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viernes, 8 de diciembre de 2006

Actualidad del Enfoque Centrado en la Persona

EL ENFOQUE CENTRADO EN LA PERSONA EN EL CENTENARIO
DE SU FUNDADOR

Alberto S. Segrera*
Universidad Iberoamericana
México, Distrito Federal, México



Celebramos este año el centenario del nacimiento de Carl Ransom Rogers, fundador del enfoque centrado en la persona. Como homenaje al gran humanista americano, tenemos el placer y el honor de ofrecer a los lectores una breve semblanza de su vida y obra, algunas reflexiones sobre la evolución y futuro del enfoque centrado en la persona y datos específicos sobre los trabajos publicados en español a partir de 1990, que permitan a los interesados profundizar el estudio de dicho marco de comprensión y promoción del desarrollo humano.

CARL RANSOM ROGERS: VIDA Y OBRA

Escribir unas páginas sobre Carl Ransom Rogers es, al mismo tiempo, ocasión de alegría y de dolor, de dificultad y de satisfacción; agradezco profundamente esta oportunidad de revivir mi alegría de haberlo conocido y tratado, y mi dolor de su ausencia física en mi vida cotidiana actual. No creí que me fuera tan difícil decidir lo que convendría incluir en esta breve semblanza de Rogers; finalmente, venciendo mi tendencia a multiplicar los datos en el texto, he optado por intentar proporcionar al lector una visión general de su vida y de su obra.

Los padres de Rogers, Walter y Julia, provenían de familias de ascendencia inglesa llegadas a los Estados Unidos de América hacia ya más de un siglo, a través de la Nueva Inglaterra, las que posteriormente migraron hacia el oeste, coincidiendo en Wauwatosa, Wisconsin, donde ambos nacieron en el año de 1868. Los dos tuvieron una educación avanzada para la época, en la Universidad de Wisconsin, donde Walter se graduó como ingeniero civil y Julia cursó dos años de educación superior. Se casaron en 1891.

Carl Ransom Rogers nació el 8 de enero de 1902, en Oak Park, pueblecito de Illinois actualmente convertido en suburbio de la ciudad de Chicago, y allí pasó sus doce primeros años, en un ambiente de clase media acomodada del centro-oeste de los Estados Unidos. La familia Rogers vivía profundos principios cristianos evangélicos, siendo práctica diaria la lectura de la Biblia y la oración familiar; asistía a la iglesia congregacional y en el hogar se respiraba un ambiente de religiosidad rigurosa y algo fundamentalista. La relación entre padres e hijos se caracterizaba por una firme ética protestante del trabajo y una disciplina estricta aunada a una ternura y calidez parental.

Carl fue el cuarto de seis hijos; tímido y, en sus propias palabras, solitario, desarrolló tempranamente un gusto por la lectura que lo acompañó toda su vida, y por los estudios, en los que sobresalió con facilidad; una afición por los viajes, impulsada por su padre; y una actitud de tenacidad y compromiso con los intereses que se planteaba. A los 12 años de edad, su padre compró una granja, en la que Rogers pasó su adolescencia; esta circunstancia contribuyó a que las relaciones cercanas del joven Carl fueran sus dos hermanos más jóvenes, aislándolo de sus compañeros de escuela. Fue allí donde adquirió una salud y fortaleza física que no poseía en su niñez y donde se interesó por la biología y por la agricultura, esto último posiblemente influido por su padre.

En septiembre de 1919, Carl ingresó a la Universidad de Wisconsin con intenciones de seguir su vocación por la agricultura, y estudió sus dos primeros años con ese propósito. Sin embargo, su participación en grupos cristianos fue influyendo en su opción vocacional, especialmente a través de un viaje de seis meses a Asia con motivo de una Conferencia de la Federación Mundial de Estudiantes Cristianos, que tuvo lugar en Beijing en 1922. Durante este viaje tuvo ocasión de participar en diálogos y reuniones con académicos y líderes religiosos que le abrieron sus horizontes religiosos, culturales y sociales, así como de fortalecer su autoestima y su confianza en sus propias capacidades.

A su regreso, después de un año de interrupción de estudios provocado por una úlcera duodenal, optó por enfocar sus estudios hacia la historia, como una mejor preparación para el ministerio evangélico. Dedicó sus trabajos a figuras como Francisco de Asís, Wyclif y Martín Lutero, explorando a través de ellos sus cuestionamientos sobre ideas religiosas, al mismo tiempo que desarrollaba sus habilidades metodológicas de investigación.

Durante los dos primeros años de universidad había reanudado amistad con una vecina y compañera de escuela primaria en Oak Park, Ellen Elliott, quien inició sus estudios de arte en Wisconsin antes de trasladarse a Chicago para continuarlos. Se escribieron frecuentemente y decidieron casarse, el 28 de agosto de 1924, en contra de la opinión de sus familias, antes de irse a Nueva York, donde Rogers se matriculó en el Seminario Teológico Unión, el más liberal en el país en ese tiempo.

