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jueves, 16 de noviembre de 2006

El Experiencing y la Creación de Significado.






Por
Eugene Gendlin
1962


Introducción del libro “Experiencing and the Creation of Meaning”, (1962).

Traducción y revisión: Cecilia Domínguez, Blanca Ortiz, Gabriel Reyes.


1. Eventos, Lógica y Experiencing.

Además de las dimensiones lógicas y operacionales del conocimiento, existe también una dimensión experiencial directamente sentida. El significado no es sólo una cierta estructura lógica acerca de eventos, sino que también implica un experiencing sentido. Cualquier concepto, evento o conducta es significativo sólo en la medida que algún tipo de sonido o evento interactúa con el experiencing sentido. Los significados se forman y obtienen a través de la interacción entre el experiencing y los símbolos y/o eventos.

El significado ha sido reiteradamente analizado en el pasado, en términos de eventos (referencias objetivas, percepción sentida) y en términos de estructura lógica. Los significados, por supuesto, eran vistos como algo que concernía a la experiencia. No obstante, “la experiencia” era con frecuencia construida como un esquema lógico que tenía la función de organizar las percepciones sensoriales o como constructo lógico que intervenía para relacionar y predecir las observaciones comportamentales.

Actualmente, sin embargo, no podemos construir la “experiencia” tan erróneamente. Hemos comenzado a reconocer que además de esquemas lógicos y percepciones sensoriales también existe una poderosa dimensión sentida de la experiencia que es pre-lógica y que interviene de forma decisiva es lo que pensamos, percibimos y en como nos comportamos.

La tarea que tenemos entre manos es examinar las relaciones entre esta dimensión sentida de la experiencia y los patrones lógicos y objetivos. ¿Cómo es que las simbolizaciones lógicas y las definiciones operacionales pueden relacionarse con el experiencing sentido en nuestras operaciones conceptuales y en nuestra conducta observable?

Este lado afectivo concreto de la experiencia y su importancia central en la vida humana ha sido especialmente señalado por un grupo de pensadores modernos (Bergson, Sastre). Así mismo, han señalado la dificultad que implica la aplicación de la lógica y los conceptos a la experiencia en la forma en que es vivida y sentida en cada momento. Opinan que sólo la “intuición” o las vivencias actuales pueden captarlo adecuadamente mientras que los conceptos y las definiciones pueden distorsionarlo y desvirtuarlo. También señalan que el intento de definir, puede tornar la experiencia vital en abstracciones u objetos de estudio carentes de vida. Por lo tanto, a despecho de su experiencia crucial, la experiencia sentida ha sido conceptualizada sólo ampliamente en momentos cruciales de la vida (por ejemplo; “encuentros”, “compromisos”) más que como el factor siempre presente y poderosos que es.

Estos puntos de vista del pensamiento moderno, nos conducen al problema de, efectivamente, estudiar la experiencia directamente sentida. Emplear sus significados en la ciencia y situaciones vitales, para así extender y hacerlos accesibles a más personas, y no a unos pocos iniciados. En resumen, el problema es relacionar los conceptos con la experiencia sentida sin distorsionarla o desvirtuarla.

El otro lado del pensamiento moderno (Positivismo lógico, pragmatismo) ha enfatizado los requerimientos lógicos y empíricos de la ciencia y el significado. Sólo en base a definiciones lógicas precisas y las pruebas empíricas que son necesarias en el avance de la ciencia podemos continuar el trabajo con un tipo de verdad imparcial que hace por una parte, al hombre libre y a la vez le permite cuestionar o desaprobar principios aceptados siempre que sus hallazgos puedan ser objetivamente definidos y probados.

Sin embargo, el permanecer sólo al interior de conceptos usuales y métodos científicos y lógicos impone severas limitaciones. Este aspecto del pensamiento moderno nos conduce al problema de extender la ciencia al comportamiento humano, sin distorsionar o diluir la precisión lógica y el criterio empírico objetivo.

Estos dos aspectos del pensamiento moderno definen la tarea básica tal cual se nos presenta hoy. Ya que no podemos, realmente, contentarnos con perder cualquiera de los dos aspectos, o bien dejarlos a ambos como están. Los métodos científicos usuales necesitan ser ampliados, y no sólo analizarlos en el estado en que actualmente se encuentran. Tampoco podemos dejar indefinidamente el sentido concreto siempre presente de la “experiencia” en forma vaga y en tierra de nadie. Su función es relevante en el comportamiento humano. El estudio del comportamiento humano puede ser guiado y ayudado, si aprendemos a captar que clase de conceptos pueden relacionarse con la experiencia sentida y cómo los conceptos de este tipo, se puede, a su vez, relacionar con conceptos y mediciones objetivas.

Con el fin de embarcarnos en esta tarea, debemos tener claro que requeriremos más que un esquema lógico de “experiencia”. Debemos preocuparnos no sólo de lo ya lógico, sino de la experiencia previa a su ordenamiento lógico. Debemos ocuparnos de la experiencia y de cómo ésta funciona en la formación de significados y patrones lógicos. Debemos investigar la experiencia pre-lógica, “pre-conceptual”, y como esta funciona conjuntamente con los símbolos lógicos, pero sin sustituir una por otra. El permanecer enteramente en el nivel lógico, no puede revelar la forma como la experiencia funciona con lo lógico. Por lo tanto, no podemos considerar la experiencia como un constructo esquemático lógico, no importa cuán complejo este sea. Lo mejor que podremos obtener, de esta manera, será un esquema de la relación entre la experiencia y la lógica. Entonces, al referirnos directamente a la experiencia, debemos pensar en esta como una corriente de sensaciones parcialmente formada y sostenida en cada momento. A esto lo denominaré “experiencing”, utilizando tal término para el flujo de sensaciones concretas, al cual se puede atender interiormente en cualquier momento, si así se desea.

El experiencing juega roles básicos en la conducta y en la formación de significados. Si los esquemas lógicos no son considerados en relación a esos roles del experiencing, estos estarán vacíos.

Poseemos una cantidad de esquemas, cada uno de ellos básico y exclusivo. Estos se han usado y alterado hasta la saciedad cuando se tornan en sistemas y esquemas. El relativismo, es positivismo y el pragmatismo nos han señalado que todo esquema es siempre el mismo, o bien, que estos son significativos por largo tiempo, o que frecuentemente pueden ser juzgados como equivalentes. Hemos llegado a saber que podemos desechar o igualar esquemas sin haberlos estudiado acabadamente.

La relatividad de los esquemas nos muestra la más amplia relatividad de las formas culturales. Aun hoy, en el Este, la sociedad no proporciona a los individuos esquemas o conjuntos de formas con los cuales interpretar su experiencia. El individuo se da cuenta de muchas diferencias, contradicciones y de la falta de relación entre formas y esquemas. Por lo tanto, esto le dispone a confrontar la vida y el experiencing directamente.

En consecuencia, es característica de nuestro tiempo que la pregunta básica cambie desde una que sólo concierne a teorías y esquemas, a una que implica la relación entre toda la simbolización en general, por un lado, y al experiencing, por otro. Hemos cuestionado todas las formas de esquemas, las formas artísticas, cuyas características nosotros establecemos de una vez para siempre, los esquemas filosóficos, los códigos religiosos, los patrones sociales, los valores morales, los rituales y así sucesivamente.

Spengler, Toynbee y muchos otros autores, hacen la siguiente pregunta: ¿Es esta relatividad un signo de desintegración social? Ven que existe un patrón histórico general que es actualmente aplicable: en tiempo de desintegración social, esquemas por largo tiempo establecidos se tornan “relativos” y se les da a los individuos la oportunidad (altamente humana, aunque frecuentemente desesperada) de interpretar la vida y el experiencing directamente. La encrucijada histórica de tales tiempos es: o se reimponen ciertos sets de valores y es quemas, o se inicia una tarea nunca antes intentada; el aprender como, de una forma racional, relacionar conceptos al experiencing directo: el investigar la forma en que se simbolizan los afectos y como se afectan por el experiencing sentido; el investigar un vocabulario social y científico que pueda interactuar con el experiencing, de modo que la comunicación sobre ello se torne posible, de forma que tales esquemas puedan ser considerados en relación a significados experienciales, y por último, que una ciencia objetiva pueda relacionarse y guiarse por el experiencing.

El acceso a lo social y científico sobre la dimensión del experiencing requerirá de ambos, del experiencing y de la simbolización lógica. El significado se forma en la interacción del experiencing y “algo” que funciona simbólicamente. La sensación sin una simbolización es ciega, y la simbolización sin una sensación es una sensación vacía.

Hoy en día, el problema de la interacción entre el experiencing sentido y la simbolización es crucial para la filosofía y las ciencias de la conducta. Estamos, con precisión, concientes del efecto de las sensaciones sobre el intelecto. Nuestro tiempo ha encubierto una multitud de formas en las cuales la función intelectual es afectada por este experiencing pre-conceptual: la cultura, la economía, los impulsos biológicos, las necesidades psicológicas, desarrollo temprano, intereses de clases, sexo gustos, propósitos y así sucesivamente. Una gran cantidad de lo que la filosofía ha utilizado como fundamento puramente racionales debe ahora ser considerada en relación a un experiencing pre-conceptual. En todas estas áreas, el punto de vista racional de la “experiencia”, lógicamente construido, se ha abierto camino. Como resultado de lo anterior, la filosofía se ha tornado más y más estrecha. La política se perdió en la sociología. La Ética derivo en la psicología. La metafísica fue dejada de lado. La epistemología se tornó sólo en algo lógico. El intelecto fue reducido sólo a las escasas fórmulas con las cuales se construye la sintaxis lingüística. La filosofía tuvo que evitar todas estas áreas, a menos que se tornara una mera “racionalización” de una clase más poderosa de “experiencia”.

No obstante, los roles del Experiencing sentido en todas nuestras operaciones conceptuales no son meros rasgos “sesgos” ilegítimos. Son funciones que le son propias y naturales. Estas pueden ser estudiadas, y así, entonces ver como las funciones del experiencing en la cognición son más amplias, variadas, y esenciales de lo que se había creído.

