented psychotherapy: A manual of the experiencial method. New York: Guilford. Press.
· Gendlin, E.T. (2002). Foreword. In C.R. Rogers & D.E. Russell. Carl Rogers. The Quiet Revolutionary. An oral history (pp. xi-xxi). Roseville, California: Penmarin Books.
· Hendricks, M.N. (2002a). What Difference does Philosophy Make? Crossing Gendlin and Rogers. In J.C.Watson, R.N.Goldman, & M.S.Warner (Eds.), Client-Centered and Experiencial Psychotherapy in the 21st Century: Advances in theory, research and practice. (pp. 52-63). Ross-on-Wye: PCCS Books.
· Hendricks, M.N. (2002b). Focusing-Oriented/Experiencial Psychotherapy. In D.J.Cain, & J.Seeman (Eds.), Humanistic Psychotherapies. (pp.221-252). Washington, D.C.: A.P.A.
· Hinterkopf, E. (2002). How I teach a focusing and dreams workshop: A model. Staying in Focus. The Focusing Institute Newsletter, 2(1), 1 & 6.
· Jennings, J. L. (1986). The dream is the dream is the dream. A person-centered approach to dream analysis. Person-centered Review, 1(3), 310-333.
· Kan, K. A., Miner Holden, J., & Marquis, A. (2001). Effects of experiencial focusing-oriented dream interpretation. Journal of Humanistic Psychology, 41(4), 105-123.
· Leijssen, M. (1998). Focusing microprocesses. In L. S. Greenberg, J. C. Watson, & G. Lietaer (Eds.), Handbook of experiencial psychotherapy (pp. 121-154). New York: Guilford.
· Leijssen, M. (1999). Gids voor gesprekstherapie. Utrecht: De Tijdstroom.
· Lukens, L. (1992). The body’s role in dreaming. The Folio, Spring, 17-23.
· Stinckens, N., Lietaer, G., & Leijssen, M. (2002). The inner critic on the move: Analysis of the change process in a case of short-term client-centred/experiencial therapy. Counselling and Psychotherapy Research, 2(1), 40-54.
· Vossen, A. J. M. (1990). Client-centered dream therapy. In G. Lietaer, J. Rombauts & R. Van Balen (Eds.), Client-centered and experiencial psychotherapy in the nineties (pp. 511-548.). Leuven: Leuven University Press.
· Wiltschko, J. (1995). Focusing therapy: Some basic statements. The Folio: A Journal for Focusing and Experiencial Therapy, 15(1), 1-8.


(*) Luis Robles Campos (2008).
Psicólogo Universidad de Tarapacá, Arica – Chile.
Fousing Trainer acreditado, Focusing Institute, New York.
CONSULTA PARTICULAR
PSICOTERAPIA CENTRADA EN LA PERSONA/EXPERIENCIAL
PEDRO DE VALDIVIA # 3420 OFICINA 25 (CON IRARRAZABAL), ÑUÑOA
HORARIO DE ATENCIÓN: DÍAS SABADOS DE 09.00 A 13.00 HRS.
CONTACTO: AL MAIL
luisrobles1977@gmail.com
O al fono 08-8817541 (llamar después de 18.00 hrs).

[1] En 1981 Gendlin fue profesor invitado en la Universidad de Leuven (Bélgica), donde yo trabajaba como formadora de terapeutas centrados-en-el-cliente. Durante un mes recibí de Gendlin un entrenamiento intensivo en Focusing y experiencié el poderoso efecto de este método. Después de la visita de Gendlin empecé un proyecto de investigación sobre el Focusing en psicoterapia e hice mi disertación doctoral sobre Focusing y psicoterapia experiencial.

Y Nota del Traductor: El texto referido, “Focusing Microprocesses” (Leijssen, 1998), traducido al español bajo el título “Los Microprocesos del Focusing”, está disponible en www.focusing.org/microprocesos.html