En esta gran ciudad se produjo una nueva evolución en Rogers, quien, al mismo tiempo que realizaba sus estudios de filosofía y teología, comenzó a seguir cursos de la Escuela de Maestros de la Universidad de Columbia, situada literalmente del otro lado de la calle del seminario, optando, en 1927, por inscribirse directamente en la misma para estudiar psicología clínica y educacional, abandonando así su vocación por el ministerio religioso. Recibió en Columbia la influencia de grandes psicólogos y educadores, entre ellos W. H. Kilpatrick y E. L. Thorndike, que privilegiaban la medición y la estadística. En 1927-1928 llevó a cabo un internado en el Instituto para la Orientación Infantil de Nueva York, donde se le daba prioridad a las emociones y la dinámica de la personalidad. Escribió su tesis de doctorado en psicología, sintetizando ambas tendencias, sobre la medición de la adecuación psicológica del niño (Rogers, 1931).

Su vida profesional comenzó en 1928, en el Departamento de Estudios del Niño de la Sociedad para la Prevención de la Crueldad con los Niños de Rochester, Nueva York, el que evolucionó hasta convertirse en 1939 en el Centro de Orientación Infantil, y del cual Rogers es nombrado su primer director, tras una fuerte lucha por hacer reconocer el trabajo del psicólogo frente al del psiquiatra. Resultado del trabajo de esta época es su libro sobre el tratamiento clínico del niño problemático (Rogers, 1939), en el cual se aprecia una combinación de influencias teóricas y profesionales. A finales de los años treinta, Rogers impartió sus primeros cursos universitarios, principalmente en la Universidad de Rochester.

En enero de 1940, logró, con gran satisfacción de su parte, ser contratado como profesor titular por la Universidad Estatal de Ohio. Es allí donde, a instancias de sus estudiantes de posgrado, comenzó a exponer sus propias ideas sobre la orientación y la psicoterapia, descubriendo que se diferenciaban de los sistemas existentes hasta el momento. El 11 de diciembre de 1940 dictó una conferencia en la Universidad de Minnesota sobre algunos conceptos nuevos de la psicoterapia, presentación que se considera como el nacimiento de lo que en ese momento se llamó terapia no directiva (Raskin, 1990).

Fue tal la reacción provocada por la conferencia que decidió plantear sus ideas por escrito (Rogers, 1942); en esa obra expuso lo que el orientador o terapeuta debe hacer, en comparación con los estilos directivos de ayuda personal prevalecientes en ese momento , utilizó el término cliente para referirse al hasta entonces llamado paciente y las expresiones no-directiva y centrada en el cliente para referirse a su sistema de terapia. El libro incluía también la primera publicación de la grabación de un proceso terapéutico: el caso de Herbert Bryan, constituyendo, por estos y otros motivos, una verdadera revolución en el campo de la psicoterapia.

En congruencia con su interés por los asuntos de la sociedad de la que formaba parte, hacia finales de la Segunda Guerra Mundial, en 1944-1945, Rogers aceptó, con licencia de la Universidad Estatal de Ohio, el puesto de director de los Servicios de Orientación de la Organización de los Servicios Unidos, contribuyendo, junto con Wallen (1946) a proponer formas para la atención del militar que regresaba de la guerra; esto le dio la ocasión para ensayar ampliamente la metodología de taller intensivo en la formación de orientadores.

Cuando se trasladó a la Universidad de Chicago, en 1945, lo siguió un grupo de sus alumnos. En Chicago tuvo lugar una increíble obra de elaboración teórica y profesional, con el establecimiento del Centro de Orientación, cuyo primer local fue tan cercano a la panadería de la Universidad que los colaboradores de Rogers podían oler el pan cuando lo estaban horneando. Desarrolló un ambicioso programa de investigaciones en el campo de la psicoterapia (Rogers y Dymond, 1954); elaboró escritos teóricos en los que recogió sus ideas sobre la terapia (Rogers, 1951); planteó la mayor importancia de la relación interpersonal y las actitudes promotoras del desarrollo humano sobre las técnicas empleadas (Rogers, 1957); y esbozó por primera vez su visión de la persona, su funcionamiento y sus relaciones (Rogers, 1959), estableciendo los principios que luego se desarrollaron en el enfoque centrado en la persona.

Su entusiasmo por siempre nuevos retos lo impulsó en 1957 a aceptar una invitación de la Universidad de Wisconsin, para ser profesor, a la vez, de los departamentos de psicología y psiquiatría, y dirigir un programa de investigación sobre terapia con esquizofrénicos, cuyos resultados fueron tardíamente publicados (Rogers, Gendlin, Kiesler y Truax, 1967).

En 1964, Rogers dejó el mundo de las instituciones de educación superior, para participar en los trabajos de una nueva organización, el Instituto Occidental de Ciencias de la Conducta, en La Jolla, California, el cual le planteaba la oportunidad de realizar investigación comprometida con el desarrollo de personas y grupos; años más tarde, desilusionado, se separó del Instituto y estableció, con un grupo de jóvenes colegas, el Centro de Estudios de la Persona.