No podemos siquiera saber lo que “significa” un concepto o utilizarlo significativamente sin la “sensación” de su significado. En el lugar del significado sentido no puede utilizarse ningún monto de símbolos, definiciones o semejantes. Si no poseemos el significado sentido del concepto, no tenemos el concepto en su globalidad, sólo un sonido verbal. Tampoco podemos pensar sin un significado sentido del concepto, pues son escasas las consideraciones que pueden ser sostenidas en la mente sólo en forma de verbalización, ya que el pensar implica el rol simultáneo de muchas consideraciones. Las “pensamos” todas ellas en una forma sentida, como por ejemplo podemos decirnos a nosotros: “Déjame ver ahora, esto, esto y aquello”, significando una total complejidad con la palabra “esto” y “aquello”, debido a que sentimos directamente el significado. Este experiencing sentido, no verbalizado, construye sólo una pequeña porción de lo que pensamos. Rotundamente, los conceptos no son significados, excepto en relación al experiencing.

Hasta ahora hemos tomado parcialmente a los conceptos en su aspecto valórico. Debemos también estimar el hecho que en el pensamiento actual un concepto no es para nada sólo lo que lógicamente parece. El pensar como se da humanamente (en contraste con la lógica simbólica), implica muchos significados, esos son sentidos y pueden conducirnos a muchos conceptos posteriores y cambios conceptuales. La conducta concreta (verbal y no verbal) implica conexiones, relaciones, y patrones, lo cual es mucho más y diferente de su aspecto lógico. Expresarlos en términos lógicos es solamente “racionalizar”, eso es, ignorar los factores experienciales que se relacionan realmente a (e interactúan con) el uso de símbolos lógicos. Un concepto, en el pensamiento actual no sólo es un patrón lógico y sus respectivas explicaciones en un momento dado. También implica un experiencing sentido de significado, lo cual nos puede guiar, al momento siguiente a conceptos radicalmente diferentes, a nuevas diferenciaciones de significados, o a contradicciones lógicas aún en conductas humanas “predecibles”.

Pero, seguramente, si el rol del experiencing concreto se da uno a uno con los conceptos y con tal ubicuidad, entonces debemos investigar no sólo el intelecto lógico, sino también las maneras en las cuales funciona conjuntamente con el experiencing. Es una razón para preguntarse más ampliamente sobre la naturaleza de la simbolización lógica y su relación con el experiencing, el hecho que el espectro de la lógica y sólo lo intelectual se considere. Tal cuestionamiento intenta reponer poder intelecto proporcionándole un método sistemático para la interacción entre simbolizaciones lógicas y el experiencing.

El analizar y sistematizar la interacción entre el experiencing y la lógica no afecta la relación entre la lógica y la verificación empírica. No nos proponemos alterar la naturaleza de los términos objetivos científicos. Es decir, no es nuestro propósito alterar la relación entre expresiones precisadas lógicamente y la verificación empírica operacional. Nos proponemos añadir un cuerpote teoría consistente en conceptos de distintos tipos, conceptos que pueden referirse al experiencing y que pueden captar las formas en las cuales éste funciona. Nos proponemos distinguir este orden diferente al orden de los conceptos lógicos y objetivos y proveer métodos sistemáticos para movernos entre estos dos órdenes.
[1]

Por lo tanto, no se trata que el significado descanse en el experienciar sentido y la lógica lo distorsione, o que sea asumido que el significado en la lógica y se tome a la sensación como un pantano caótico que deba ser evitado. El significado se forma en la interacción del experiencing y algo que funciona como un símbolo. Este hecho ha sido visto como un caos problemático en vez de verlo como la fuente básica de orden en el comportamiento humano. Dado que, cuando ocurren los significados simbolizados en interacción con el experiencing y cuando se emplean símbolos para entender el significado sentido, este cambia. Es vano el esfuerzo de sólo “observar” la sensación y entonces decir lo que significa. Necesitamos entender y emplear sistemáticamente lo que ocurre en una interacción entre símbolos (la atención selectiva es ya un proceso “simbólico”) y el experiencing. Por otro lado, mientras sólo exclamemos ¡todo cambia!, veremos como meramente problemático el funcionamiento humano en el cual el orden y los significados se forman.

Al investigar este funcionamiento (de experiencing y símbolos) encontramos, primeramente, que existen muy distintos y variados tipos de relaciones funcionales entre el experiencing y los símbolos (Capítulos III y IV). Encontramos, secundariamente, que podemos emplearlos (capítulo V, VI, VII).

Los “significados” del experiencing como tal, son “pre-conceptuales”. Podemos investigar los cambios que ocurren cuando lo “pre-conceptual” interactúa con los símbolos (palabras, objetos, conductas, personas), y emplear tal interacción.

La filosofía requiere de otra revolución copernica para reconocer el experiencing sentido como centro de consideración en su propio derecho, no meramente como bordeando los requerimientos de las construcciones lógicas. Un empirismo genuinamente radical no puede construir simplemente la experiencia como un patrón lógico recortado a la conveniencia de tal o cual análisis requerido por tales proposiciones válidas. Debemos poseer conceptos en referencia directa al experiencing. Preguntarnos acerca de las formas en las cuales el orden lógico puede ser relacionado con la experiencia concretamente sentida.

Si obtenemos éxito en el análisis de la formación de significados en la interacción del experiencing con los símbolos, podremos entonces, aproximarnos a los problemas filosóficos y teóricos de una forma nueva. Tal filosofía podrá aspirar a no ser meramente otro esquema, sino una filosofía de las relaciones entre el experiencing y los esquemas. Tampoco sería una filosofía estática sobre la formación de significados, sino que podrá emplear esquemas y experiencing para formar significados en la medida que progresa el discurso. Cuando nos aproximamos a través de este método y marco de referencia, lo filosófico, ético, político y generalmente los puntos teóricos, son enteramente diferentes. Las ciencias de la conducta también requieren de un aparato conceptual que puede ser un medio entre el experiencing por un lado, y los conceptos lógicos y objetivos por otro.

Si se logra la tarea filosófica básica de este libro, se seguirán algunos resultados para las ciencias del comportamiento, de los cuales daremos algunos ejemplos en este capítulo. El aparato servirá para el aislamiento efectivo de variables observables, para la formación de fructíferas hipótesis predictivas, y para la conexión de hipótesis con condiciones operacionales mejor relacionadas y definidas. También nos permitirá emplear constructor lógicos, y desde ellos dirigirnos al experiencing y avanzar nuevamente con la transformación sistemática que permita la formulación de nuevos constructor lógicos pero igualmente aplicables. También es útil para formular algunas condiciones y limitaciones que deben ser consideradas cada vez que se imponga cualquier tipo de ordenamiento lógico sobre el experiencing o sobre el fenómeno observado que lo determina. Dado que el orden lógico se relaciona con el fenómeno experiencial sólo en ciertas formas y no en otras, debe éste, ser utilizado por la ciencia.

Si tomamos en cuenta los modos básicos en que pueden interactuar el orden lógico con el experiencing, y los modos básicos en los cuales el experiencing funciona conjuntamente con los símbolos y objetos, esto nos lleva a una rudimentaria teoría sobre el fenómeno humano , una básica “teoría de personalidad”, si se desea. Sus términos básicos no son definiciones lógicas de contenidos desde los cuales se supone es construida la personalidad. Más bien, los términos básicos conciernen a la función del experiencing. Podemos entonces definir términos específicos y emplearlos en teorías relativas a, por ejemplo, psicoterapia y personalidad (ver capítulo VII). Esta teoría puede ser utilizada como una guía en la definición operacional de variables e investigación objetivas.

La sección que resta de esta introducción esbozará estas direcciones para las teorías en psicoterapia, personalidad, ciencias conductuales e investigación. Estas direcciones, sin embargo, dependen en su realización de una teoría filosófica básica a la cual se dedican los principales capítulos de este ensayo.


2. Descripción del Experiencing.

¿Qué es, entonces, este experiencing “concreto” o “pre-conceptual”? No podemos hablar sobre él sin recurrir al uso de símbolos. Aún el hecho de ponerle atención es un proceso simbólico. Hay muchas maneras diferentes en las cuales los símbolos y el experiencing concreto pueden funcionar juntos. Requerimos del experiencing para moverse de una a otra de estas formas en la utilización de símbolos. El pensamiento utilizado habitualmente, siempre requiere del experiencing, este es realmente una relación funcional entre los símbolos y el experiencing.

En mis primeras aproximaciones descriptivas del experiencing emplearé principalmente los símbolos a los que denominaré “referencia directa”. Les pediré que permitan a mis símbolos referirse directamente a su experiencing.

Utilizo la palabra “experiencing” para denotar la experiencia concreta, ya que el fenómeno a que me refiero es a lo descarnado, presente, siempre funcionante (en nuestro interior), usualmente llamado experiencia. Permítanme describirlo:

Es algo de tal simpleza, tan fácilmente accesible para cualquier persona, que en un comienzo, esto lo hace difícil de describir. Otro término par denominarlo es “significado sentido” o “sensación”. Sin embargo, la palabra “sensación” es usualmente utilizada para contenidos específicos, para tal o cual sensación, emoción tono, bienestar o malestar, triste o bastante pasable. Pero considerando los muchos cambios en lo que sentimos, existe un flujo siempre concretamente presente de sensaciones. En cualquier momento podemos dirigir nuestra atención interna, individual y privadamente, y cuando lo hacemos, ahí esta esto. Por supuesto, tenemos tal o cual idea, deseo, emoción, percepción, palabra, o pensamiento específico. Pero siempre poseemos una sensación concreta, un sentimiento interior cuya naturaleza es de mayor amplitud. Es una masa concreta, en el sentido que está ahí para nosotros. Es vaga, en el sentido de que sólo podemos poner algunos aspectos de ello en palabras. La masa por si misma está siempre ahí, sin importar lo que digamos sobre ello. Nuestras definiciones y conocimientos sobre “lo que es” son símbolos que especifican aspectos de él; “partes de él”, como podríamos decir. Está ahí aunque lo denominemos, lo dividamos, o no.

Ahora les proporcionaré algunos ejemplos sencillos, con el fin de llamar su atención hacia el experiencing. En cada ejemplo estaré usando símbolos que especificarán algún aspecto particular del experiencing. Aunque mi deseo sería que no pensaran tanto en el aspecto particular al que me refiero, sino que atendieran a lo que internamente están mirando.