Rogers vivió en La Jolla por algo más de sus últimos 20 años, desarrollando el enfoque centrado en la persona a partir de los principios y de la teoría de la terapia centrada en el cliente, para abarcar aspectos tan disímiles como la concepción del ser humano y la ciencia que lo estudia (Coulson y Rogers, 1968; Rogers y Stevens, 1967); el desarrollo humano personal, la complejidad y la belleza de la comunicación en grupo (Rogers, 1970), en la pareja y en la familia (Rogers, 1972); el desarrollo humano educacional, el aprendizaje significativo y el proceso de enseñanza-aprendizaje conducente al mismo (Rogers, 1969, 1983; Rogers y Freiberg, 1994); el desarrollo humano organizacional; el desarrollo humano social, el poder personal y la resolución de conflictos sociales (Rogers, 1977); y el desarrollo humano trascendental, la congruencia entre la persona y el universo (Rogers, 1978).

En los últimos diez años de su vida, desarrolló una incesante tarea de difusión y aplicación de sus ideas, aceptando innumerables invitaciones para realizar actividades alrededor del mundo, sobresaliendo, por sus especiales características de relación con aspectos sociales, sus visitas a Brasil, México, la Unión Soviética y Sudáfrica. En la misma línea conviene mencionar sus esfuerzos en pro de la comprensión entre grupos religiosos en Irlanda del Norte y por la solución del conflicto político centroamericano.

Un aspecto poco conocido de la vida de Rogers fue su comprometida actuación en organizaciones profesionales y científicas. Desde los últimos años de la década de los treinta hasta bien entrados los cincuenta, llevó a cabo una importante labor en diversas asociaciones profesionales de trabajo social, ortopsiquiatría y psicología, ocupando numerosos cargos en varias de ellas, de los que mencionaré haber sido el primer presidente, en 1946-1947, de la Asociación Psicológica Americana, al reunirse ésta con la Asociación Americana de Psicología Aplicada, de la que había sido presidente en 1944-1945; la unión de ambas asociaciones, resultado de los esfuerzos de Rogers, entre otros, permitió a la psicología norteamericana lograr una fuerza no alcanzada hasta entonces. De 1956 a 1958 fue el primer presidente de la recién fundada Academia Americana de Psicoterapeutas.

Recibió innumerables distinciones, entre los que destacan los Premios de la Asociación Psicológica Americana, a la Contribución Científica Distinguida , en 1956, y a la Contribución Profesional Distinguida, en 1972, otorgados en ambas ocasiones por primera vez en la historia de dicha asociación, así como doctorados honoris causa de muy diversas universidades, en reconocimiento a la repercusión e importancia de su obra, que ha sido ampliamente traducida, entre otros idiomas, al alemán, el español, el francés, el holandés, el japonés y el portugués.

La obra científica y profesional de Rogers sobrepasa las 1,000 referencias, tan sólo en lengua inglesa, sin contar lo producido por otros autores sobre el enfoque centrado en la persona, según datos reunidos en los Archivos Internacionales del Enfoque Centrado en la Persona, establecidos en la Universidad Iberoamericana. Algunos de sus propios libros nos proporcionan antologías de sus conferencias y artículos de determinados períodos (Rogers, 1961, 1980); también pueden ser consultados, en inglés, los dos volúmenes editados por Kirschenbaum y Henderson (1989a y 1989b) y, en español, los artículos traducidos por Lafarga y Gómez del Campo (1978-1992).

A lo largo de su vida, Rogers escribió con frecuencia sobre su desarrollo personal y profesional (Rogers, 1961, capítulo 1); su visión retrospectiva de 27 años de práctica profesional de la psicología (Rogers, 1974); su descripción de su activa vida después de los 65 años (Rogers, 1980a); y su satisfacción y sorpresa ante la amplitud e impacto mundial de su obra, sólo un mes antes de su muerte (Rogers, 1987); aquéllos interesados en un mayor detalle, pueden consultar su biografía (Kirschenbaum, 1979). De las fuentes anteriores, salvo indicación específica, tomo los datos bibliográficos incluidos en este escrito, añadiendo algunas apreciaciones mías, por las cuales, como corresponde, asumo la completa responsabilidad.


EVOLUCIÓN Y FUTURO DEL ENFOQUE CENTRADO EN LA PERSONA

En diciembre del año 2000, el enfoque centrado en la persona cumplió sesenta años de existencia. Me permito presentar aquí una visión personal sobre algunos retos que deberá enfrentar el enfoque para resolver ciertas aparentes contradicciones y constituir una alternativa válida de marco teórico, de sistematización de los elementos adecuados para la comprensión de la vida y para la promoción del desarrollo humano, durante este siglo XXI.

El enfoque centrado en la persona nació en el campo de la psicología clínica, como una teoría de la terapia u orientación. En ese campo, Rogers y numerosos cooperadores desarrollaron los constructos centrales del enfoque, partiendo de su experiencia profesional, para aplicarlos a dicha actividad. De aquí que durante mucho tiempo, e incluso actualmente, sea aún conocido por muchos como terapia centrada en el cliente.

Posteriormente, como ya señalamos, Rogers amplió sus perspectivas, planteó la existencia de una teoría general de las relaciones humanas y su aplicación a diversos campos de la vida humana. Sin embargo, por diversas razones, aún en la actualidad, la mayoría de los profesionales y académicos que basan su trabajo en el enfoque centrado en la persona siguen vinculados al campo de la psicología y, específicamente, de la psicología clínica, siendo menos frecuente su participación en el de la educación y aun menos en los de la organización, la sociedad y la trascendencia.

De ahí que se produzcan muchas confusiones e incluso discusiones entre diversos profesionales en relación con la amplitud teórica y los campos de aplicación del enfoque centrado en la persona. Por ello es por lo que considero que el enfoque centrado en la persona requiere fortalecer su identidad teórica y profesional, aceptando el reto de lograrlo sin rigidizar dogmáticamente sus concepciones.

El mismo Rogers utilizó frecuentemente los términos orientación (counseling) y psicoterapia de manera intercambiable; sin embargo, entre los profesionales hay concepciones diferentes, no suficientemente trabajadas, acerca de la profundidad, aplicabilidad y objetivos de una y otra. Es preciso profundizar en las respectivas identidades, las similitudes y los matices entre los constructos representados por dichos términos.

Así mismo, requerimos asumir un esfuerzo de comprensión recíproca entre las diversas líneas de desarrollo de la terapia y, posteriormente, del enfoque centrado en la persona, que poseen todas elementos complementarios existentes, al menos en germen, en el pensamiento original de Rogers y que no tienen porqué ser vistas como opuestas ni excluyentes, eliminando inútiles desprecios y buscando su enriquecimiento mutuo:

- La versión clásica, centrada en el cliente, no directiva, del Centro de Orientación de la Universidad de Chicago, complementada por el trabajo con grupos promovido en el Centro de Estudios de la Persona, de La Jolla, California;

- La línea experiencial de Eugene Gendlin, fundada en sus propios estudios sobre la personalidad (Gendlin, 1962), con énfasis en la experienciación y la focalización (focusing) como medio privilegiado de contacto con la primera (Gendlin, 1996; Siems, 1986; Weiser, 1996; Alemany, 1997);

- La línea experiencial-procesal, representada inicialmente por Laura Rice y continuada por Leslie S. Greenberg , en Canadá, y Robert Elliott, en los Estados Unidos de América (Greenberg, Rice & Elliot, 1993; Greenberg & Paivio, 1997), con su especial interés en el estudio detallado de los elementos del proceso;

- La línea existencial-fenomenológica, con su especial énfasis en dichos elementos, con brillantes exponentes en Brasil, abarcando lo perceptual, representada, entre otros, por Virginia Moreira (2001), en Brasil;

- La corriente trascendental, que abarca los intereses espirituales, pastorales, religiosos, transpersonales, trabajada, entre otros, por Charles Curran (1952/1963), en EUA; Yves Saint-Arnaud (1969), en Canadá; Brian Thorne (1993), en Inglaterra; Peter F. Schmid (1995), en Austria; Ana María González (1995), en México; y Elias Boainain (1999), en Brasil;

- La línea expresiva, que integra elementos de arte, movimiento, corporal, representada por Natalie Rogers (1993), y que establece puentes con la gestalt y el psicodrama;

- La línea analítica, con su interés en las relaciones entre la psicologia del mí mismo de Heinz Kohut y otros elementos valiosos analíticos, representada por Edwin Kahn (1985, 1989); y

- La línea comportamental-operacional, con su énfasis en el desarrollo de habilidades, representada por Reinhard Tausch (1994), en Alemania, y Ernest Meadows (1998), en California, así como las aportaciones, a veces oscurecidas por razones históricas y humanas, tales como las de la línea originada con Charles Truax (Truax & Carkhuff, 1967). y desarrollada por Robert Carkhuff (Carkhuff, 1969a y 1969b; Giordani, 1988), la de Gerard Egan (1975) y otras, explícita o implícitamente basadas en los principios fundamentales planteados por Rogers.

Necesitamos también de un mayor acercamiento a otras escuelas de pensamiento humanistas, tales como la de Abraham Maslow, con su visión más analítica, entre otros aspectos, de las necesidades humanas, así como su visión más desarrollada de la apertura a la trascendencia; la de Rollo May, con sus cuestionamientos sobre el espacio del mal en la existencia humana; la gestaltterapia de Fritz Perls, con sus planteamientos sobre la relación innegable entre el cuerpo y el resto de nuestro organismo; y la logoterapia de Viktor Frankl, con su insistencia en la búsqueda de significado en la existencia humana.

En un ámbito más amplio, precisamos del enriquecimiento de los aportes integrables de otras escuelas, como el psicoanálisis, especialmente el pensamiento de Heinz Kohut sobre el mí-mismo (self); el conductismo, con su visión del elemento mecánico del ser humano; y el pensamiento piagetiano sobre el desarrollo de elementos de la personalidad.

Será tarea para este nuevo siglo profundizar en la exploración y explicitación de los fundamentos filosóficos de nuestra teoría en las fuentes de la filosofía humanista existencial y fenomenológica, en la que encontramos una concepción de los seres humanos (mujeres y hombres) claramente positiva y optimista, que apoya nuestra teoría de la personalidad y del funcionamiento pleno; una insistencia en la existencia sobre la esencia, que nos proporciona la base para una mejor comprensión del carácter único de nuestras vidas y de la vivencia de los valores; y una aceptación del camino fenomenológico como medio privilegiado de conocimiento, que nos obliga a reconsiderar nuestro concepto de ciencia.