Primeramente, sienta su cuerpo. Su cuerpo, por supuesto, puede ser mirado desde el exterior, pero les pido que atiendan desde el interior. Allí simplemente está su experiencing de este momento. No obstante, no necesitamos permanecer en esta sensación global de nuestro cuerpo. Permítanos “dividirlo” en unidades, aunque ninguna división gruesa y rápida en partes es realmente posible. Crearemos algunos aspectos de él a través de símbolos. Los símbolos serán las frases que a continuación entrego:

Quizás usted sienta alguna tensión, o bien tranquilidad. Estas palabras (“tensión”, “tranquilidad”) proporcionan ciertas cualidades y especifican ciertos aspectos de su experiencing presente. Un tipo de aspecto, en una modalidad diferente sería: ¿Cómo siente su pecho cuando usted inhala?

No es necesario permanecer enteramente en las actuales descripciones. Si yo le pregunto ¿Cómo se siente antes de una comida cuando no ha comido en largo tiempo? (sentirá hambre, usando la palabra para referirse a su sensación interna con respecto a esto). Usted obtendrá una sensación sentida en el presente (Igualmente, aspecto del experiencing), es decir usted tendrá una sensación sentida ahora. O si recuerda la sensación de pesadez que sintió después de haber saciado su estómago.

Pero, estoy seguro que han comenzado a notar que les pido constantemente que atiendan a algún aspecto de la sensación interna. Las miles de sensaciones en diferentes tipos y tonos, significados sentidos y otros, son aspectos de una sensación, de una “sensación interna”, un lugar, un referente interno (siempre tal o cual aspecto concreto al que se atiende) a lo que yo he denominado “experiencing”.

Noten que siempre está ahí para ustedes, aunque puede que no siempre esté claramente definible. De hecho, cuando usted le pone atención puede notar que nunca proporciona una cualidad o tono o contenido definible. Puede irse diferenciando cada vez con más especificidad. Un aspecto concreto del experiencing toda descripción de cada cosa significativa que es dicha. Sobre y bajo los símbolos siempre está también el referente sentido por sí mismo. Siempre hay ahí una sensación interna, concreta y definida, que está presente para usted.

Pasaremos de estos ejemplos sencillos a otros de mayor complejidad. Consideremos la frase: ¿Qué es la ley de la oferta y la demanda? ¿De qué forma obtiene usted el significado de esta frase? Por supuesto, la frase dicha o escrita es objetiva. Pero, ¿qué es para usted? ¿De qué forma usted obtiene su significado? Lo posee usted en su experiencing. Digamos que usted ha leído la frase ¿significa algo para usted o no? Si está en un lenguaje conocido y le hace algún sentido, entonces tiene un sentido experiencial de este significado. ¿Dónde encuentra tal sensación experiencial de significado? Nuevamente, usted encuentra el significado en el mismo lugar, con la misma atención sobre la referencia interna de esta masa siempre presente de sensaciones, en la cual encuentra sus significados. La frase se compone de sonidos verbales (imágenes o sonidos). Pero, ¿su significado? Éste usted lo siente. Si ahora debe expresar lo que esta frase significa (usando sus propias palabras) debe referir su atención a este significado sentido, es decir, a su experiencing. Debe, de hecho, referirse a aquel aspecto de su experiencing que constituye el significado de la frase para usted. Puede señalar que es una “parte” de su sensación corporal interna, dado que se localiza al interior, es corporalmente sentido. Sin embargo, este, obviamente, es un aspecto específico de la totalidad de las sensaciones corporales que la atención especifica. Solemos decir que se está “concentrado” en ello. Concentrándose en sus significados, su atención es focalizada internamente en este aspecto de su experiencing sentido.

Una situación en la cual usted está y se comporta apropiadamente, no requiere, en general, ponerla en palabras. Por ejemplo, el cruzar su pieza y sentarse, no requiere de palabras. Por lo menos de las miles y miles de palabras que se necesitan para verbalizar todo lo que la situación significa para usted. Todo lo que significaría para usted cruzar su pieza y sentarse en una silla. No es necesario tener tal cantidad de significados explícitos y separados. El experiencing sentido del momento interactúa con las cosas y eventos habilitándole para responder adecuadamente. Su respuesta frecuentemente surge desde el experiencing sentido interno sin simbolización verbal.

Note que, dependiendo de sus necesidades, puede focalizar en algún aspecto amplio y general del experiencing como puede ser una sensación de gozo o tensión, o puede focalizar en un aspecto muy específico y finamente determinado, como “¿Qué es la ley de la oferta y la demanda?” De cualquier modo, usted se refiere a una sensación experiencialmente, y tiene algo concreto y definitivamente presente para usted, aunque su significado pueda ser vago.

Tal vez ahora, ya conozcan desde es que deseo que pongan su atención cuando hablo de “experiencing”. Tal vez puedan apreciar su ubicuidad, es decir, la constante presencia, tanto para usted como para mi, de este dato concretamente sentido del experiencing.

Ahora, si es que es el caso, que realmente estamos lidiando con el experiencing cada vez que sentimos algo, significamos algo, vivimos una situación, o pensamos, entonces el experiencing está obviamente ubicable y básico que debemos tomarlo como un fenómeno fundamental.

El experiencing es un aspecto de la vida humana que es constante, semejante a la vida corporal, al metabolismo y a la energía recibida sensorialmente. En su constancia difiere de los aspectos intermitentes de la vida, tales como observar, mover las piernas, pensar, hablar y dormir, ya que esto lo hacemos sólo ocasionalmente. Por lo tanto, el experiencing subyace a cada momento vital específico. Teóricamente podemos considerarlo la receptividad interior de un cuerpo viviente, si bien, debemos encargarnos de no olvidar que podemos “especificar” aspectos de él muy detalladamente, cada uno de los cuales puede ser específicamente referido por nuestra atención, pudiéndose emplear para que surja una gran cantidad de significados específicos. El experiencing es un fenómeno subyacente, es el sentimiento siempre presente y constante de estar viviendo. Por lo tanto, existe un lado experiencial de cualquier cosa, no importa cuan específica y finamente detallado, sin importar si es un concepto, un acto observado, un comportamiento interiormente sentido o lo que da sentido a una situación.

Podemos ser modestos o grandiosos con respecto al experiencing. Desde una perspectiva modesta, podemos señalar que el experiencing es simplemente una sensación, dado que existe interna y concretamente para nosotros como acompañante de cualquier aspecto de lo que somos, significamos y percibimos. O podemos ser más grandiosos con respecto a él, y señalar que por causa del experiencing (de tal o cual aspecto de él) la humanidad ha logrado un sentido de la vida. Al interior del experiencing descansan los misterios de todo lo que somos. Reaccionamos de la forma en que lo hacemos, a causa de la sensación experiencial que acompaña a lo que observamos. Desde él creamos lo que creamos. El orador que temporalmente ha perdido su dato interior sobre lo que ha de decir, no puede continuar hablando, parece perdido, con pausas, buscando “recordar”, esto es, busca a través de su atención interna para encontrar nuevamente una sensación concreta y definitiva de lo que quiere decir, de manera que sus palabras fluyan nuevamente. Si no logra encontrarlo, estará perdido. Igualmente, si nuestro contacto corporal con nuestro experiencing se torna muy estrecho, nublado o perdido. Recorreremos cualquier distancia, acudiremos a un amigo, a un terapeuta o por último al desierto, con el fin de recuperarlo. Esto sucede, porque nada es más debilitante que un funcionamiento distante o confuso del experiencing. El mal principal de nuestra sociedad, es tal vez, que permite pausas tan pequeñas que proporciona respuestas de muy poca especificación y comunión interpersonal a nuestro experiencing, de manera que la mayor parte del tiempo debemos pretender que sólo somos lo que parecemos externamente, y que nuestros significados son sólo referencias objetivas y lógicas a las palabras que pronunciamos.

Deseo enfatizar una característica vital del experiencing: Cualquier dato o aspecto del experiencing, no importa la fuerza con que haya sido especificado, puede ser, posteriormente, más y más simbolizado y especificado, de manera que puede guiarnos hacia muchas y muchas más simbolizaciones. Podemos, posteriormente, diferenciarlo infinitamente. Podemos sintetizar una infinita cantidad de significados en él.

Podemos focalizar en nuestro experiencing con respecto a una frase, una situación, una observación de comportamiento, una persona o lo dicho por una persona en un momento de un discurso o cualquier cosa en general. Podemos señalar lo que significa una frase, un párrafo o un libro. No obstante, no poseen sólo un significado, sino que dependiendo de los símbolos que aplicamos, los comportamientos y eventos que ocurren, pueden simbolizarse y diferenciarse en la formación de una gran cantidad de significados.


3. Las demandas del existencialismo y del positivismo lógico pueden ser incluidas.

Existe, hoy en día, una gran demanda, en las ciencias de la conducta, de un nuevo desarrollo del método científico. En primer lugar, permítame describirles los dos extremos de la usual controversia en las ciencias psicológicas.

En un extremo están los ortodoxos de la psicología científica que desean investigar sólo lo que puede ser investigado con los métodos y conceptos científicos habituales. Con frecuencia sostienen que la ciencia genuina debe excluir el área clínica. Consideran una amenaza a la ciencia el intentar investigaciones que, desde un punto de vista, no pueden basarse científicamente, temerosos de que la madeja de subjetividad vaga e inmanejable, destruya y atrape la integridad duramente lograda por el método científico.

En el otro extremo están los denominados “existencialmente orientados”. Estos, se supone, mantiene puntos de vistas opuestos al cientificismo ortodoxo. No obstante, frecuentemente coinciden en un punto fundamental: Nunca será posible la investigación científica en áreas de importancia humana y ni siquiera debe ser intentada. Sin embargo, su temor es diferente. Más que el temor a que se pierda la integridad de la ciencia, lo que temen es que se pierda la integridad de la experiencia humana.

Por lo tanto, ambos extremos de la controversia frecuentemente están de acuerdo en que es imposible definir conceptos sobre la experiencia humana, y su intento es peligro. No podemos burlarnos de estos temores. Actualmente debemos tomar por garantizado que la ciencia debe basarse en pruebas empíricas, y que estas pruebas deben estar tan bien definidas, las etapas tan explicitadas, que puedan ser repetidas públicamente en cualquier lugar y tan frecuentemente como sea necesario. Pero tal perspectiva sobre la integridad empírica es poco frecuente en la historia, extremadamente difícil de vender a una sociedad completa.

De igual manera, es válido el temor de que una ciencia del hombre pueda destruir la integridad de la experiencia humana. Las personas caen siempre en la trampa de interpretar su experiencia sólo con conceptos estereotipados con lo cual se echa de menos el flujo actual de la experiencia.