Así mismo, nos exige no negar la existencia en nuestro enfoque de las influencias provenientes de la tradición filosófico-religiosa judeocristiana, en su versión amorosa, expresada en numerosos elementos de su concepción teórica y, aún más, reconocerlas adecuadamente y desarrollarlas.

Precisamos también explorar las contribuciones de las teorías sociológicas y antropológicas que nos permitan liberarnos de la visión individualista de la psicologia tradicional y comprender a los seres humanos como seres-en-relación, como sistemas de relaciones intra-, inter- y transpersonales con sí mismos, con los otros, con el mundo y con el Otro.

Nos será provechoso cultivar un mayor aprecio por las aportaciones de visiones culturales diferentes que, sin menosprecio del aporte inicial de una cultura americana anglosajona, con sus matices pragmáticos, reconozca los desarrollos alcanzados en los países europeos, con su larga tradición de profundización teórica; los esfuerzos de las milenarias culturas asiáticas, en particular la japonesa; los cuestionamientos de las sociedades latinoamericanas en transición, con sus necesidades urgentes de justicia y desarrollo; y los retos representados por los jóvenes países del continente africano.

Necesario será también cultivar ámbitos como la vida íntima, la educación, la organización, la sociedad y la trascendencia -espacios naturales de desenvolvimiento de aspectos esenciales del funcionamiento humano-, como campos de investigación y trabajo dignos de igual importancia que la psicología para promover la existencia de una teoría integral de la persona humana, de sus relaciones y de la promoción del desarrollo humano. A manera de ejemplo, mencionaré algunos de estos aspectos:

- En el ámbito de la vida íntima se precisa diferenciar la relación de ayuda, estudiada en el contexto terapéutico, de la relación de reciprocidad entre amigos, parejas, familias; el sentido de la congruencia, la aceptación y la empatía en relacikones humanas no centradas en l “otra” persona, sino en las personas en relación, incluyendo un sentido plenamente humano de la sexualidad.

- En el ámbito de la educación, debe ser analizado con más detenimiento el proceso de aprendizaje significativo y la relación docente-estudiante para lograr integrar la afectividad con la efectividad, la libertad con la disciplina, el respeto del proceso personal con la evaluación objetiva; y conciliar la importancia de la vivencia afectiva con la necesidad de la simbolización y la sistematización de pensamiento, que permita una necesaria comprensión de nuestra existencia, enriqueciendo así nuestra vivencia de la misma.

- En el ámbito de la organización, existe la urgencia de impactar la creatividad productiva y la actualización por medio del trabajo, la creación de relaciones sanas de liderazgo y cooperación en los equipos de trabajo, y la concepción de las organizaciones como redes de relación en función de la satisfacción de las necesidades del ser humano.

- En el ámbito de la sociedad, se requiere la harmonización del poder personal con el poder colectivo, del desarrollo personal con el comunitario y la adecuación del funcionamiento político para que contribuya ala resolución de los conflictos intergrupales e internacionales, para el desarrollo humano de las naciones y del mundo en general, y para la promoción y la cooperación en lugar del odio y de la guerra.

- En el ámbito de la trascendencia, se necesita una más profunda comprensión de la relación del ser humano con el absoluto, independientemente de la posición personal sobre la existencia de un Dios, ser superior único o múltiple. Cabe también aquí una reconsideración a fondo de nuestras poco exploradas relaciones con el mundo en que vivimos y con el universo en general, pues, de otro modo, corremos el riesgo de destruirlo en pocas generaciones.

Sin despreciar el trabajo unidisciplinar desde diversas perspectivas, incluyendo la psicológica, precisaremos desarrollar el estudio pluri e interdisciplinar de los fenómenos humanos, comparar inicialmente los diversos estudios, avanzar hacia la realización de estudios conjuntos y aspirar a alcanzar algún día, con la indiscutible dificultad que representa, una transdisciplinaridad en la que el estudio y el conocimiento trasciendan las perspectivas parciales.

Lo anterior conlleva la formación de una concepción del enfoque centrado en la persona en la que los planteamientos del psicólogo dejarán de ser vistos como centrales, para encontrar su siempre importante espacio al lado y en relación con los abordajes del sociólogo y del politólogo, del filósofo y del teólogo, del arquitecto y del músico, del ingeniero y del astrónomo, en un esfuerzo conjunto por elaborar una visión holística y transdisciplinar de los seres humanos, su funcionamiento, sus relaciones y la promoción de su desarrollo.

La investigación exige cada vez más la integración de la vía privilegiada de la metodología cualitativa para la comprensión holística de la existencia humana, logrando el reconocimiento de su valor como método científico, sin caer por ello en el exceso de adjudicarle un valor exclusivo como medio de conocimiento de la realidad, que criticamos en quienes ven la metodología cuantitativa experimental como única fuente de ciencia.

Es necesario superar la discusión sobre la realidad como ilusión o como espacio que desborda la capacidad de todo ser individual de aprehenderla en su totalidad espacio-tempo-cultural, y reconocer la necesidad simultánea de compromiso con la verdad y de humildad para no erigirnos en supuestos poseedores de la misma ni tampoco caer en un paralizante relativismo.

La práctica profesional y paraprofesional sólida y ética planteará la urgencia de programas de formación de personas que puedan responder a las ingentes necesidades individuales y colectivas de promoción del ser humano en diversas áreas, resolviendo la terrible paradoja de la libertad y de los criterios objetivos, de la confianza en los seres humanos y la necesidad de llegar a acuerdos sobre competencia y evaluación.

La promoción del desarrollo de los seres humanos precisa una práctica profesional comprometida, al mismo tiempo, con valores éticos que orienten la acción del promotor y con un respeto de la libertad que evite caer en la imposición de estos mismos valores, convirtiéndolos en elementos de control de sus semejantes.

En términos del enfoque centrado en la persona como proyecto comunitario de académicos y profesionales, requerimos resolver la aparente contradicción entre la libertad personal y la necesidad de continuidad de esfuerzo de desarrollo teórico y profesional, sin reducir la existencia a la vida individual, y encontrar y establecer formas de organización participativa y flexible, evitando caer en viejos moldes de estructuras rígidas y autoritarias, hasta lograr constituir asociaciones y organizaciones que permitan un fructífero trabajo en común.

Algunas iniciativas internacionaless existentes, en diversos estados de desarrollo, son: la Association for the Development of the Person-Centered Approach, establecida en Chicago en 1986, de ámbito general; la World Association for Client-Centered and Experiential Psychotherapy and Counseling, en el campo de la psicoterapia y la orientación, establecida en Lisboa en 1997; y el Pajaro Group: An International Network for Person-Centered Approach in Organizations, en el campo organizacional, establecida en California en 1996. A nivel continental y nacional, Europa ofrece al resto del mundo un ejemplo de organización de associaciones nacionales coordinadas en una red europea.

El desarrollo del enfoque centrado en la persona exige también la amplia difusión de los trabajos de investigación y de sus aplicaciones a la promoción del desarrollo humano, tanto en revistas especializadas, como en revistas de divulgación, que permitan a los académicos y profesionales, así como al público en general, conocer los planteamientos del enfoque de manera explícita y no diluidos con otros marcos teóricos. Alentadora resulta la existencia de revistas dedicadas centralmente a la publicación de los trabajos del enfoque, tales como: Person-Centered Journal, en los Estados Unidos de América; Person-Centered Practice, en Inglaterra; Gesprächspsychotherapie und personzentrierte Beratung, ena Alemania; Kontakte, en Austria; Brennpunkt, en Suiza; y Pessoa a Pessoa, en Portugal. En español se han realizado diversos esfuerzos, sin lograr hasta ahora, desgraciadamente, la continuidad requerida.

Otra forma de contacto y enriquecimiento mutuo que se hace necesario fortalecer y multiplicar, la constituyen los ciclos de reuniones internacionales, regionales y nacionales, con diversidad en sus formatos y objetivos, tales como los Foros Internacionales del Enfoque Centrado en la Persona, iniciados en 1982, de los cuales se han llevado a cabo ocho (México, Inglaterra, EUA, Brasil, Holanda, Grecia, África del Sur y Japón), estando el próximo programado para 2004 en Argentina; las Conferencias Mundiales de Psicoterapia y Orientación Centradas en el Cliente y Experiencial, iniciadas por Germain Lietaer en 1987 (Bélgica, Escocia, Austria, Portugal, EUA), de las que la sexta se llevará a cabo el próximo año de 2003 en Holanda; los Encuentros Latinoamericanos del Enfoque Centrado en la Persona, iniciados en 1983 (tres en Brasil y en Argentina, uno en Uruguay, Bolivia, México y Costa Rica), cuya décimoprimera reunión tendrá lugar en São Paulo, Brasil este año; las reuniones anuales de la Asociación pro Desarrollo del Enfoque Centrado en la Persona, iniciadas en 1986 en Chicago, con sede este año en Cleveland, Ohio, EUA; existen también otras reuniones de carácter nacional, tales como: los Foros Brasileiros del Enfoque Centrado en la Persona, iniciados en 1995, los Encuentros Argentinos del Enfoque Centrado en la Persona y las diversas reuniones de las asociaciones de lengua alemana, entre otras.

Otro de los grandes retos será el empleo de la electrónica. Los primeros esfuerzos han sido el establecimiento de redes de comunicación entre académicos y profesionales de todo el mundo interesados en el enfoque, de las cuales existen actualmente, entre otras: una en idioma inglés, cuya central se encuentra en Chicago, Illinois; otra en idiomas español y portugués, la Red Iberoamericana Centrada en la Persona, coordinada desde la Universidad Iberoamericana, México; y una red brasileira, en lengua portuguesa. Dichas redes ofrecen una muestra de lo que en el futuro podrá ser la comunicación entre académicos y profesionales, que intercambien conocimientos personales, elementos de teoría y práctica profesional y la posibilidad de establecer proyectos comunes de una manera jamás soñada hasta hace pocos años.

A través de estas redes, así como de páginas electrónicas y otras formas de comunicación, comienza también a ser posible algo que se hará indispensable en poco tiempo: el intercambio de artículos y ponencias, tanto para su enriquecimiento previo como para su difusión inmediata a un público situado a grandes distancias; si bien, en opinión de este autor, el libro y la revista nunca serán completamente desplazados por la electrónica, ésta nos obliga a replantear el aporte específico del impreso en la difusión de la cultura.