Recuerden, por ejemplo, la batalla que dieron los pintores impresionistas para convencer a las personas que la nieve no siempre se ve blanca. O recordemos la gran cantidad de turistas americanos que interpretan su experiencia en París exactamente como se lo han señalado los libros guías y otros americanos. Aún hoy, sin una ciencia psicológica, muchas personas no se atreven a interpretarse a si mismas al margen de los conceptos dados por Freud, o la revista dominical psicológica. La gente joven efectúa test vocacionales con el objeto de encontrar cuales son sus intereses, ¡como si un test pudiera sustituir una diferenciación directa de su experiencing actual de intereses! Indudablemente, debemos tener los intentos de que conceptos científicos estereotipen y destruyan la integridad del experiencing, aún cuando este y sus significados sentidos directamente pugnen contra las imposiciones de estos constructos.

Estos dos temores pueden ser de algún modo aquietados, si tenemos claro que debemos buscar en conjunto nuevos tipos de conceptos, sin por esto destruir la precisión y los métodos de los conceptos tradicionales, y sin sustituir los conceptos por el experiencing.

A. Los valores de los terapeutas existenciales (su énfasis en problemas de importancia, su opulencia en hipótesis implícitas, su riqueza de observaciones) merecen llevarnos mucho más allá que a un movimiento de “protesta” usual. Este libro provee a los “orientados existencialmente” un tipo de conceptos, un método y una teoría a partir de la cual pueda arrojarse más luz a las preocupaciones existenciales y materias subjetivas, ampliando así su espectro y utilidad.

El experiencing está implicado en cada instancia del comportamiento y pensamiento. Cada situación, conducta, concepto, cada expresión y respuesta terapéutica, cada significado que tenemos y cada evento responsivo que ocurre, implica y esboza (“simboliza”) el experiencing. De modo que no es necesario limitarnos a sólo algunas situaciones o dimensiones de vida. No necesitamos preocuparnos solamente de cuestiones cruciales tales como “existencia”, “compromiso”, “encuentro”, etc.

Podemos referirnos directamente al experiencing, y podemos hacer un proyecto del tipo de concepto que puede ser empleado sistemáticamente, junto con la referencia directa.

No necesitamos seguir temiendo al poder distorsionador de la conceptualización, dado
Que podemos referirnos directamente al experiencing, también como a los conceptos. Más que asumir que los conceptos deben sustituirse por el experiencing (y entonces deplorar al pobre sustituto en que necesariamente se convierte), podemos emplear conceptos y una referencia directa del experiencing. Esto es posible y deben formularse distintas formas sistemáticas de hacerlo.

Dado que el experiencing funciona en cada instancia del pensamiento, podemos tomar cualquier concepto de cualquier teoría o discurso y referirnos directamente al experiencing implicado en el acto de tener este concepto en un punto dado de dicha teoría o discurso. Podemos referirnos directamente al experiencing, sin por esto oscurecer los conceptos lógicamente definidos. Dejar que el concepto definido se mantenga, y también referirnos directamente al experiencing como ha sido implicado en el acto de tener este concepto. El hecho de hacerlo así, nos permitirá movernos a posteriores y diferentes simbolizaciones, y así sucesivamente, ya que mientras sea lógicamente definido, el referirnos directamente al lógicamente definido, el referirnos directamente al experiencing no necesita de mayores precauciones.

No podemos descartar la precisión lógica de los conceptos y de la ciencia, ni de la objetividad del criterio empírico. Los “orientados existencialmente” yerran cuando creen que deben descartar todo lenguaje con el objeto de proteger la vivencia de los significados experienciales. El lenguaje no es la caja rígida que ellos tanto temen. No necesariamente el lenguaje mata al experiencing. Debemos inventar un método con el fin que nos ayude a referirnos a nuestro experiencing, a crear y especificar aspectos de él y transmitir esto claramente. Podemos utilizar cualquier palabra en un sentido experiencial, no necesitamos limitarnos sólo a la definición lógica y objetiva de la palabra. Por supuesto, la utilización experiencial de una palabra es diferente a su uso lógico y objetivo. Es necesario distinguir entre el uso experiencial y el uso lógico del lenguaje; de otra forma perderemos la precisión de las palabras cuando las utilizamos lógica y objetivamente. No obstante, no es necesario perderlo ni tampoco limitarlo. Podemos tener ambos. Cualquier palabra, concepto, pensamiento, evento, conducta, pueden ser vistos en referencia al experiencing (al aspecto del experiencing que específica). Esta posibilidad nos permitiría interponer un nivel intermedio entre los conceptos rígidamente definidos y el experiencing inestructurado. Podemos encontrar una modalidad en el método para utilizar tal nivel intermedio, de manera tal que ni la precisión ni el experiencing se distorsionen. Para cualquier conducta, concepto o evento en cualquier contexto, podemos introducir algunos símbolos que se referirían al aspecto del experiencing, que en aquel contexto, constituya nuestro significado experienciado de la palabra, conducta o evento. Sólo una forma sistemática de emplear símbolos en referencia directa al experiencing puede actualizar las potencialidades de la usual “protesta existencial”.


B. Por otro lado, la inclusión y el empleo del experiencing nos guía para la selección y creación de variables científicas efectivas, así como para el logro de definiciones operacionales con las cuales es posible llegar a importantes predicciones exitosas. Un nuevo cuestionamiento o paso de investigación requiere definir nuevas variables. Es perfectamente correcto denominar esta porción de la labor científica “precientífica”. Por algún motivo es permisible omitir esta parte de la labor del esfuerzo total de la ciencia. El rol de la teoría es diferente de aquel de las proposiciones puestas prueba. La teoría mantiene el rol de guiarlas. Si podemos emplear algunos términos teóricos (cuidadosamente rotulados como tales) para referirnos al experiencing, y si podemos desarrollar un aparato a términos objetivamente precisos, entonces podremos utilizarlos para que nos ayuden a definir, de nuevo, variables observacionales. Estas variables una vez aisladas y definidas, pueden ocuparse para construir proposiciones sometibles a prueba y así, ser incorporados por el método científico ortodoxo. Sin embargo, es letal el requerimiento de ser “científico” antes de haber inventado las variables antes de haber inventado las variables. Significa que nunca podremos extender la ciencia, que para llegar a nuestras pretensiones debemos estar ya allí (como el niño que dice que salió del pozo corriendo a casa en busca de una escalera). Debemos, así mismo, inventar modos sistemáticos de referencia al experiencing y conceptualizaciones del mismo. Así podremos utilizarlos para extender la ciencia lógica objetiva a cada etapa en que se busque con avidez variables operacionales nuevas.


4. El experiencing pre-conceptual es el factor básico al cual se deben los llamados más usuales para una nueva metodología en las ciencias de la conducta.

Después de haber hablado de los dos grupos extremos en las ciencias del comportamiento (los grupos existencialistas y positivistas lógicos) nos dedicaremos ahora al grupo mayoritario intermedio. La mayoría de las ciencias del comportamiento, estipula categorías en la experiencia y conducta humana, aunque también estipula que es un tipo de categoría especial. Desde este amplio grupo intermedio recientemente se han hecho muchas “demandas hacia una nueva metodología” no sólo en psicología sino también en antropología, sociología, economía y otras ciencias que se ocupan del comportamiento humano.

En nuestra discusión acerca de estas “demandas” de una nueva metodología, enfatizaremos una vez más, el nuevo tipo de conceptos que queremos introducir: conceptos capaces de referirse directamente al experiencing y que permitan el empleo de las diversas relaciones posibles de obtener entre el orden conceptual y el experiencing preconceptual.

Dijimos a los existencialistas que el nuevo tipo de conceptos y métodos pueden ampliar su espectro y proveerlos de un método sistemático de trabajo. A los positivistas lógicos les dijimos que el nuevo tipo de conceptos y métodos no dejará las definiciones lógicas y empíricas de las variables. Debemos ahora señalar que el nuevo tipo de conceptos y métodos lidiará con lo que le preocupa al grupo intermedio, es decir, con las dificultades y la naturaleza peculiar de los fenómenos observables respecto a los cuales buscan una nueva metodología.

El proveer de nuevos tipos de conceptos es más bien una salida radical. La búsqueda de nuevos métodos es, con mayor frecuencia, preocupación de una ciencia específica (por ejemplo, antropología, psicología) o de materias específicas estudiadas en una disciplina (por ejemplo, valores culturales, psicoterapia). Pero pronto vemos que las dificultades en estas diversas ciencias son inherentes a la naturaleza del experiencing, y es con esto con lo que debemos lidiar si deseamos tener mejores conceptos y una ciencia que se preocupe del fenómeno humano observable.

Por ejemplo en cada una de estas ciencias se dice que la investigación de la conducta humana es poco fructífera o dificultosa por las siguientes razones:

Los fenómenos están siempre cambiando,
es difícil generalizar útilmente, y
enseguida algún nuevo producto creado o conducta ocurre y esta no se ajusta,
la conducta es compleja y finamente determinada,
una completa multitud de factores siempre se interpenetran de tal modo, que cada uno afecta y limita el uso de cualquiera de ellos,
ningún vocabulario de palabras o variables puede acercarse a la sensibilidad de un penetrante observador humano,
pareciera, que como el fenómeno humanos es individual y único, requeriría de los métodos de las humanidades y la literatura,
cualquier cosa que se sostenga el aspecto de la experiencia humana puede ser interpretada infinita y
diferenciadamente a través de más experiencias humanas,
las áreas realmente significativas de la vida humana como el amor y la muerte son omitidas por la ciencia
Las explicaciones siempre reducen a unas pocas unidades lo que explican,
las expresiones científicas por si mismas cambian a la cultura y la sociedad de este modo la ciencia cambia lo que estudia
sólo observadores participantes pueden investigar y observar mucho de lo que debe ser estudiado, aunque de esta forma no se provee de un observador insesgado no de un genuino participante
No hay variables observables definidas y dado que podemos aislar un infinito número de variables en cualquier observación, no se puede enfatizar sobre aquellas que serán útiles en la formación de hipótesis significativamente predictivas.

Esta lista informal de dificultades en las ciencias no nos provee del factor básico. Este factor es el experiencing.