El enfoque centrado en la persona requiere recuperar y preservar su historia, tanto en lo que se refiere a la producción impresa (artículos, capítulos, libros y ponencias en reuniones), como grabaciones auditivas (discos, cintas y casetes) y visuales (filmes y videos), de manera que los aportes de diversos individuos y grupos no se pierdan para la posteridad. Es muy deseable que, en futuras reuniones, se incluyese como elemento importante la preservación de los textos presentados para asegurar su disponibilidad a los interesados.

Los Archivos Internacionales del Enfoque Centrado en la Persona, en la Universidad Iberoamericana, México, realizan actualmente una labor pionera de integración de trabajos realizados por distintas personas, tales como Nel Kandel y Barbara T. Brodley, en EUA; Germain Lietaer, en Bélgica; Peter F. Schmid, en Austria; Alberto S. Segrera, en México; Marcia Tassinari, en Brasil; y Jean-Marc Priels, en Bélgica. Los Archivos ofrecen la possibilidad de consulta, a través de la internet (http: aiecp.bib.uia.mx/aiecp), de más de 20,000 referencias en siete idiomas: alemán, español, inglés, francés, holandés, italiano y portugués, y reúnen un importante acervo de documentos, especialmente en español, portugués e inglés. La formación de una red coordinada de centros de documentación que, como esfuerzo comunitario, lleven a cabo la labor de identificación, preservación, clasificación y difusión del material disponible, se hará indispensable para evitar pérdidas irremediables.

El Sitio del Enfoque Centrado en la Persona, iniciativa de Peter F. Schmid, en Austria (hhtp: www.pca-online.net) constituye un verdadero tesoro de información sobre la comunidad internacional centrada en la persona, sus organizaciones e instituciones, reuniones internacionales y nacionales, programas y cursos de formación, publicaciones y revistas, principales sitios electrónicos y conexiones, en breve, la más completa fuente de información disponible sobre el Enfoque.

He aquí algunos de los retos que enfrenta el enfoque centrado en la persona en este siglo, así como ejemplos de iniciativas existentes y posibles para responder a ellas. Soy consciente de que la visión ofrecida está inevitablemente influenciada por las circunstancias personales, culturales y sociales de su autor, y que cada lector tendrá sus propias opiniones sobre la importancia de algunas de ellas y aún sobre su pertinencia.

Permítaseme terminar expresando que me consideraré plenamente satisfecho si estas líneas contribuyen a promover en el lector la reflexión sobre el desarrollo del enfoque centrado en la persona, sean cuales sean las conclusiones a las que llegare.


TRABAJOS EN ESPAÑOL A PARTIR DE 1990

A continuación ofrecemos un escueto resumen de los principales esfuerzos de publicación y presentación de trabajos sobre el enfoque centrado en la persona desde 1990 a la fecha, basándonos en los datos existentes en los Archivos Internacionales del Enfoque Centrado en la Persona; pedimos disculpas por las indiscutibles carencias de los datos disponibles y rogamos a nuestros lectores que su cooperación para completarlos.

Sería injusto iniciar este recuento sin mencionar el trabajo pionero, anterior a la decada de los noventa, realizado por un grupo de jesuitas españoles: José María Gondra (1975), Manuel Marroquín (1982), Carlos Alemany (1983) y Javier Ortigosa (1985), quienes han contribuido significativamente con sus obras a la difusión y enriquecimiento del enfoque centrado en la persona en nuestro idioma, así como Pedro Meseguer, traductor de la obra de Curran (1952/1963); a estos debemos añadir la labor editorial y aportaciones propias de Juan Lafarga (1978-1992), mexicano.

A partir del año 1990, en lo que se refiere a libros originales en idioma español, se han publicado: La promoción moral no directiva: Relatos para el crecimiento personal (Alemany, 1995); Artículos y conferencias (Artiles, 1995); La sonrisa de Eros: El amor y la pareja (Artiles, 1996); Psicología de la comunidad (Gómez del Campo, 1999); De la sombra a la luz: Desarrollo humano-transpersonal (González, 1995); La relación de ayuda en Robert R. Carkhuff (2ª ed.) (Marroquín, 1991); La comunicación interpersonal: Medición y estrategias para su desarrollo (Marroquín & Villa, 1995); Diálogo interdisciplinar: Con la psicología de C. Rogers, con la sociología de Peter L. Berger, con la teología moral actual (Martín del Campo, 1992); Más allá de la persona: Hacia una psicoterapia fenomenológica mundana (Moreira, 2001); Guía del aprendizaje participativo: Orientación para estudiantes y maestros (Moreno, 1993); Estar presente: Desde Carl Rogers al enfoque holístico centrado en la persona (Sánchez Bodas, 1997); Enfoque centrado en la persona: Bibliografía en español, 1997 (Segrera & Alemany, 1997); y Curriculum centrado en la persona: El milagro de creer en las capacidades del niño (2ª ed.) (Troncoso & Repetto, 1997).