El experiencing es aquel que:

Es cambiante.
No es equivalente a generalizaciones.
Permite rápidamente la creación de algún nuevo aspecto que no se ajusta.
Está determinado fina y complejamente.
es tal, que cualesquiera que sean los factores que se aíslen, éstos se entrecruzan mutuamente, limitando lo que podemos decir con respecto a cualquiera de ellos.
Requiere y provee de la sensibilidad de un observador humano, y da al fenómeno la naturaleza que posee, lo cual requiere de tal sensibilidad.
Corrientemente es mejor tratado en la literatura y humanidades que en la ciencia.
Tiene capacidad par infinitas interpretaciones posteriores y formas de simbolización.
Provee de significado a todo y no sólo a ciertas áreas interesantes de la vida como el amor y la muerte.
No puede ser reducido a las unidades de cualquier sistema explicativo.
Cambia creativamente mediante el cuestionamiento y la aplicación de símbolos.
No es lo mismo que un observador participante como en un observador insesgado o en un participante espontáneo.
Actualmente nos empuja a seleccionar aquellas variables del comportamiento que pensamos valen la pena definirse para el uso de hipótesis predictivas.

Las dificultades de la ciencia en esta lista informal se deben al carácter básico del experiencing, el tipo “pre-conceptual” que tiene, y nuestro intento de imponer al cuestionamiento científico las formas en que se relaciona a los patrones lógicos.

Consecuentemente, no ha sido apreciado en carácter pre-conceptual del experiencing, habiéndose retardado la aplicación del orden lógico y científico para organizar las observaciones humanas.

La ciencia debe ocupar conceptos definidos lógicamente que signifiquen siempre lo mismo. Estos conceptos lógicamente definidos poseen lo que yo denomino “orden lógico”. Sin ellos no podemos hacer ciencia, sin embargo, necesitamos proposiciones que puedan ser probadas exitosamente aplicándolas al orden actual de eventos observados. Las predicciones pueden ser verificadas sólo cuando el orden de conceptos y proposiciones guarda alguna relación con el orden actual de los eventos (y cuando las variables aisladas y definidas de acuerdo al orden de los eventos) así debemos tomar en cuenta al tipo de relaciones que el orden lógico establece con lo pre-conceptual. Esta es la tarea de este libro. De esta forma podemos buscar conceptos y métodos para el tipo de categorías en que lo pre-conceptual puede entrar en interacción con la lógica.


5. El carácter pre-conceptual de experiencing.

Comenzaré mi descripción del tipo “pre-conceptual” de categorías, refiriéndome al cuerpo humano, y al tipo de categorías que este posee.

1. El cuerpo humano es por supuesto, no sólo un patrón de orden o abstracción. Es una masa concreta en proceso. Con un acto de atención, podemos apuntar a un “esto” concreto, lo que incluye todas las variadas y complejas organizaciones al interior del cuerpo (todos sus patrones condicionados simbólicamente y biológicamente), de hecho sólo mediante tal señalamiento en concreto podemos circundar sus categorías de una vez.

2. Además, el cuerpo viviente no es una categoría de elementos materiales, sino que también incluye patrones “no terminados” o “potenciales” para ciertas interacciones preordenadas con objetos del medio. Estos objetos pueden o no estar presentes, si bien el cuerpo ya incluye los patrones de interacción que podrían obtenerse si ellos estuvieran presentes.

Mucho de la organización de los sistemas digestivo, respiratorio, reproductivo y nervioso puede ser entendido sólo con referencia a objetos del medio ambiente que juegan un rol metódico en estos sistemas corporales. Señalamos que la categoría corporal no es sólo “estructural”, sino que también es “funcional” y que incluye el patrón categorial de muchas funciones que no ocurrirán actualmente hasta que nos e presenten ciertos objetos por si mismos.

3. Es imposible aislar unidades en el cuerpo, excepto si se toma un punto de vista específico y limitado. Desde un punto de vista dado, ciertos sistemas, órganos o procesos celulares pueden estudiarse como unidades, pero cualquier leve cambio en el punto de vista requerirá de distintos modos de aislar las unidades.

Cualquier aspecto del cuerpo es un sistema interpenetrante en el cual cada aspecto implica a los demás. En otras palabras, podemos dividir, pero sólo con respecto a un único punto de vista limitado, el cual deberemos traspasar en la búsqueda de otros aspectos.

4. Los distintos tipos de unidades categoriales que podemos aislar están relacionados entre ellos de una forma que no puede ser representada por patrones lógicos. El ordenamiento de todos estos aspectos es más que lógico. Cito al biólogo Weiss:

“En el afán de conseguir las condiciones para que este proceso dado en un parte localizada de la célula, debemos tener, de acuerdo a la postura de biólogos más antiguos, un marco de trabajo físico de algún tipo, un pequeño esquema de separación de las cedulasen pequeños laboratorios químicos con distintas propiedades químicas. Esto, sabemos que no ha resultado verdadero…

¿Qué es entonces? Obviamente coexisten numerosos procesos en marcha, todos sutiles y cambiantes en sus requerimientos. Tomaremos sólo dos de ellos. Si estos dos ocurren en lo que llamamos una célula organizada, en forma paralela, las condiciones para sus operaciones serán mutuamente compatibles…

De manera que podemos establecer sistemas, como hemos intentado hacerlo, los cuales se sostienen mutuamente unos a otros, uno generando las condiciones bajo las cuales el otro puede operar. Es posible imaginarse o entender esto para dos reacciones, pero es imposible hacerlo para más de dos. Ya que estaría contra problemas conceptuales semejantes al problema de los 3 cuerpos en física, si tenemos tal interdependencia en 3 reacciones.

Pienso que la organización consiste esencialmente en tales interdependencias en las reacciones más que en cualquier marco de trabajo previamente ajustado”
2

El ejemplo de Weiss ilustra que un esquema lógico puede ajustarse a una relación dada entre dos aspectos categoriales, la simultaneidad de muchas órdenes prontamente agotan lo que puede representarse mediante un esquema lógico.

El orden actual es supralógico, es más de lo que se puede representar con una lógica dada, aún cuando esta pueda ajustarse a algún aspecto dado o relación.

El tipo de orden que he estado describiendo es del tipo que denomino “pre-conceptual”. He descrito el cuerpo viviente (desde un punto de vista), porque me ha permitido mostrar este tipo de categoría.

Si es que existiera un cuerpo sensitivo interior (si se pudiera sentir el cuerpo desde la interioridad) esperaríamos que tuviera el mismo tipo de orden que posee el cuerpo y es así al parecer lo que sucede. Creo que es una posición teórica útil el sostener que el experiencing es una sensitividad interior del cuerpo viviente. Sin embargo, desde un punto de vista filosófico no me parece hacer una suposición ya que no es necesaria. No necesitamos decir, por ejemplo, que cualquier aspecto pleno de significado del experiencing es siempre múltiple, tan sólo porque es un aspecto del cuerpo y de su organización. Es suficiente con señalar que encontramos, que es el caso, que cualquier aspecto del experiencing es siempre significativamente múltiple. Así, diré simplemente que hemos encontrado un orden del experiencing similar al orden corporal, es decir, el tipo “pre-conceptual” de orden que he estado y continuaré describiendo.

Utilizaré los 4 puntos de mi descripción del orden corporal como una imagen poética para preparar el terreno para los 4 puntos análogos en la siguiente descripción de categorías “pre-conceptuales” del experiencing.

1. El experiencing es concreto. Es la masa aperceptiva sentida a la cual podemos atender internamente. Podemos hablar de ello como un “esto” o “esta manera que siento”. No debe ser igualado a definiciones lógicas y esquemas, dado que estos son sólo abstracciones. Representan algo, pero no son algo por sí mismo. Por otro lado, el experiencing (cualquier aspecto de él) es sentir físicamente un “esto”, tal como el hambre o el dolor. Podemos atender a ello, es lo que interiormente “somos”, “sentimos” o “significamos” en algún momento dado. Muy poco de este ser, sentir o significar aparece en forma de símbolos verbales explícitos o de imágenes visuales. Aún las ideas más intelectuales y argumentos, tanto como las situaciones y conductas implican una masa de sensaciones aperceptiva. Podemos contener en la mente sólo unos pocos símbolos verbales a la vez. Sus significados y conexiones en nuestros argumentos, sólo existen para nosotros como dato sentido. Sólo “atendiendo” a tal dato concreto, sentido interiormente, podemos encontrar los significados y categorías que estamos simultáneamente utilizado.

2. Cualquier aspecto del experiencing posee infinitas categorías de gran complejidad. De cualquier forma en que sea simbolizado también provee la posibilidad de muchas otras simbolizaciones. Este puede completarse con eventos, conductas o símbolos verbales. Podemos aplicar un set de símbolos después de otro y así sucesivamente diferenciarlo. En parte dependerá del punto de vista que tomemos, de los aspectos a los cuales atendamos, las preguntas que formulemos, el esquema que apliquemos, las conductas que sucedan, el significado que será simbolizado, si bien, cada uno de estos proporciona sólo el significado presente en ese momento preciso. Los significados, en cualquier aspecto del experiencing son potencialmente tantos que no es posible agotarlo, no importa cuán finamente lo hayamos simbolizado o diferenciado. Del significado conceptualizado dependerá en parte los símbolos que apliquemos. Sin los símbolos el significado sentido estará incompleto, no será realmente un significado, sino una relacional categorial entre los símbolos (Por “símbolos” entenderemos, palabras, cosas, situaciones, eventos, conductas, interacciones personales, etc.) estos significados “incompletos” o “inacabados” o “pre-conceptuales”, no existen como tales, sólo existen en un sentido “pre-conceptual” dado que no podemos coger significados y aplicar símbolos, por el contrario cada set de símbolos nos proporciona un significado diferente y no el significado deseado sino el significado que es producto de la aplicación de los símbolos a este aspecto del experiencing.

Lo pre-conceptual, que ya existe, no está constituido por contenidos o significados definidos: estas no son unidades, formas, significados o categorías relacionadas que nos permitirían representarlas a todas e igualarlas en un momento o aspecto del experiencing. Todos estos significados “existen” en un sentido, pero no podemos asemejarlo al sentido que tiene una “bolsa con bolitas”. Estos significados “implícitos” no están completos ni formados (como si estuvieran encubiertos). Cuando estos significados se tornan explícitos son diferentes a lo que eran cuando estaban implícitos. Implícitos eran aspectos pre-conceptuales de un tipo de categoría y sólo en la medida que interactúe con símbolos se formarán completamente. Por lo tanto, dependerá de la interacción del experiencing con los símbolos, el aspecto del experiencing que se simbolizará (entonces este será expresado). Esta complejidad “implícita” pre-conceptual esperará por sus símbolos.