Durante el mismo período se han traducido las siguientes obras: El focusing como orientación psicoterapeútica: Manual del método experiencial (Gendlin, 1996/1999); La relación de ayuda: De Rogers a Carkhuff (Giordani, 1988/1997); Facilitando el cambio emocional: El proceso terapéutico punto por punto (Greenberg, Rice & Elliot, 1993/1996); Trabajar con las emociones en psicoterapia (Greenberg & Paivio, 1997/2000); Libertad y creatividad en la educación (3ª ed.) (Rogers & Freiberg, 1969/1996); Tu cuerpo sabe la respuesta: Focusing como método de autoconocimiento: Una guía práctica (Siems, 1986/1991); El poder del focusing (Weiser, 1996/1999); y Terapia de juego centrada en el niño (West, 1992/1994).

Así mismo, se han editado nueve libros, que incluyen capítulos originales y traducidos: Psicoterapia experiencial y focusing: La aportación de Eugene T. Gendlin (Alemany, 1997); La promoción del desarrollo humano en un continente en crisis (de Anda, Lovering & Moreno, 1999); Psicología humanista: Aportes y orientaciones (Artiles & Martín, 1995); 8º Encuentro Argentino del Enfoque Centrado en la persona: “Rogers después de Rogers” (Asociación Argentina de Counselors, Casabierta, Centro de Estudios de Psicológicos de Orientación Rogeriana, Holos, & Koinonía, 1999); Más allá de Carl Rogers (Brazier, 1993/1997); Desarrollo del potencial humano: Aportaciones de una psicología humanista, Vol. 4 (Lafarga & Gómez del Campo, 1992); ¿Crear salud o curar enfermedad? (Sánchez Bodas, 1993); Counseling humanístico: Teoría y práctica, Vol. 1: Fundamentos teóricos; y Counseling humanístico: Teoría y práctica, Vol. 2: Prácticas y campos de aplicación (Sánchez Bodas, 1999a y 1999b).

En diversos libros de otros autores se publicaron 14 capítulos aislados sobre el enfoque centrado en la persona.

En el campo de los estudios académicos, tenemos conocimiento de la elaboración de 14 tesis de licenciatura en México; 27 de maestría en México y 1 en Cuba; y 1 de doctorado en México.

Se editaron dos números especiales de revista: Desarrollo humano social centrado en la persona, en Psicología Iberoamericana (Segrera & Mancillas, 1998); y Homenaje a Carl Rogers, en Revista de Psicoterapia (Desconocido, 1997). Además de dichos números, aparecieron 161 artículos: 52 en Counseling: Revista de la Asociación Argentina de Counselors; 51 en Prometeo: Fuego para el Propio Conocimiento, México; 12 en Congruencia: Revista Argentina del Enfoque Centrado en la Persona; 10 en Revista de Psicoterapia, España; 4 en Enfoque Humanístico: La Revista de Holos y su Fundación, Argentina; 3 en Psicología Iberoamericana (antes, Revista del Departamento de Psicología), México; y otros 19 artículos en revistas de Argentina, Chile, España y México.

Se presentaron conferencias y trabajos: 216 en los Encuentros Latinoamericanos del Enfoque Centrado en la Persona: 6 en el Quinto (Mar del Plata, Argentina, 1990); 18 en el Sexto (Huatajata, Bolivia, 1992); 20 en el Séptimo (Maragogi, Alagoas, Brasil, 1994); 63 en el Octavo (Aguascalientes, México, 1996); 50 en el Noveno (San José, Costa Rica, 1999); y 49 en el Décimo (La Falda, Córdoba, Argentina, 2000).

En el 8º Encuentro Argentino del Enfoque Centrado en la Persona: Rogers después de Rogers (Cañuelas, Buenos Aires, Argentina, 1999) se presentaron 15; en los Foros Internacionales del Enfoque Centrado en la Persona: 24; en las Conferencias Internacionales de Psicoterapia Centrada en el Cliente y Experiencial: 2; y en diversas otras ocasiones: 8 en Argentina; 1 en Chile; 2 en Cuba; 2 en España; y 28 en México.

Existen también en los Archivos Internacionales del Enfoque Centrado en la Persona otros 5 documentos diversos.


A MANERA DE CONCLUSIÓN

El enfoque centrado en la persona, a cien años del nacimiento de su fundador, se muestra vigoroso y vigente; durante los poco más de sesenta años de su existencia, una amplia comunidad de académicos, científicos y profesionales ha asumido la misión de profundizarlo y enriquecerlo, enfrentándose a los retos planteados por la diversidad de ámbitos de estudio y de campos de aplicación de sus constructos generales.

A quince años de la muerte de Rogers, el presente y, aun más, el futuro del enfoque está en manos de la comunidad mundial centrada en la persona; alguna vez le escuché decir a Rogers que no estaba interesado en el poder, sino en impactar con sus ideas; personalmente creo que ha logrado ampliamente su deseo.



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* Mexicano, nacido en Cuba. Licenciado en Psicología y candidato a maestro en Ciencias Familiares y Sexológicas por la Université Catholique de Louvain (Bélgica); especialista en Psicoterapia Centrada en el Cliente y candidato a maestro en Educación por la Universidad Iberoamericana (México). Académico numerario en la Universidad Iberoamericana. Educador y orientador. Creador de los Foros Internacionales del Enfoque Centrado en la Persona. Fundador y director de los Archivos Internacionales del Enfoque Centrado en la Persona. Miembro del Consejo de la World Association for Person-Centered and Experiential Psychotherapy and Counseling.