3. Cualquier aspecto del experiencing puede ser posteriormente diferenciado y dividido en 2, 7, o cualquier número de subunidades. Independientemente de la forma en que se divida, se hará respecto al esquema o punto de vista que se emplee o sobre las conductas y respuestas que ocurran. No existen en el experiencing unidades discretas (o en cualquier aspecto de él) excepto como unidades posteriormente creadas y especificadas. Habrá unidades debido a la aplicación de algún esquema y surgirán unidades distintas, con respecto a otro esquema.

4. La interrelación de todos estos significados posibles, es tan compleja que excede a cualquier esquema lógico. Un esquema lógico puede aplicarse a tal o cual aspecto o relación con la que se simboliza, pero la categoría “pre-conceptual” no puede ser lógicamente representada. Es supralógica o si se desea pre-lógica, capaz de funcionar en la creación y aplicación de distintos y abundantes esquemas lógicos.

¿Cómo puede investigarse conceptualmente este tipo de categoría pre-conceptual?, ¿a qué tipo de conceptos se ajustará?


6. Los conceptos de contenidos son inefectivos para organizar las observaciones.

En primer término, ¿Cuál es el tipo de conceptos que no calza con lo pre-conceptual? Los denomino conceptos “newtonianos” o de “contenidos”. Los físicos han sido exitosos en la producción de otras modalidades de conceptos distintos a los de los newtonianos; de la misma forma las ciencias humanas pueden lograrlo. Los conceptos newtonianos aparecen como estáticos, definen “eventos” que existen contenidos en categorías de tiempo y espacio. Las categorías son neutrales, no alteran los eventos. Los eventos son definidos por sus cualidades o rasgos. Son lo que son o si no resultan confusos por ejemplo, resultó confuso cuando se descubrió que un cambio en la categoría afecta la definición de las cosas o eventos, que la categoría por si misma afecta los eventos, que los eventos resultan distintos desde distintos puntos de vista y así sucesivamente).

El concepto newtoniano, por ejemplo, en psicología, visualiza al individuo humano como un ser constituido por “contenidos” definidos. La personalidad es una estructura de tales contenidos entre los cuales las teorías dinámicas establecen relaciones de fuerza. La experiencia y la conciencia son categorías neutrales, los contenidos, se presume, están “en” los individuos o “en” su experiencia. El inconciente es otra categoría neutral. Si pertenecen al inconciente o a la conciencia, los contenidos se ven como algo ya definido, plenamente formados y no afectados en su naturaleza en su trayectoria hacia la conciencia. El experiencing, por el contrario, es “pre-conceptual” u no está constituido por contenidos definidos y previamente dados. Es un proceso, una actividad, un funcionamiento más que un recipiente de contenidos estáticos. De ahí que, por ejemplo, es muy limitante el estudiar los contenidos supuestamente estáticos del inconciente y su supuesta relación de fuerzas.

Algunos Ejemplos mostrarán la gran diferencia que se produce en las teorías de la personalidad y las teorías del inconciente, la introducción de este nuevo punto de vista.
Por ejemplo, la teoría de la personalidad conduce a expresiones tales como: “Tu eres una persona hostil”. Esto da a entender lo que “usted es”, su personalidad.
3 Por nuestro lado, nos resulta dudoso que exista algo como un “yo” más allá del flujo del experiencing, que sea más verdadero de lo que es usted en cada momento. Aunque se supone que existen “categorías” en las distintas modalidades teóricas, tales como “hostilidad”, estas se aplican en un momento y contexto dado, por ejemplo, si usted ha intentado llevarse bien con alguien que usted estima mucho y coincidente con esto usted derrama un cenicero en la alfombra. Desde un punto de vista es posible suponer que fue su hostilidad la que explica este acto (aunque usted no esté conciente de ello). De esta forma, se podría considerar una categoría bien definida ubicada “al interior” del inconciente. Esta determina su conducta, lo hace derramar las cenizas en la alfombra.

Ahora, si usted desea referirse directamente al experiencing que tiene en ese momento, quizás puede diferenciarlo (con la ayuda del símbolo “hostilidad” o de otra palabra), como algún tipo de tensión o esfuerzo o desosiego que le impulsó a derramar el cenicero, ahora podría usted decir que eso lo que le hizo derramar la ceniza. No nota esto, especialmente en el momento, pero ahora que usted se encuentra aplicando símbolos y su atención esta focalizada de esta forma, usted diferencia (o sintetiza, o crea, o descubre, o como usted quiera llamarlo) un aspecto de su experiencing que llama “esto” o “esta forma en que siento”. Si se obstina podrá señalar, “esto no fue hostilidad, fue desasosiego”. Porque no necesita limitarse a los conceptos, puede referirse directamente al experiencing, o algún aspecto de él, entonces descubrirá que, potencialmente, contiene muchísimos más significados, si continúa aplicando símbolos (eventos, conductas, atención, etc.).

Si se refiere directamente al experiencing en su aspecto sentido concretamente, descubrirá mucho más que si se refiere sólo a los significados lógicos de “desasosiego” u “hostilidad”. Con respecto al ejemplo, podrá decir que su sensación fue de aprehensión, por miedo a que la otra persona se impacientara con usted, o bien que le produjo susto su alta posición, o su serena tranquilidad, pues supone que él puede enfrentar mejor el perderlo como amigo, y sin embargo, para usted es demasiado importante recibir su tiempo y atención. Obviamente que en estas condiciones, no se culpará de ocupar una posición inferior a él, aún cuando nunca se haya sentido cómodo en tal posición. En este punto, podemos asociar aspectos básicos tales como la necesidad de “algo” que pertenece al otro, lo cual puede o no desear compartir o entregar, y a partir de esto, llegar a un planteamiento central. Todos hemos enfrentado situaciones como estas de niños, y como adultos también podemos sentirnos perdidos cuando debemos defender, ocupar recursos, o hacer favores. Así, puede suceder que en la medida que se atienda directamente a este aspecto del experiencing se descubra que todos estos significados pueden realmente dar cuenta de lo que sentía estando consciente de ello aunque no con tales palabras y detalles. Ahora, es claro que podemos decir que estamos “hostiles” o “enojados” pero sólo si deseamos sobre-simplificarlo tan gruesamente. No existe el concepto “hostil” de manera predefinida y simple, en su lugar, usted encontrará una masa ricamente compleja con una gran cantidad de significados, siempre presentes, con interpretaciones y percepciones concernientes al pasado, presente y futuro. Con el fin de utilizar con eficacia los símbolos debemos permitirles referirse directamente al experiencing, con el objetivo de diferenciarlo. Es posible hacer esto en cualquier momento y con cualquier aspecto del experiencing.

A la luz de lo anterior, ¿qué ocurre, entonces con los términos usuales de la Teoría de la Personalidad y con las categorías con las cuales los científicos de la conducta han intentado entender el fenómeno del comportamiento? Si el fenómeno aparece ordenado por un proceso en el cual las categorías están utilizadas momentáneamente y pueden ser continuamente diferenciadas mediante los símbolos y eventos que vayan ocurriendo, las categorías parecen inefectivas.

Requeriremos, por lo tanto, de categorías “procesuales” que intenten distinguir, no contenidos, sino modos diferentes o dimensiones del proceso.

Nuestros conceptos deberán seguir un modelo “Procesual”, en lugar de un modelo newtoniano. Deberemos idear categorías aplicables aun proceso sentido pre-conceptualmente, el cual sólo podremos dividir en contenidos momentáneamente. Como ejemplo, puedo citar a un niño corriendo, o puedo hablar de lo mismo como el correteo que le ocurre al niño. De esta forma es posible ver el “correteo” como un proceso. Si lo conceptualizo de esta forma, podré poner atención en todos los cambios que se producen el proceso, los cambios, por ejemplo, que ocurren en los miembros del niño y los que ocurren en su posición espacial. No preciso ubicar donde está, ya que tan pronto como lo localice, este habrá cambiado de lugar. ¡Qué difícil nos resulta mirarlo como alo quieto! ¿Cuán rápidamente ocurre? ¿Cuánto esfuerzo despliega? ¿Cómo difiere del caminar, de sentarse o de acostarse? ¿En que podemos distinguir estos procesos de otros tales como el dormir, atender o del interactuar? De ahí que el modelo procesual nos lleva a preguntaros sobre las características de un cambio en marcha, más que asumir contenidos estáticos, que como tal no son aplicables a cambios progresivos.

No obstante, los conceptos del tipo procesual no serán suficientes a menos que les permitamos referirse directamente al experiencing. (Es posible distinguir aquellos que lo hacen de aquellos que no, y desde ahí mantener nuestras proposiciones en definiciones ordenadas). Dado que no podemos esperar que un proceso lógico se aplique completamente al experiencing. Debemos permitirles a los conceptos referirse al experiencing, ya que ellos no pueden representarlos plenamente. Del mismo modo en que el biólogo permite que sus conceptos se refieran a células concretas (como una manera de poner a prueba conceptos contrastándolos con un fenómeno concreto), nosotros también deberemos permitirles a los conceptos referirse al experiencing humano. De esta forma, podremos hacer transiciones entre distintas teorías que no son lógicamente consistentes unas con otras (el método para esto se da en el capítulo VI); los nuevos conceptos nos pueden ayudar a disolver las barreras para llegar a nuevos aspectos de un fenómeno concreto. El fenómeno concreto es capaz de soportar muchas definiciones lógicas más que limitarse a una. Debemos utilizar nuestra lógica y conceptos en referencia directa al experiencing de manera que nuestra teoría procesual pueda capturar esta forma preconceptual y logre entender como se comporta el experiencing y como determina eventos observables. De esta manera, nos llevará a “aislar” variables observables más “poderosas” y más eficientes. Esta propuesta puede ser llamada ciencia ya que puede ser probada y sostenerse por si misma.

Lo que he sostenido, puede ilustrarse en ejemplos dentro de un área particular de las ciencias de la conducta (psicoterapia).


7. Ilustraciones en el área de la psicoterapia.

Lo que señalo con respecto a la psicoterapia tiene un valor práctico. Sin embargo, quiero mis ejemplos para ilustrar el uso de conceptos que se refieren al experiencing en lo teórico y la investigación.

Un momento de experiencing contiene implícitamente tantos significados que ninguna cantidad de palabras podría agotarlo. El reaccionar, por ejemplo, ante una situación familiar, implica el uso de tantos aprendizajes, tantas experiencias pasadas y eventos que una biblioteca completa no podría guardar los libros que se podrían escribir con el objeto de simbolizarlo en la escritura. Una vida humana, en un momento dado, es todo esto, en la medida que funcione y se diferencie, en el presente. Por lo tanto, el cambio en la personalidad puede ocurrir. El puro contenido lógico de lo que se dice es sólo lo que se dice. El efecto (si es que existe alguno) ocurre en psicoterapia a través de la vía del experiencing de lo que se dice, esto incluye no sólo meros significados sino que abarca la vida completa de la persona, en el presente. Así todas las áreas de la personalidad se implican (y pueden cambiar) en cualquier momento del experiencing aún cuando sólo algún pequeño significado sea expresado verbalmente o pensado.

De ahí que, a través del relato del incidente con mi jefe, puedo experienciar en relación a otras circunstancias y a otros, conjuntamente con mis experiencias familiares tempranas, en la medida en que esto es parte mía y funciona en el experiencing preconceptual presente. La experiencia pasada no funciona en el presente como eventos discretos que han sucedido en el pasado. Ésta es pasado. Lo que está presente es el experiencing de ahora y los eventos pasados han influido en como éste es. Todo el pasado y los complejos aspectos de mi mismo hoy pueden estar implicados en el experienciar de mi historia del incidente. Pueden estar aquí ahora y ser trabajado. Por otra parte, lo lógico y conceptual de mi discurso es sólo acerca de un incidente trivial. Debemos tomar lo que digo como refiriéndome a mi experiencing presente y no a esos limitados contenidos conceptuales.

El cliente en psicoterapia (y cualquier otro que lo desee) puede descubrir respuestas al cuestionamiento de si mismo sólo en su experiencing, sólo refiriéndome directamente a él, especificándolo y usando símbolos relacionados con él. El intento hecho por clientes, terapeutas e individuos en general, de reemplazar el experiencing por el uso de explicaciones nunca explicará ni cambiará nada.

Por ejemplo, si tiene dificultades para llegar a su trabajo, es inútil preguntarse: ¿Es que soy flojo?, ¿Deseo fallar? ¿Estoy volcando mi hostilidad básica interna contra mi mismo? O ¿Estoy evitando responsabilidades? Tales preguntas en el aire son inefectivas, y al referirse directamente al experiencing y en su diferenciación, siempre es posible encontrar que sus términos son gruesos y generales como para proporcionar cualquier asidero.

Sólo mediante referencia directa al experiencing puede el individuo encontrar (y luego interpretar) en si mismo lo que significa, en nuestro ejemplo, la dificultad de llegar a su trabajo. En su experiencing él se puede referir a esa “sensación arrastrada” con la cual “forcejea” cuando intenta ir a trabajar. En la medida en que atienda directamente a su sensación, podrá encontrar (diferenciar) la aprehensión de fallar o la convicción de que fallará. Entonces podrá descubrir, más adelante, que no es que fracasará en su trabajo, más bien siente una profunda convicción de que seguramente es imposible hacer lo que realmente quiere en su trabajo. A medida que esto ocurre, le aparece la sensación que, sin importar como desempeñe él su trabajo, éste no le dará satisfacción a sus necesidades. Es esta sensación de “pesada seguridad”, la que deberá rastrear para trabajar. De hecho, él no se permitió “interactuar directamente” con su trabajo (lo descubre ahora). Esta “pesada convicción” se interpone entre él y su trabajo. ¡Que diferente sería para él relacionarse en un proceso fresco y espontáneo con respecto a su trabajo! Podría “saborearlo”, como nosotros decimos, pero no debe resguardarse de esto, de esta forma pesada e inefectiva.

Es claro que el individuo está utilizando palabras ahora significativas, pero ¿a que apuntan estas palabras? No parece que al sentido lógico u objetivo que buscamos en la ciencia. Más bien el individuo se está refiriendo concretamente al proceso de experiencing en su interior y en el presente. Utiliza palabras para apuntar a referentes internos, a esto señala con frases tales como “una pesada seguridad”, frases que tienen un significado objetivo o una lógica confusa.

Debemos ordenar y estudiar este tipo de “conducta verbal” si deseamos predecir eventualmente con respecto a variables antes, durante y después de este tipo de “conducta verbal” y relacionarla con otras variables comportamentales y predecir sus cambios. Podemos esperar ser exitosos en tales predicciones y en el aislamiento de variables, sólo si tomamos en cuenta el proceso diferenciable y pre-conceptual del experiencing.

El tipo de proceso y no el contenido verbal que está ocurriendo, determinará si podremos predecir cambios terapéuticos las conductas posteriores. Lo extenso y el modo en que el individuo se refiere al experiencing, el modo en que relaciona los símbolos sobre los que habla y el cómo los lleva a la interacción con otras personas, determinarán si utiliza meramente palabras, o si sus palabras son parte de un proceso de mayor profundidad. El señalar lo que sus palabras dicen no nos darán la diferencia. Si concebimos su personalidad como constituida por contenidos no podremos ni siquiera formular preguntas para captar que el cambio de personalidad está ocurriendo.

Similarmente, puede estudiarse la conducta del terapeuta. Podremos predecir ciertos cambios en el cliente cuando la conducta del terapeuta y su discurso se refieran al experiencing del cliente. Es posible predecir distintos cambios; o ninguno, en relación al discurso del terapeuta en el caso que se deje llevar sólo por explicaciones lógicas.

El terapeuta puede considerar las expresiones del cliente como indicativas de algún aspecto presente del experiencing (ya que siempre éste está presente). Si el considera tales expresiones, el terapeuta no se detendrá en significados lógicos, en la consistencia y la verdad de lo que dice. Estará capacitado para considerar expresiones muy distintas del cliente a medida que conlleve un sentido del experiencing presente del cliente, en el presente. El terapeuta podrá entonces buscar sus propias respuestas con el objeto de ayudarlo a conectarse con su experiencing, maximizarlo y traerlo a la interacción. Para esto, no tiene importancia si las expresiones iniciales fueron “verdaderas” o no, representaciones adecuadas o meras sugerencias concernientes al experiencing.

El terapeuta estará conciente que si utiliza su propio experiencing (tal vez más abiertamente y con mayor facilidad de simbolización) podrá generar más símbolos desde su propia versión del expresar del cliente que es lo que el propio cliente es capaz de hacer en un determinado momento. De esta manera el terapeuta puede proporcionar al cliente una manera más abierta y directa de procesar que la que era capaz de tener.

El experiencing del cliente está alterado en su manera de procesar correctamente, en el presente. Todas las explicaciones de porqué el cliente es como es, no son tan efectivas como el cambio en la manera de procesarse.

Sabemos, aunque frecuentemente es difícil de investigarlo o explicarlo, porque el cambio del cliente y su sensación dependen de la relación interpersonal con el terapeuta. Esto es lo que realmente produce el cambio, ya que por mucho que piense solo sus cosas, permanecerán como está. Podemos darnos cuenta de esto, sólo si notamos (al igual que nosotros lo hemos logrado sin mayor dificultad a través de nuestras experiencias y observaciones), cuan diferente es el experiencing en las distintas relaciones. Podrá pensar y decir los mismos contenidos bajo estas diferentes circunstancias, pero mi experiencing conjuntamente con estos contenidos será enormemente distinto. El sentido que tengo de usted, afecta mi experiencing a medida que hablo, y su respuesta determinará parcialmente mi experiencing un momento después. Lo que me ocurre y como lo vivo a medida que hablamos e interactuamos, está afectado vitalmente por cada palabra y movimiento, por cada expresión facial y actitud que usted muestra.

No es, meramente, un asunto de lo que pienso que usted pueda sentir por mi, más allá de esto me afecta sin notarlo, por las respuestas que me da. Experiencia su respuestas. Podré pensar que en mi opinión, siente simpatía por mi, aunque mi vida experiencial en el tiempo que ha transcurrido la relación ha sido afectada no por mis opiniones, sino por las conductas que momento a momento hemos sostenido, las cuales usted ha ayudado a diferenciar y fueron parte de mi experiencing a medida que hablé, pensé, sentí y fui.

No es el caso que cuente sobre mi y mis posibilidades de cambio. Sino que cambio a medida que hablo, pienso y siento, producido por las respuestas en cada de mi experiencing y también afectado parcialmente por lo que produzco, simbolizo e interactúo. Sólo por este proceso de experienciar (y la diferencia que produce en su carácter) yo cambio. Lo que imaginamos, no nos cambiará, aún cuando sepa porque soy lo que soy. Esto sólo provee la visión de cuan necesariamente soy un producto de lo que me pasa. NO me puede señalar como cambiar. Sólo puede señalarme porque no soy diferente. Todas nuestras teorías de la personalidad y sus contenidos explican el porqué se es como se es y no se puede cambiar. Sin embargo, es posible cambiar y esto ocurre en la medida que interactúo, ya que los contenidos existen sólo como aspectos del proceso. Yo ya soy diferente porque mi experiencing está ocurriendo con usted y es distinto y nuevo, es tanto sus conductas afectan vitalmente lo que es el experiencing en mi.

Sin el experiencing no nos damos cuenta teóricamente, ni siquiera de la posibilidad, del cambio de personalidad.

Uno de los errores más frecuentes de los terapeutas es ocupar sus esfuerzos en “bucear” dentro del cliente buscando las razones del porque es y del como debe ser, más que en proveer en el momento el tipo de proceso de experiencing concreto que constituirá su cambio.

Si podemos describir el tipo de situación terapéutica y la función del experiencing en el cambio de la personalidad, entonces claramente podemos esperar el buscar y definir las diferencias conductuales por las que lo notamos y las diferencias conductuales en el discurso y en la acción del terapeuta y del cliente que lo hacen posible. Pero estas serán diferencias conductuales seleccionadas para considerar cómo funciona el experiencing y las diferencias resultantes en términos de conducta, interacción y así sucesivamente. No eran los contenidos de personalidad reprimidos o pre-conciente con los cuales en el pasado hemos intentado organizar el fenómeno humano.

En las anteriores descripciones he estado ilustrando cinco aseveraciones:

Debemos emplear el modelo conceptual de “referencia directa” al experiencing, si queremos entender cómo los símbolos y conductas en terapia interactúan con el experiencing. Esto nos lleva a definir algunas variables conductuales. Definiremos como una variable conductual el uso del lenguaje, en términos “no-sociales” (por ejemplo: “pesada seguridad”). Utilizamos frecuentemente este índice comportamental en un instrumento de investigación en un instrumento de investigación (la Escala EXP.)
4. Este es un índice, entre otros, una escala entre otras, en la que distintos jueces independientes aplican categorías de observación a cintas grabadas en sesiones de psicoterapia.

Conceptualmente, sólo aquellos significados definidos, pensados o hablados están “presentes” en un momento dado. Por otro lado, “preconceptualmente” en el experiencing sentido, hay muchos significados funcionando, eventos pasados, y aprendizajes que están presentes. Por lo tanto, un amplio cambio en la personalidad, puede ocurrir a través del experiencing.

Lo que experiencia el individuo (el “contenido”), cambia a medida que diferencia más y más, utilizando símbolos en interacción con su experiencing, y también en la medida que el terapeuta responde e interactúa con el experiencing del cliente. Es, por lo tanto, probablemente de poca utilidad al intentar definir los “contenidos” del experiencing del cliente. Tal como está, parece que conocemos lo que es el significado “real”, cuando este cambia, y ya que esto es psicoterapia, deseamos cambio. No estudiaremos entonces, en la cambio en la personalidad en términos de categorías estáticas y en caso de que tales categorías deban ser empleadas, estaremos concientes de la naturaleza actual preconceptual del experiencing y de la aplicabilidad momentánea y limitada de las categorías de contenido.

Como funciona el experiencing del cliente en su conducta nos proporciona una buena base teórica de predecir el cambio. Las definiciones en varias dimensiones en la manera de procesar puede llevarnos a definiciones conductuales sobre las cuales predeciremos posteriores índices de cambio. Estas hipótesis meramente conductuales no requerirán de términos “teóricos” tales como experiencing, pero con el fin de encontrarlos y después definirlos, requeriremos de conceptos que se puedan referir al experiencing y a las diversas formas en las cuales puede funcionar en interacción con símbolos verbales, conductas y respuestas interpersonales.

Los símbolos no siempre “representan” al significado “implícito” del experiencing. Ocasionalmente, solo se refieran directamente, otras veces forman un nuevo modo de experiencing, con nuevos significados. Así mismo, las conductas y respuestas personales pueden poseer estos diversos modos de interactuar con el experiencing.

Tanto para la teoría como para la investigación de variables conductuales requerimos encontrar los conceptos de estos diversos tipos de interacción con el experiencing.

Por ejemplo, en mi descripción de las respuestas del terapeuta, que cambia las formas habituales del proceso de experiencing del cliente, intento ilustrar la necesidad de un modelo conceptual en el cual los símbolos o eventos crean un nuevo experiencing a medida que se simbolizan (destaqué el empleo de este modo en mi descripción de psicoterapia). Cualquier interacción entre el experiencing y los símbolos debe ser considerada en modalidades y su interacción. Por ahora, deseo solamente enfatizar que los distintos tipos de simbolización son relaciones funcionales entre símbolos y experiencing y que “símbolo” incluye: palabras, cosas, conductas, respuestas, cualquier cosa que tenga con el experiencing uno de los roles que definiré funcionalmente. Por lo tanto, los distintos tipos de “simbolización” que definiré pueden ser modelos teóricos para el estudio del fenómeno observable.

En esta introducción, frecuentemente he utilizado palabras intercambiadamente, donde claramente las palabras expresan algo realmente diferente. Posteriormente, señalaremos cuando y porque pueden ellas ser utilizadas como equivalentes. (Por ejemplo, he utilizado como equivalentes términos como “significado formado y creado”, “encontrar”, “terminar”, “sintetizar”, “especificar”, “diferenciar” y “simbolizar posteriormente”). Así mismo, he señalado que los significados implícitos del experiencing son moldeados, alterados y terminados mediante su interacción con los símbolos, aunque me he referido al experiencing implicado en cualquier significado anteriormente simbolizado o en conceptos como “esto” y he señalado que “esto” funciona en la simbolización de futuros significados.

He llamado al experiencing “masa aperceptiva”, “dato”, “flujo”, “proceso”, “sensación”, he utilizado el concepto de tiempo libremente, en frases tales como: “a medida que diferencia posteriormente dirá entonces que su anterior sensación fue realmente tal o cual”. Estos y muchos otros signos en este capítulo introductoria apuntan al hecho que aún con pocas aplicaciones fuera de línea, estas requieren de tratamiento del problema básico el cual es tratado en este libro. Los capítulos principales tratarán estos y muchos otros problemas en el contexto de la tarea filosófica.

Algunos lectores podrán concentrarse solamente en esta introducción y en el Cáp. VII. Para esos lectores, cada capítulo está precedido por un breve resumen, de manera que pueden conocer el rol de cada capítulo en la tarea principal. Se puede leer este libro desde la introducción al capítulo VII, a través de estas breves introducciones. El capítulo VII nuevamente está escrito para lectores, no filosóficos. Aun que el trabajo principal es filosófico.


[1] El incluir conceptos que pueden proveer de una relación al experiencing concretamente sentido sería una lucha considerable. Lucha análoga a la sostenida por los empiricistas del siglo XVII que insistían en incluir en los empeños científicos las pruebas empíricas concretas. (Por supuesto, esto es sólo una analogía, pues lo que ellos pensaban era en incluir operaciones externas concretas, mientras que nosotros intentamos retener los frutos de su lucha y añadir otra relación distinta entre la ciencia y algo concreto). Antes de Galileo había un solo orden conceptual en la ciencia: el orden lógico. Galileo añadió conceptos que se referían a los resultados de operaciones externas concretas, un segundo orden de conceptos: la observación de los resultados de pruebas empíricas. Era difícil explicar al mismo tiempo, el porque era necesario este segundo orden de conceptos. Después de todo (como señalan sus oponentes), todo lo que puede ser hablado, ya estaba incluido en la ciencia. Podemos imaginar lo que Galileo intentaba conocer al tirar dos objetos. Galileo quería utilizar el hecho factual de tirar estos objetos y no sólo mantenerse en los conceptos deducidos lógicamente, aunque tales operaciones concretas no parecían, en ese tiempo, tener alguna relación posible con la ciencia.

Los dos objetos que Galileo tiró, eran dos objetos concretos y se decía que la ciencia lidiaba con los “universal”, no con lo concreto. No era posible insertar lo concreto al interior de la ciencia, porque (así era dicho) la ciencia consistía en “universales”, expresiones, proposiciones, leyes. Está claro, sin embargo, que las pruebas empíricas de galileo, dada su naturaleza concreta, no se insertaban “dentro de” la ciencia. Más bien, los empiricistas añadieron a la ciencia lógica la relación con las operaciones concretas. Esta relación podría hacerse sistemática (criterios de sistematicidad de las pruebas empíricas). Como resultado de esta relación podríamos obtener dos tipos de conceptos, cuidadosamente diferenciados, por un lado la deducción lógica, y por otro, la expresión de consecuencias observables de una operación concreta. De este modo, aún una conclusión proveniente de una estricta deducción lógica, puede ser transformada en preguntas mediante la observación de sus consecuencias operacionales, y esto puede ocurrir, incluso si las expresiones con respecto a las observaciones son contradictorias lógicamente o irreconciliables con las deducciones lógicas. Por lo tanto, los dos órdenes conceptuales pueden ser puestos en interacción fructífera y sistemática, sin que por esto exista confusión.

Ahora, la descripción anterior es (solamente análoga), a la presente tarea. Actualmente, debemos dejar los órdenes lógicos y empíricos intactos, pero debemos añadir una tercera dimensión: conceptos que pueden hacer referencia al experiencing. Debemos nuevamente, proveer métodos sistemáticos con el objeto de permitir a los conceptos lógicos y objetivos relacionarse fructíferamente a los diferentes conceptos que se refieren experiencialmente.

2. Paul A. Weiss en “Conceptos de Biología”. Conference, ed. R.W. Gerard Behavioral Science, Vol. 37 º 2 (Abril 1958).

3 En forma más precisa, las teorías comunes formularían esta expresión de la siguiente manera: La conducta se tornaría predecible siempre que las observaciones conductuales puedan ser organizadas mediante categorías de constructor de contenidos de personalidad, tales como “hostilidad”. Si la conclusión de la presente discusión es correcta, se supondría que la conducta pudiera ser efectivamente más predecible mediante la utilización de constructos de procesos experienciales y sus diferenciaciones. Aunque el método aquí propuesto empleara tales constructos en referencia directa al experiencing, ellos tendrían el status (o categoría) de constructos teóricos y podrían ser evaluados en términos del éxito de las variables y de las hipótesis operacionales predictivas a las que nos llevan.


4 Lo que es más, es usualmente este tipo de variable altamente específica y experiencial (basada en una distinción en el experiencing), que sólo puede ser definida mucho más específicamente que las variables operacionales usualmente utilizadas, aún cuando los conceptos de hipótesis aparecen como muy generales. Dado que en todos los experimentos sobre “ansiedad”, “conformidad”, “autoritarismo”, “inteligencia”, “defensividad”, “autocastigo”, “hostilidad”, “refuerzos”, “conflictos” o “transferencia”, o cualquiera de los temas de investigación humana se operacionalizan de forma mucho más específica que esos conceptos generalizados sobre los que se investiga. De ahí que estaremos capacitados para expresar conceptualmente lo que hacemos operacionalmente sólo si elaboramos conceptos con mayor especificidad, primero como diferenciaciones experienciales y después como conceptos teóricos que se ajustan a los procedimientos operacionales actualmente empleados. Por ejemplo, las 250 o más operaciones distintas, que han, en uno u otro tiempo, sido empleadas como “índices” operacionales del término “ansiedad”, en alguna hipótesis teórica no puede buenamente ser interrelacionada y correlacionada a menos que términos más específicos sean desarrollados y la teoría pueda organizar estos términos más específicos de manera que los distintos índices operacionales se deriven de las distintas teorías. Así mismo, distintos terapeutas o individuos pueden señalar las mismas cosas en términos de los conceptos generales que ahora utilizamos, pero sólo distinciones experienciales pueden llevarnos a un vocabulario de expresión u operacional en términos de lo cual podemos investigar lo que hacen u observan. De este modo, cualquier investigador queda preparado para y efectuar las diferenciaciones experienciales desde sus sujetos, poniéndose en el lugar de ellos, esto lo habilitará para conceptualizar sólo lo que se hipotetiza específicamente en términos del experiencing, desde tal etapa el puede hacer una distinción conceptual en los conceptos generales que pueden ir junto a la definición operacional específica y que define una variable de investigación más específica y efectiva.

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